“Cambiemos tiene que evitar cometer más errores políticos”

(Entrevista a Matías Carugati. Por Facundo Matos Peychaux)

En diálogo con el estadista, Matías Carugati, analista de Management & Fit, analiza las perspectivas del oficialismo y la oposición de cara a las elecciones de este año, y la repercusión de los últimos traspiés del Gobierno en la opinión pública. “Cambiemos tiene que evitar a toda costa cometer más errores políticos ‘no forzados’”, advierte.

Con la reforma de ART, el intento de modificar la fórmula de actualización de haberes jubilatorios y el acuerdo con el Correo Argentino, Cambiemos tuvo una de sus semanas más complejas. ¿Cómo impactó eso en la opinión pública?

Todavía no terminamos de realizar nuestra encuesta mensual, con lo cual no tenemos números en particular sobre este tema. Sin embargo, en la evolución del índice de optimismo político que realizamos todas las semanas vemos que los tropiezos políticos tuvieron cierto impacto en la opinión pública. El índice va de 0 (completamente pesimista) a 100 (completamente optimista) y en el último sondeo estaba en 33,6. Es decir, la sociedad se muestra relativamente pesimista respecto a la situación política actual y las perspectivas futuras. Este número se había estabilizado entre mediados de diciembre y enero, y ahora bajó por tres semanas consecutivas (siendo la baja más fuerte la de la última semana). Nosotros consideramos que esta dinámica se debe a esos traspiés políticos.

Algunas encuestas recientes dan al oficialismo por debajo de otras opciones en la provincia de Buenos Aires. ¿Puede perder Cambiemos en el distrito?

Claramente, la provincia va a ser el principal “campo de batalla” por diversos motivos. Aún falta mucho tiempo como para saber qué va a pasar, pero Cambiemos cuenta con algunos factores que lo favorecen. Primero, María Eugenia Vidal es la dirigente mejor valorada del país (51% de aprobación de gestión vs 38% de desaprobación, 49% de imagen positiva vs 23% de negativa) y muy posiblemente tenga que “poner el hombro” en la campaña frente a la falta de candidatos taquilleros. Si bien imagen o aprobación de gestión no se traducen linealmente en votos, ciertamente ayudan. Segundo, el peronismo bonaerense hoy va dividido y no hay perspectivas de que esta fractura vaya a resolverse de cara a octubre. El corolario es que el voto opositor se fragmenta y eso reduce el porcentaje que necesita Cambiemos para ganar la provincia. Tercero, la historia electoral de la provincia muestra que no hay ventaja para el oficialismo de turno (desde 1983, se dieron 5 victorias y 4 derrotas), pero también refleja que con sacar aproximadamente 35% de votos se puede ganar la elección. Es decir, el piso necesario es relativamente bajo. Esto último fue bien resaltado por Andrés Malamud en una nota para el estadista. Por otro lado, mirando los riesgos que pueden llevar a una derrota, y dejando de lado la cuestión económica, Cambiemos tiene que evitar a toda costa cometer más errores políticos “no forzados”.

¿Qué se espera para este año en materia económica y cómo podría impactar eso sobre los comicios?

Analizando la cuestión del “voto económico” para el período 2003-15, observamos que las variables más relevantes son el crecimiento del salario real y el crecimiento del empleo. Si el Gobierno logra que el nivel de actividad tome impulso hacia el segundo trimestre la economía podría darle una buena ayuda en octubre. Un factor clave va a ser el compromiso del BCRA con la meta de inflación, ya que si se hace lo que sea necesario (subir tasas) para cumplir con el objetivo de 17% se puede terminar afectando el nivel de actividad y, por lo tanto, el empleo y los salarios. Digamos que el Gobierno, en algún punto, conscientemente o no, se va a enfrentar al dilema de elegir entre crecimiento (y empuje electoral) o cumplimiento de la meta de inflación. Nosotros consideramos que optará por la primera, estimando una expansión del PIB en torno al 3,4% anual. Los salarios le ganarán la carrera a los precios (25% vs 21%) y ello traccionará el consumo privado. Como venimos mencionando hace algún tiempo, creemos que es mejor sacrificar un poco el compromiso a corto plazo (desviarse un poco de las metas) para ganar margen de maniobra a mediano/largo plazo. Sostener la agenda de reformas en la segunda mitad del mandato de Macri va a ser más difícil si no sale bien parado de las elecciones.

¿Cómo ve el lugar de CFK hoy? ¿Puede ganar en la provincia de Buenos Aires si se presenta como candidata a senadora?

Cristina hoy tiene una buena imagen positiva (35%) pero también un elevado número de detractores (45%). Tal vez lidere lo que para algunos es un espacio minoritario, pero se trata de un grupo muy leal. El capital político en la PBA (y, sobre todo, en el GBA) no es desdeñable. Tal vez no le alcance para ser senadora, aunque dependerá de cómo se desarrolle la campaña y cómo se configuren los espacios, pero ciertamente entraría al Congreso si fuera candidata a diputada. Más aún, su lista se llevaría varias bancas. El asunto de fondo es que Cristina plantea un dilema dentro del peronismo bonaerense: atarse al pasado para asegurar un buen piso de votos o arriesgarse a perder capital político con candidatos que puedan liderar en el futuro.

Más allá de la intención de voto, que puede variar hasta las elecciones, ¿qué dicen las encuestas de otros aspectos, como la evaluación de la gestión y las expectativas de la sociedad?

En términos de aprobación de gestión a nivel nacional, Macri está bien parado: 45% de aprobación vs 43% de desaprobación. Su posición no se deterioró lo que podría haberse esperado en relación al impacto social del ajuste macro. Esto también se percibe al medir el grado de “arrepentimiento” en el voto presidencial (es el candidato a presidente con mayor grado de fidelidad) o al indagar sobre el apoyo a candidatos del Gobierno. El 37% de la sociedad apoyaría las listas del oficialismo, lo cual es un buen piso para una elección de medio término. En materia de expectativas económicas, la situación se deterioró recientemente pero habrá que monitorear si ello se debió a factores puntuales o si continúa, empujado por los ajustes tarifarios

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