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Kicillof se fortalece en un peronismo más débil

Enfrenta muchos desafíos para lograr la candidatura presidencial en 2027

Reacomodo explosivo en el peronismo: Kicillof desplaza a Máximo y se proyecta
Reacomodo explosivo en el peronismo: Kicillof desplaza a Máximo y se proyecta
9 febrero de 2026

Axel Kicillof aceptó finalmente asumir la presidencia del Partido Justicialista de la provincia que gobierna. Lo hizo luego de prolongadas negociaciones internas para elegir al sucesor de Máximo Kirchner que ahora estará al frente del Congreso provincial. Pero más allá del acuerdo para la distribución de los cargos, persisten las diferencias dentro del peronismo entre el kicillofista Movimiento Derecho al Futuro y La Cámpora.

La agenda que tiene por delante el peronismo bonaerense no es menor ya que deberá resolver si deroga la ley que le puso límites a la reelección de los intendentes. También comenzará a delinearse el próximo candidato a gobernador teniendo en cuenta que Kicillof no está habilitado para volver a presentarse.      

  • Todos esos movimientos se harán, además, tomando en cuenta la elección presidencial de 2027. 
  • Para esa carrera, el peronismo tiene como principal candidato a Kicillof.

Para posicionarse para esa competencia, el gobernador logró ahora dos cosas importantes. La primera es que ganará peso institucional dentro del peronismo al presidir su estructura más importante. Felipe Solá solía decir que solo podrá conducir al peronismo a nivel nacional aquel que conduzca el peronismo del conurbano bonaerense. Y Kicillof procura avanzar en esa dirección con el apoyo de varios intendentes. La debilidad que exhibe el peronismo en muchas provincias en esta etapa, realza aún más el peso de Buenos Aires.       



El otro dato relevante que quedó en claro es que Kicillof, más allá de sus coincidencias ideológicas con el kirchnerismo, expresa un estilo político distinto y proyecta una imagen personal diferente. Son aspectos clave que el gobernador deberá profundizar, porque más allá del cuestionamiento que muchos sectores sociales le hacen al gobierno de Milei, es mayoritario el rechazo al pasado inmediato que no quieren que vuelva. Pero las diferencias deben expresarse con formas que eviten provocar rupturas. Encontrar ese equilibrio será el desafío.   

También Kicillof tendrá otros desafíos camino a una candidatura presidencial. Deberá afianzar su imagen en el interior del país lo que nunca resulta fácil para un gobernador bonaerense. A su vez, su confrontación con el gobierno de Milei podría no ser acompañado por algunos gobernadores justicialistas que parecen proclives a buscar algún entendimiento con la Casa Rosada. Además, muchas figuras del peronismo del interior no transmiten una imagen de futuro en condiciones de "componer una nueva canción" como pretende Kicillof.