¿Qué mirar en este 2025?
Entramos en el año del primer test electoral del gobierno de Javier Milei. En tan solo semanas tendremos algunas pruebas de cara al main event de octubre. Se renueva la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado: un Congreso que no ha sido un obstáculo para el presidente a pesar de estar en un contexto de hiperminoría. Cuando analizamos el primer año de La Libertad Avanza en nuestro artículo anterior, hablamos de las leyes de hierro que tambalearon a fuerza de voluntad política, audacia y aceleracionismo.
El gobierno llega a marzo de 2025 golpeado, pero en buena forma física. Tuvo un mal asalto (febrero) dentro de una pelea en la que (si se define por puntos) va ganando. Milei tiene opositores, pero no oposición: la salud del experimento libertario depende más de los errores y el exceso de confianza y soberbia propios, que de la capacidad de una oposición que tiene pocas ideas.
Es cierto: en febrero la mandíbula le tambaleó al presidente. Davos, Libra y la marcha de jubilados reforzada con barrabravas dieron como saldo 30 días de pérdida de agenda, cierto aturdimiento y un agotamiento de la estrategia de blitzkrieg comunicacional que arrolló en los primeros 14 meses de gobierno. El último informe de conversación digital de Ad Hoc grafica la ruptura de una racha de varios meses donde la imagen digital del presidente contaba con más positividad que negatividad.
No obstante, la suerte del presidente no se juega en el ecosistema digital. En el territorio de las redes se disputan encuadres, se pone a prueba la capacidad de dominar la agenda, pero es un factor más bien marginal a la hora de medir las chances de triunfo (o derrota) electoral. El destino de La Libertad Avanza está en tres factores determinantes, los cuales habrá que seguir con atención durante todo el año 2025: a) la oferta electoral, b) el devenir de la gestión económica y, c) el clivaje interior/metropolitano que se cuela en la ingeniería electoral.
La oferta electoral:
Parece una perogrullada, pero no es menor. La demanda electoral es clave analizarla hasta el momento que se definen las alianzas y se cierran las listas. A partir de allí la oferta estructura comportamientos y decisiones. El votante debe elegir entre lo que hay, o no elegir. Y el partido del presidente encarna una oferta potente, un programa de gobierno (nos puede gustar más o menos), un liderazgo claro y posiciones muy estridentes.
El gobierno no mira encuestas para definir qué ofrece. Y enfrente reina la confusión: la oposición se divide entre los que confrontan imitando las formas (creyendo que el halo seductor de Milei se debe a las formas y no al fondo) y entre los que se debaten confusos si acordar o no con el oficialismo. El pobre votante opositor se debate entre elegir imitadores o pusilánimes. Solo con "Che Milei" no se construye representación. Si la oferta opositora no enamora, aquel votante dudoso puede recostarse entre un oficialismo que no gusta, pero que tiene un rumbo, o votar en blanco beneficiando al ganador.
El rumbo de la economía
No es solo la oferta; la economía juega un papel crucial. Es la variable más decisiva en el contexto electoral de los últimos años. Lidera el ranking de preocupaciones y problemas en todas las encuestas, con la inflación como catalizador. Quien controle la inflación y mantenga estable el dólar tendrá el camino pavimentado hacia el triunfo. Durante la campaña, el presidente pidió 24 meses para exterminar la inflación: después de 15 meses, el Índice de Precios al Consumidor registra un 2,4% mensual y un 67% interanual. La reducción sigue un ritmo sostenido, y le quedan 9 meses para cumplir su promesa. Es cierto que el costo social en términos de empleo es alto, pero recordemos que Carlos Menem logró reelegirse en 1995 con un 18% de desempleo.
El dólar estable es otra variable crucial para garantizar un triunfo electoral: todos los ojos están puestos en las condiciones del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. La situación de las reservas no ha variado mucho desde diciembre de 2023, pero a fuerza de mantener a toda costa el superávit fiscal, el gobierno argumenta que va por buen camino. Si el Fondo pide una devaluación para salir del cepo y los precios se disparan, entraríamos en un territorio turbulento.
El clivaje interior/metropolitano en la ingeniería electoral
El gobierno prácticamente no pone en juego bancas. Todo lo que recoja en las próximas elecciones es ganancia. Por otro lado, en 2023 el actual oficialismo ganó en el ballotage en 20 de 24 provincias. En muchas provincias del interior, el presidente tiene una imagen positiva que supera los 50 puntos y alcanza casi los 60. Los gobernadores de esas provincias se mantienen al margen, sondean acuerdos electorales con La Libertad Avanza por debajo de la mesa, o incluso los firman, como el gobernador chaqueño Zdero.
Es cierto que el gobierno tiene un peor desempeño en la opinión pública en el pequeño territorio del AMBA, que concentra el 45% del electorado. Pero debido a la sobrerrepresentación en ambas cámaras de muchas provincias (es decir, que tienen más bancas de las que tendrían si el reparto fuese proporcional al tamaño del padrón), el gobierno puede tener un gran desempeño electoral incluso en desmedro de la performance en la Provincia de Buenos Aires y la Capital Federal.
Escenario abierto:
De la interacción de estos tres factores sale el destino de la próxima elección. El gobierno hoy (marzo 2025) tiene ventajas en el primer y en el tercer elemento. El segundo se encuentra atado con alambre (mientras le reza un padrenuestro a Kristalina y otro a Trump). La oposición tiene un gran problema: las dos formaciones más taquilleras de la misma están recluidas en el AMBA: el kirchnerismo en el conurbano y el PRO en el principado de la Ciudad de Buenos Aires: cuando se sale del conurbano las cosas están teñidas de mayor ambigüedad: los intendentes y referentes amarillos piden la escupidera violeta mientras que el peronismo por lo bajo maldice al kirchnerismo mientras se hunde en la impotencia.
Por lo pronto la cosa parece depender de la virtud (o los errores) del oficialismo.