El Gobierno de Javier Milei declaró este miércoles como organizaciones terroristas a tres grupos vinculados a la Hermandad Musulmana: sus capítulos en Egipto, Jordania y Líbano. La decisión se apoyó en informes oficiales que advierten sobre actividades ilícitas de carácter transnacional y llamados públicos al extremismo violento, con posible impacto en la Argentina.
- Según explicó el Ejecutivo, la medida responde a los compromisos internacionales asumidos por el país para reforzar la lucha contra el terrorismo y su financiamiento.
Los tres grupos fueron incorporados al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento, tras una decisión adoptada por Presidencia en coordinación con la Cancillería, el Ministerio de Seguridad, el Ministerio de Justicia y la Secretaría de Inteligencia.
La Hermandad Musulmana es un movimiento religioso y político sunita fundado en 1928 por Hassan al-Banna, con presencia histórica en varios países de Medio Oriente. Si bien la organización rechaza oficialmente el uso de la violencia, distintas ramificaciones han sido vinculadas a atentados y es considerada por críticos y analistas como precursora del islamismo militante moderno, con vínculos ideológicos y operativos con Hamas y la Yihad Islámica.
En Egipto, la Hermandad tuvo un rol central tras la Primavera Árabe y respaldó al presidente Mohammed Morsi, derrocado en 2013. Su líder más conocido, Mohamed Badie, fue condenado a cadena perpetua luego de que una sentencia inicial a muerte fuera conmutada. En Jordania, donde el movimiento tuvo influencia política durante décadas, fue prohibido en abril de 2025, mientras que en Arabia Saudita también se encuentra sancionado.
El anuncio argentino se produjo un día después de una medida similar adoptada por Estados Unidos. El secretario de Estado Marco Rubio sostuvo que las designaciones buscan frenar la violencia y la desestabilización promovidas por ramas de la Hermandad Musulmana. La decisión estadounidense bloquea activos y penaliza transacciones con la organización, fue celebrada por el gobierno egipcio y rechazada por la Hermandad, que negó vínculos con la violencia y denunció presiones externas.

