En los próximos días, al igual que durante la semana pasada, por el Congreso Nacional pasarán los hechos políticos más relevantes. La Cámara de Diputados debatirá la Ficha Limpia en el recinto mientras que en el Senado comenzará el tratamiento de suspensión de las PASO.
En el caso de Ficha Limpia, que también requiere una mayoría agravada por tratarse de una ley electoral, su aprobación no será sencilla, porque a diferencia de lo que ocurrió con las PASO, el bloque de UxP votaría en contra casi sin fisuras. Además, el oficialismo, tiene menos interés en este proyecto que en el de las PASO. Y aun logrando la aprobación en la Cámara Baja, en el Senado, la situación sería todavía más compleja.
El camino para suspender las PASO en la sesión del Senado que se haría el 19 de febrero parece más allanado. Los senadores, al igual que los diputados, votarían teniendo en cuenta necesidades e intereses locales. Y hoy, más allá de los discursos, a casi todos los sectores políticos les conviene que no haya PASO.
La lista de los ganadores es amplia, incluye a todos los oficialismos, el nacional y el de las provincias y a los que manejan las estructuras partidarias en cada distrito. Los que pierden, son los que no manejan recursos de poder. Por eso, más allá de que el Gobierno festeje la suspensión de las PASO invocando el ahorro de dinero público que implica, está logrando una medida que lo beneficia políticamente.
En el terreno discursivo, el Gobierno presentará la suspensión de las PASO como una derrota de la "casta" aunque en realidad se trata de una medida que la favorece y perpetúa. Porque sin primarias abiertas se dificultará la renovación de los partidos y les permitirá a las estructuras tradicionales conservar su poder para nominar a los candidatos para las elecciones generales.
Pero las contradicciones en algunos mensajes no se observan solo en el oficialismo. También es curioso que muchos peronistas acompañen la suspensión de una ley que impulsaron Néstor y Cristina, que el PRO vote masivamente contra un sistema que fue clave para que pudiese llegar al poder en 2015 y que la UCR, históricamente identificada con la defensa del sufragio, apruebe una iniciativa para que se vote menos.