Reelección indefinida

Lucharemos en las bancas

En La Plata, borrachos de egocentrismo, no pueden ver el cambio de paradigma en la sociedad.

Lucharemos en las bancas

Esta semana el Senado bonaerense dio muestras de estar perdido en el pasado. A diferencia de Marty McFly en Volver al Futuro, no parecería ser que su intención sea regresar al presente lo antes posible. La Plata todavía queda allá lejos y hace tiempo, o por lo menos eso cree una gran cantidad de sus legisladores. Despreocupados por la actualidad de la discusión pública, siguen rumiando despreocupados ante lo que parece ser una estampida violeta en las elecciones de septiembre. 

La perlita de la sesión, que resume un poco la visión de quienes ocupan las bancas de la Legislatura bonaerense, la dejó Carlos Kikuchi. Cabe recordar que antes del actual triángulo de hierro con Santiago Caputo, existió un triángulo de bronce (como para no dejar de viajar en el tiempo) conformado por los vértices Karina Milei-Javier Milei-Carlos Kikuchi. 

Este último, aunque fue enviado al ostracismo desde La Libertad Avanza, aún conserva una banca como senador provincial de Unión, Renovación y Fe, el bloque de los libertarios díscolos



Con un completo desconocimiento del funcionamiento del sistema electoral británico, vale aclarar, Kikuchi argumentó en la sesión: "Ustedes imaginense si el Parlamento británico le hubiese limitado o prohibido a Churchill reelegirse. Claramente hoy el mundo libre sería nazi". ¿Alguien quiere pensar que sería de nosotros si el senador Kikuchi no podría ser reelecto? ¿Qué tragedia nos acontecería? El mundo seguro sería un lugar terrible. 

En La Plata, borrachos de egocentrismo, no pueden ver el cambio de paradigma en la sociedad. 

Es como si la palabra "casta" nunca hubiese sonado en esa cámara. 



¿Acaso no piensan en las consecuencias electorales de una votación tal? ¿O el nivel de desconocimiento sobre lo que pasa en la ciudad de las diagonales brinda una impunidad inquebrantable? La Legislatura de la Provincia de Buenos Aires siempre fue un agujero negro, no solo de recursos económicos, sino para las luces de los medios y la opinión pública. 

Por un lado, acciones como las de Magario, que restringe el accionar de la prensa en el Senado provincial, dan muestra de una clara intención por buscar la opacidad. Pero mucho peor es la indiferencia total de la ciudadanía por lo que allí sucede; una consecuencia entendible si uno tiene una Provincia tan grande y heterogénea que no puede generar una agenda política propia y es presa del día a día porteño, como así también de sus políticos. Basta mirar el historial de vida, tanto personal como político, de la mayoría de los gobernadores que tuvo en su historia para confirmarlo. 

Sin embargo, más allá de las pretensiones de héroe nacional de Kikuchi, la sesión en sí fue una cristalización de la interna peronista en segundo plano. Hay que recordar dos cuestiones: más de 40 intendentes que responden a Kicillof no podrían renovar mandato en 2027 y la media sanción del Senado no solo aprueba la reelección indefinida de legisladores, sino también de concejales municipales y consejeros escolares. El gobernador de la Provincia ya había enviado un infructuoso proyecto para sumar la reelección indefinida de intendentes a esta tendencia legislativa. Aunque sabía que no iba a tratarse, reafirmaba su posición en la interna peronista, cuando aún competía Cristina. 



Es necesario preguntarse si esta votación, que definió la misma vicegobernadora, es un primer paso para asegurar el poder de esos intendentes. Ya de por sí, los concejos deliberantes se vuelven una pieza clave si es que los intendentes no pueden renovar en el 2027. 

Son una oportunidad de perpetuar su poder indirectamente, aunque también puede ser una espada de doble filo. Si se sabe que aquellos intendentes, que por ahora no podrían volver a las urnas, solo le quedan dos años, ¿no dinamitaría esto el armado local de las listas y abriría el juego a terceros para que pongan sus fichas?

La votación que desempató Magario terminó 22 a 22, en parte por dos situaciones que, a priori, parecen inéditas. Federico Fagioli, del espacio Patria Grande graboisista, se ausentó de la sesión para no dar quórum. 



La votación que desempató Magario terminó 22 a 22
La votación que desempató Magario terminó 22 a 22

"El pueblo la está pasando como el orto y la política se mira el ombligo", dijo un Fagioli de gran consciencia social, quédense tranquilos. Y Grabois también está mirando el suyo, habría que aclararle. Tratar de complicar los números para iniciar la sesión no es más que un intento de Grabois por hacer valer su peso en las negociaciones peronistas post-Cristina. Decir "acá estoy yo" y sentarse en el lugar que siempre quiso. Al fin y al cabo, siempre supimos de sus aspiraciones presidenciales. "Voy a ser presidente y voy a indultar a Cristina", reafirmó esta semana en A24.

Más sorprendente (o no, a esta altura) fue la reacción del núcleo duro del massismo. Malena Galmarini habló directamente de "atornillados a la silla" y de "acercarse a los problemas reales de la gente". La senadora massista Sofía Vannelli votó en contra del proyecto. 



El massismo, esta vez, mantuvo la coherencia intertemporal y defendió la misma ley que ellos mismos habían impulsado en el 2015. La senadora había optado ya por no dar quórum anteriormente este año cuando se trató el tema. El encono contra Kicillof es tal que esta vez (como tantas otras) pone a una parte del peronismo y a libertarios del mismo lado. 

La consecuencia lógica de esta sesión, que ya evidenciaba las tensiones, es la reunión que convocó Máximo Kirchner. En las últimas horas hizo un llamado a integrantes Unión por la Patria, pero excluyendo al Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof. El texto formal habla de convocatoria a "partidos políticos" que integran la alianza. Una formalidad que deja elegantemente afuera a Kicillof, ya que su Movimiento no es prácticamente un partido, sino un sector, podríamos decir. Detalles, pero importantes. 

Todo se reduce a una puja hasta último momento por ver quién se hace a un costado. Para el diputado Eduardo Valdés, en declaraciones para Infobae, "va a haber acuerdo, nadie se suicida". Y de paso propuso como referentes del peronismo del futuro a los porteños Olmos y Recalde; porteños que esperan tranquilos desde el otro lado de la frontera como se desenvuelve la matanza bonaerense.



Mientras tanto, la reelección termina siendo un debate superficial, no solo por el poder que se disputa allí, sino porque no hace a la calidad final de la Legislatura. La calidad del trabajo de los legisladores en sí tampoco se cuestiona. Y cuando se la evalúa, solo se cuenta la cantidad de proyectos de ley. Resume bien la situación la frase que se le atribuye a Tácito: "Cuanto más corrupto es el Estado, más numerosas son las leyes". 

En el fondo, los valores y la formación terminan siendo el quid de la cuestión. Cuando hablemos de eso, probablemente Kikuchi tendrá su Churchill bonaerense.