Diego Molea es el verdadero dueño de la justicia del Conurbano Sur y el hombre capaz de convocar a los archienemigos de la política argentina.
A sus 53 años, el rector de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora domina un triángulo de poder perfecto. Controla la academia bonaerense, maneja el Colegio de Abogados local y conduce un bloque estratégico de consejeros —junto a figuras como María Fernanda Vázquez y Hugo Galderisi— en el Consejo de la Magistratura de la Nación, el órgano vital donde se definen los jueces del país y al que regresó formalmente para el período 2026-2030.
Su poder real quedó expuesto este verano en el balneario Casa Mar, el nuevo epicentro del círculo rojo en Pinamar. Tal como adelantó en enero la colega Vulcano, allí Molea sopló las velitas al ritmo de chill out y copas de DV Catena, logrando una foto transversal imposible para cualquier otro dirigente.
A la medianoche, su fiesta cobijaba al diputado del PRO Cristian Ritondo. Minutos después ingresaban Sergio Massa y el titular de la AGN, Juan Manuel Olmos, las terminales del peronismo dialoguista con las que camina en sintonía.
Por el lado de los tribunales, Molea rosquea con todas las tribus y exhibe una sintonía fina con Juan Bautista Mahiques. Ambos tejen una alianza en la que Mahiques pisa fuerte en la Justicia porteña y la Casación Federal, mientras Molea garantiza los votos de sus consejeros para blindar o promover magistrados.
Al mismo tiempo, desde su base en la Tercera Sección Electoral, este referente massista actúa como un árbitro silencioso en la guerra total entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof. Con neutralidad mantiene los puentes transitables y controla un feudo institucional que nadie puede ignorar.
A partir de ese despliegue, Molea ya tiene en marcha sus próximas jugadas estratégicas en el Consejo. La prioridad inmediata es el blindaje de la Comisión de Acusación para controlar las denuncias contra magistrados afines, un resorte institucional que le otorga un poder de negociación letal frente al Poder Ejecutivo.
En paralelo, su bloque se posiciona como el fiel de la balanza para destrabar el "paquete Comodoro Py", donde los libertarios presionan para cubrir vacantes críticas en la Cámara Federal porteña. Allí, Molea buscará imponer nombres propios a cambio de validar los pliegos prioritarios de la Casa Rosada y del PRO.
En definitiva, Molea es el reverso perfecto de Juan Manuel Olmos: mientras el jefe de la AGN teje en la Ciudad de Buenos Aires, el rector es el encargado de blindar el Gran Buenos Aires y los pasillos de la Magistratura.

