El peronismo se sacude con internas ferozmente disputadas, el PRO defiende su bastión porteño y el oficialismo busca convertir al Parlamento en escribanía. La elección legislativa ya no es de medio término: es de todo o nada.
De cara a las elecciones legislativas de 2025, el escenario político argentino muestra señales claras de un fenómeno conocido pero que vuelve con fuerza: las candidaturas testimoniales.
Hoy, tanto en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Provincia de Buenos Aires como a nivel nacional, los principales espacios políticos están "poniendo toda la carne al asador". Exmandatarios, intendentes en funciones, dirigentes con peso territorial y apellidos con alta importancia en términos electorales encabezan listas, aun cuando muchos de ellos no asumirían efectivamente las bancas en disputa. Desglosemos el análisis para cada uno de los distritos.
Escenario Nacional
Conforme lo estipulado por la Cámara Nacional Electoral, este año se renuevan 127 bancas en Diputados y 24 en el Senado.
En la cámara baja, el bloque de LLA pone pone en juego apenas 8 de sus 39 bancas, algo que le juega a favor al oficialismo, en relación a otros espacios que se ven más comprometidos, tales como el PRO que renueva 23 de sus 37 bancas, Unión por la Patria que renueva 46 de sus 98 bancas y la UCR que renueva 14 de sus 20 bancas. Mientras que en la cámara alta, La Libertad Avanza no pone en juego ninguna banca, el PRO 2 de las 7, el peronismo 15 de sus 33 bancas y la UCR 2 de 13.
¿Por qué este despliegue de figuras de alto calibre en una elección legislativa? Porque a diferencia de otros momentos, el Congreso se ha convertido en el epicentro de la disputa política nacional. En un contexto signado por los cambios en el sistema político y partidario propiciado por la gestión del Presidente Javier Milei, se está consolidando la idea de que un gobierno puede gobernar aún sin mayoría legislativa propia.
De hecho, el oficialismo ha demostrado que puede condicionar la agenda pública, tensar la relación con el Congreso y avanzar en sus objetivos políticos a pesar de contar con una presencia parlamentaria acotada. Claro está, que ha sido posible en parte, gracias al apoyo de alianzas circunstanciales y/o mayorías circunstanciales que puedan haberse alcanzado en función de distintos proyectos legislativos; pero no deja de sorprender la capacidad del oficialismo para construir en un contexto de incertidumbre y desconocimiento tanto político como de gestión.
Esta situación ha encendido las alarmas en el resto del arco político. Si en 2025 el oficialismo logra una victoria legislativa contundente, el Congreso podría transformarse en una suerte de escribanía del Poder Ejecutivo -siempre y cuando la llamada "oposición dialoguista" acompañe- facilitando la sanción de proyectos que hoy no tienen ni consenso ni quórum.
Ante esta posibilidad, los partidos tradicionales y las alianzas emergentes entienden que no pueden relegar la elección a segundas líneas. Necesitan figuras de peso, que movilicen votos, generen impacto mediático y garanticen volumen político en las listas.
Este escenario resignifica la herramienta de las candidaturas testimoniales, una práctica que no es nueva en la política argentina. Uno de los casos más recordados es el de Daniel Scioli, quien en 2009, siendo gobernador de la provincia de Buenos Aires, encabezó la lista de diputados nacionales del Frente Justicialista para la Victoria, acompañado por otros intendentes y funcionarios en funciones.
El objetivo era claro: traccionar votos con nombres conocidos, sin intención real de que esos candidatos asumieran las bancas en juego. La estrategia fue ampliamente criticada por su falta de transparencia hacia el electorado, pero sentó un precedente de cómo el capital simbólico de ciertos dirigentes puede ponerse al servicio de una elección, aún sin involucramiento posterior en la gestión parlamentaria.
Hoy, bajo un nuevo clima político, esa lógica parece resurgir, aunque con una legitimidad renovada: no se trata solo de una estrategia electoral, sino de una necesidad urgente para sostener espacios de poder en un Congreso que podría volverse determinante en el rumbo institucional del país. En ese marco, las candidaturas testimoniales ya no se presentan sólo como una maniobra oportunista, sino como parte de una disputa profunda por el control del tablero legislativo.
Escenario en Provincia de Buenos Aires: las candidaturas testimoniales como reflejo de una interna que se juega en las urnas
La provincia de Buenos Aires se encamina hacia unas elecciones legislativas atípicas. El reciente anuncio del gobernador Axel Kicillof sobre el desdoblamiento electoral —que fija los comicios provinciales para el 7 de septiembre— no solo altera el calendario: acelera definiciones, ordena lealtades y activa disputas dentro del peronismo bonaerense.
En ese marco, las candidaturas testimoniales resurgen con fuerza, esta vez como parte de una batalla silenciosa pero feroz entre tres pesos pesados del espacio: Cristina Fernández de Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa.
En los últimos días, la senadora provincial Teresa García —una de las voces más fieles a la expresidenta en la Legislatura— dejó entrever la posibilidad de que Cristina sea candidata a legisladora por la tercera sección electoral, si las condiciones políticas lo requieren.
La frase no fue casual ni improvisada: fue un movimiento calculado, lanzado en el medio de las negociaciones al interior del peronismo para definir el desdoblamiento o las elecciones concurrentes. La sola mención de una eventual candidatura de CFK en su bastión histórico, el conurbano sur, agitó el tablero interno y obligó a todos los actores a recalcular.
Para Axel Kicillof, la estrategia de adelantar las elecciones busca blindarse territorialmente, evitar quedar atado al escenario nacional, y ordenar su tropa antes de que el peronismo nacional entre en modo campaña total. Pero también busca algo más: definir él mismo la arquitectura de las listas bonaerenses.
Es en ese terreno donde choca con Cristina, que aún conserva capacidad de fuego, especialmente en el conurbano profundo, y que podría usar una candidatura testimonial para marcar la cancha, condicionar a los intendentes y mantener centralidad política sin competir en el plano nacional.
Sergio Massa, por su parte, observa el escenario con cautela. Sin estructura territorial propia, pero con llegada a varios intendentes, busca jugar de equilibrista entre ambos polos. Algunos lo imaginan apostando a un acuerdo táctico con Cristina para equilibrar el avance de Kicillof, otros creen que su prioridad es negociar con quien gane la interna bonaerense y asegurarse espacios en las listas.
En este contexto, los intendentes de la tercera sección —con epicentro en La Matanza— entraron en alerta. Muchos de ellos, que hoy responden circunstancialmente a Kicillof, ya comenzaron a presionar para encabezar las listas y evitar perder control político en sus distritos. Saben que una candidatura de Cristina —aún testimonial— podría arrastrar votos, pero también condicionar liderazgos locales. Por eso, ya trabajan en el armado de boletas propias, mientras esperan que la expresidenta defina su jugada.
Las candidaturas testimoniales, entonces, vuelven a cumplir una doble función. Por un lado, son herramientas electorales que garantizan competitividad y volumen político en las listas. Por otro, funcionan como señales de poder: quien se anota, aunque no asuma, está diciendo "yo mando acá".
Cristina lo sabe, y por eso deja abierta la puerta. Axel también lo sabe, y por eso se adelantó en el calendario. Los intendentes, mientras tanto, juegan a varias puntas: su prioridad no es la rosca nacional, sino retener sus territorios.
La Cámara de Diputados de la Provincia renovará 46 bancas. El peronismo hoy tiene una mayoría de 37, pero no le alcanzan para aprobar los proyectos en forma unilateral y está obligado a negociaciones. Además sucede que de los 37, solo 11 reportan al Gobernador Kicillof. Sumado a esto, las bancas que se renueva son de las secciones Segunda (11), la Tercera (18), la sexta (11), y la Octava (6); Secciones que en general son bastiones fuertes del peronismo, lo que acrecienta la batalla
En definitiva, la provincia de Buenos Aires se transforma una vez más en el escenario donde se dirime el futuro del peronismo. Las candidaturas testimoniales, lejos de ser una anomalía, son parte del ADN político de un sistema donde el voto arrastra, ordena y disciplina. Lo que se juega el 7 de septiembre no es solo una elección: es el mapa de poder del principal bastión electoral del país.
Escenario en CABA: La lucha encarnizada entre La Libertad Avanza y el PRO
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el gobierno nacional decidió jugar fuerte con una apuesta inesperada: el vocero presidencial Manuel Adorni encabezará la lista legislativa de La Libertad Avanza. La jugada busca más que una victoria parlamentaria: apunta a instalar una figura con proyección en el distrito y consolidar desde ahora la estrategia de disputarle la jefatura de Gobierno al PRO en 2027, debilitando su histórico bastión.
Frente a ese avance, el PRO no se queda quieto. La elección de Silvia Lospennato como candidata central en la boleta no es casual: diputada nacional con trayectoria, capacidad de debate y perfil político, su nombre tiene peso para disputar incluso una banca en el Senado. Con ella, el macrismo busca reafirmar su liderazgo en la Ciudad y ofrecer una figura que combine experiencia legislativa y fidelidad a la marca PRO.
Además, el partido volvió a activar a su principal activo: Mauricio Macri. Aunque no será candidato, el expresidente ya se muestra en actos, entrevistas y redes apoyando la campaña en CABA, con el objetivo de reforzar la identidad del espacio frente al avance libertario. La Ciudad se transformó así en un nuevo frente de batalla, donde cada jugada electoral se proyecta directamente sobre el tablero de 2027.
En definitiva, y para ir concluyendo, las elecciones legislativas de 2025 no solo reconfigurarán el Congreso: están moldeando, desde ahora, el futuro mapa del poder en la Argentina. En este escenario, las candidaturas testimoniales dejaron de ser una rareza para convertirse en herramientas de posicionamiento estratégico, pujas internas y control territorial.