- Desaprobación en alza: llega al 65% y marca un nuevo pico en la serie
- La economía domina la agenda: crecen las preocupaciones por ingresos, deudas e inflación
- Cambio de clima social: caen las expectativas y se amplía la brecha negativa
Se consolida el rechazo al Gobierno
La última encuesta de la consultora Zuban/Córdoba confirma un deterioro sostenido en la percepción pública sobre la gestión de Javier Milei, en lo que define como un "cambio de clima social". El estudio de abril muestra que la desaprobación alcanzó el 65%, mientras que la aprobación cayó al 33,9%, ampliando la brecha negativa a niveles récord.
El informe destaca que se trata del cuarto mes consecutivo de caída en la aprobación y avance del rechazo. En comparación con marzo, la imagen positiva bajó 1,5 puntos, mientras que la negativa subió 6,3. Parte de ese salto se explica por la fuerte reducción de los indecisos: quienes respondían "No sé" se desplomaron y se volcaron mayoritariamente hacia la desaprobación.
En términos históricos, el rechazo creció 15 puntos desde el piso post electoral (49,6%), consolidando una tendencia adversa. "La desaprobación se vuelve dominante", resume el estudio, que advierte que el escenario político se vuelve más restrictivo para el oficialismo.
Economía, el eje del malestar
El relevamiento también refleja un fuerte impacto económico en la vida cotidiana. El 55,2% asegura que su situación empeoró, frente a apenas un 7,6% que percibe mejoras. En paralelo, el 63,6% considera que el país va en dirección incorrecta, un salto de casi 15 puntos respecto del mes anterior.
La encuesta señala que la agenda social está concentrada en el bolsillo: "llegar a fin de mes" y las deudas lideran las preocupaciones, seguidas por la reaparición de la inflación y el deterioro de los salarios. En ese contexto, también emerge la corrupción como tema relevante, en medio de casos que salpican al Gobierno.
"El impacto económico es general y redefine el clima social", sostiene Zuban/Córdoba. Según el informe, la caída de expectativas y el deterioro de la imagen presidencial configuran un escenario más crítico, donde la economía se vuelve el principal factor que define la credibilidad del Gobierno.