En este episodio, Andrés Malamud y Pablo Castro conversan sobre los resultados electorales provinciales en el primer "Super Domingo" de 2025, la estrategia de oficialismos provinciales, el Gobierno y los otros partidos y qué está pasando con la economía en esta nueva fase.
Las frases más destacadas del nuevo episodio
- Las victorias oficialistas son una constante en la política argentina desde 1983. En 20 provincias sobre 24 suele ganar el partido que está gobernando esa provincia. Todos nos ponemos a buscar cuáles son las cuatro a las que le toca perder en esta oportunidad, y es interesante que muchos ojos se concentran en las dos Buenos Aires.
- Me interesa destacar la asimetría organizacional o estratégica. Los partidos provinciales toman decisiones provinciales, pero los partidos nacionales podrían tener una estrategia común y no la tienen. Sí la tiene La Libertad Avanza (LLA) o, mejor dicho, tiene una conducción centralizada que adapta la estrategia a cada provincia en la que compite.

- En estos tiempos, no es la sociedad la que organiza los partidos, es el gobierno. Los partidos políticos se organizan desde el Estado y por eso son los oficialismos lo que determinan el calendario electoral y la estrategia provincial y nacional. Y las oposiciones hacen lo que pueden.
- A LLA le fue relativamente bien. Consiguieron 10 legisladores en Salta (9 diputados y 1 senador, que festejaron mucho porque lo ganaron en la capital), 7 en Jujuy, 2 en Chaco y nada en San Luis porque no autorizaron a ninguna de las listas que se presentaban como libertarias. Es decir, fue una cosecha magra. No van a controlar ninguna Legislatura, pero el punto de partida era cero. Todo fue ganancia para LLA.
- Hasta ahora el radicalismo parece ser el partido que solía ser. De las cinco elecciones provinciales, incluyendo Santa Fe, ganó tres. Pero claro, son las provincias que gobiernan. Cuando lleguen a Buenos Aires estaremos en otro mundo.
- Al peronismo le está yendo particularmente mal, porque estas son provincias que gobierna o que solía gobernar. ¿Y esos votos dónde van? Muy probablemente a LLA. Si el radicalismo se mantiene y el peronismo cae, mientras LLA crece, es obvio que la transferencia se da del voto peronista.
- Lo que supongo que vamos a ver es que LLA le roba votos como loco al peronismo en el interior, pero roba los votos de Juntos por el Cambio en las dos Buenos Aires. Así que es un partido atrapa todo, profundamente transversal. El voto que llevó a Milei a la presidencia fue transversal. El voto que está consiguiendo en estas provincias es peronista, porque el voto no peronista viene después, en las provincias grandes.

- En todas las provincias bajó la cantidad de gente que fue a votar. Es una señal de alarma: ¿qué está pasando con la gente? ¿Hay una retracción en el entusiasmo? ¿Se quedan porque están satisfechos o se quedan en casa porque son desafectos?
- Lo que todos quieren saber es cómo le fue a Milei. Quizás las provincias estaban discutiendo otra cosa, pero la caja de resonancia nunca es la política provincial fuera de las provincias.
- Uno podría decir que es un triunfo de los oficialismos locales.
- En general, el mercado ve positivamente las reformas que está haciendo Milei. Pero ve mucho más negativo un posible retorno del kirchnerismo.
- Si los mercados están preocupados por el retorno al kirchnerismo, sí, capaz el kirchnerismo retorna a la tercera sección electoral de la provincia de Buenos Aires, pero en el resto del país parece estar yéndole muy mal.
- Macri y Cristina hoy son líderes que no consiguen seducir al electorado o incluso consiguen espantarlo. Ya no tienen vigencia en el territorio nacional. Son liderazgos declinantes que quedan limitados no solamente a sus partidos, sino a sus distritos, en los que también tienen que competir para ver si mantienen la conducción. Están desafiados en su partido y en su distrito.

- Lo que estamos observando es la reducción de la capilaridad de esos partidos nacionales que presidieron hasta hace poco: el PRO y el peronismo.
- Tanto Macri como Cristina llevaron a sus partidos a la máxima altura posible, a la Presidencia de la Nación. Y ambos lo están condenando a la menor altura posible. Si no es la extinción, es la limitación partidaria y geográfica a un pedacito de sus distritos.
- Si bien el Banco Central no puede, o por acuerdo con el Fondo no podría vender dólares dentro de la banda, sí puede vender dólar futuro, lo cual te ancla las expectativas y y te lleva a que las tasas de interés bajen para acomodar ese precio más bajo del dólar en el futuro, o el precio del dólar contado baje, o ambas cosas -que es lo que vimos en el mercado-.
- De alguna manera el Gobierno está metiendo palos en la rueda a cierto tipo de arbitraje cambiario impidiendo que un banco sea intermediario a un cliente.
- Lo que está mostrando el Gobierno es que están dispuestos a hacer cosas por fuera del esquema que se había planteado originalmente de la banda para tratar de mantener el dólar relativamente estable o quieto donde ellos lo quieren.

- Hasta octubre de este año es esperable que el Gobierno sea muy pragmático y muy flexible en sus principios. Si lo sigue siendo después de la elección de octubre, entonces los mercados tendrán que empezar a pensar otra vez en el nivel de confianza. Pero por ahora, como le tienen más miedo al kirchnerismo que amor al mileísmo, están dispuestos a perdonarle esto con tal de que no vuelva lo otro.
- Todavía estamos peor que cuando vino Trump. Sí creo que el panorama empieza a ser un poquito más optimista, porque se está volviendo más hacia la tesis de "perro que ladra no muerde".
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Andrés Malamud se recibió con honores en la carrera de Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y después hizo un doctorado en Ciencias Sociales y Políticas en el Instituto Universitario Europeo. Vive en Portugal y trabaja como investigador de la Universidad de Lisboa.
Pablo Castro es economista y politólogo. Ha sido docente en diversos cursos en la Universidad de Buenos Aires, consultor y analista financiero en Argentina y el Reino Unido.