Una histórica fábrica de indumentaria de Mar del Plata atraviesa una profunda crisis productiva que pone en riesgo cerca de 200 puestos de trabajo. La planta industrial lleva alrededor de cuatro meses prácticamente paralizada, mientras crece la incertidumbre entre los trabajadores sobre el futuro de la empresa y sus locales comerciales.
El conflicto comenzó hacia fines de 2025, cuando la compañía decidió detener la producción por la caída en la demanda y la falta de pedidos. En un primer momento fueron suspendidos más de 170 operarios, pero la medida se extendió con el paso de las semanas y hoy alcanza a casi 200 trabajadores, en medio de negociaciones con el gremio.
Actualmente, solo unos 60 empleados continúan asistiendo a la planta, ubicada sobre la Ruta 88. Los trabajadores suspendidos perciben el 78% de sus salarios, luego de una negociación que mejoró el esquema inicial, cuando cobraban apenas el 70%. Sin embargo, la falta de actividad industrial mantiene encendida la alarma sobre un posible cierre si no aparece una solución.
Durante décadas, la firma fue uno de los emblemas de la industria textil marplatense, un sector que convirtió a la ciudad en la llamada "capital nacional del pulóver" gracias a la gran cantidad de fábricas que producían prendas de invierno para todo el país e incluso para exportación.
Con el paso de los años, ese modelo productivo se fue debilitando por una combinación de factores: caída del consumo interno, aumento de costos de producción, competencia de prendas importadas y cambios en los hábitos de compra. Según representantes sindicales, el sector atraviesa una fuerte retracción y en los últimos años se perdieron alrededor de 16.000 puestos de trabajo en la industria textil, un panorama que preocupa especialmente en ciudades con tradición fabril como Mar del Plata.