Lío en el centro
A diferencia de los procesos de gestación de espacios "anti grieta" de las últimas décadas, el germen de lo que tomará el nombre de Provincias Unidas nació desde el interior, con el objetivo de convertirse en una alternativa real en 2027.
El "grito federal" surge no sólo para defender la necesidad de acuerdos y moderación en las formas, sino también para sostenerse sobre un eje territorial y un modelo de desarrollo. Con críticas al esquema de distribución geográfica del gasto, al sistema impositivo y a su impacto diferencial sobre las provincias más productivas y exportadoras, el proyecto se apoya en algo mucho más sólido que una mera cuestión discursiva.
Es decisivo en este nuevo armado que esté conformado por gobernadores que han ganado sus últimas elecciones locales y que no se conformarán con ocupar un lugar testimonial en el sistema político.
A pesar de la característica federal del proyecto, la Provincia de Buenos Aires no pierde centralidad en las discusiones internas. Representando casi el 40% del padrón y renovando 35 bancas en Diputados, la estrategia para las legislativas puede condicionar las expectativas de desempeño de Provincias Unidas de cara a 2027.
En las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre, el espacio tendrá su versión local, Somos Buenos Aires, y aún es incierto si se mantendrá esa denominación o la configuración actual de los espacios que lo integran de cara a octubre.
En las elecciones a diputados nacionales no basta con la organización interna; lo lógico sería contar con el apoyo, o al menos la venia, de los gobernadores.
El exministro del Interior Florencio Randazzo suena con fuerza para encabezar la lista, luego de que Facundo Manes decidiera competir para el Senado representando a la Capital. El neurocientífico radical apuesta a ganar exposición, aun quedando sin cargo legislativo en el próximo bienio, enfocándose en consolidarse como opción presidencial.
Para un espacio nuevo, la vara de lo que sería un desempeño aceptable debería rondar el 15%, una cifra cercana a la que obtuvo Javier Milei en 2021 y que no le impidió alcanzar la presidencia dos años más tarde.
El problema para Ciudadanos Unidos, nombre de los radicales para competir en la Ciudad, es que por ahora deberán compartir espacio en la boleta única con otra opción con la que prácticamente no tienen diferencias. La alianza de progresistas y centristas, liderada por el espacio de Lilita Carrió y apoyada por Horacio Rodríguez Larreta, también tendrá que justificar sus diferencias con los radicales, con quienes van juntos del otro lado de la General Paz.
Volviendo a la provincia de Buenos Aires, en caso de confirmarse el primer lugar para Randazzo —apoyado por Schiaretti— quedará mucha rosca por delante para definir, al menos, los dos siguientes nombres. Entre quienes hoy suenan para esos puestos están Danya Tavela (apoyada por Lousteau), Margarita Stolbizer y Emilio Monzó. Elisa Carrió —quien difícilmente integraría una lista que no encabece—, podría ocupar el primer lugar de una oferta que también apoyarían muchos radicales.
Aunque teóricamente convendría la unión de fuerzas para potenciar el espacio moderado, el bajo umbral del 4% para conseguir una banca de diputado por la Provincia genera incentivos individuales para competir por separado. Esto favorece a figuras ya consolidadas y dificulta la aparición de nuevos liderazgos bajo la órbita de un espacio de centro con un proyecto de desarrollo federal que pueda institucionalizarse.
Ejemplo de esto son las rupturas de tendencias generadas por el inédito desdoblamiento bonaerense. Siempre supeditada a las mareas nacionales, la política subnacional de la provincia más poblada del país estaba condicionada por las estrategias de las grandes coaliciones que se disputaban el Gobierno Nacional. Con el desdoblamiento, y como paradigma de este fenómeno, se abrió el espacio para el surgimiento de fuerzas como Hechos, con presencia en la segunda sección y que puede ser el inicio de la construcción de un liderazgo provincial para Manuel Passaglia.
En la arena nacional, las políticas de La Libertad Avanza y su estrategia de confrontación con los gobernadores estarían afectando su intención de polarizar, al reactivar el clivaje de centralismo burocrático contra el interior productivo. Aunque esto le permita ganar terreno para disputar gobernaciones en 2027, también genera un nuevo contrincante que puede erosionar su base de representación y complicar sus planes para los próximos dos años.