A un mes del 25-O

La campaña dejó atrás la última curva y entró en la recta final. En 30 días, los argentinos volverán a las urnas cuando, esta vez sí, se pongan los porotos en juego. ¿Se bajará la bandera a cuadros o se estirará todo hasta el 22 de noviembre? Esa es, hoy, la principal incógnita pues todo indica, siguiendo con las metáforas fierreras, que la pole position será la misma que el 9-A: DOS primero, MM segundo y SM tercero.

La duda, pues, es cuánto metros le sacará DOS a MM. Si saca, como es probable, más de 40 puntos (el 38,7% fue un piso inconmovible a cualquier evento cambiario y/o político) y una diferencia de 10, habrá champagne en el campamento naranja. Por supuesto, también habrá festejo si supera el mágico 45% pero ese no parece, hoy, un umbral alcanzable.

Las encuestas dadas a conocer en los últimos días muestran que la probabilidad de ocurrencia de que Scioli se imponga con la regla de 40%+10 existe y, acaso, ha crecido en las últimas semanas. Por méritos propios pero, sobre todo, por la incapacidad de crecimiento electoral de Mauricio Macri. Septiembre, con el #NiembroGate como principal hecho político, no ha sido un buen mes para los amarrillos. Para ser exactos, ha sido un mes malo y para el olvido.

Algunos sondeos, incluso, registran cierto retroceso en el margen en la intención de voto hacia MM a causa del hecho. Justo cuando más debía acercarse al puntero para forzar el balotaje, el auto empieza a corcovear y perder velocidad. No está todo dicho, y en un mes puede correr mucha agua bajo el puente.

Cambiemos debe salir de la defensiva y volver a tomar el centro del ring. La intención de voto al jefe de Gobierno puede crecer, aunque no mucho. Estamos, como reseña el sociólogo Eduardo Fidanza, ante un electorado muy estable. Pero tampoco debe crecer tanto Macri: debe apuntar a llegar a los 33-34 puntos para evitar que Scioli lo deje más de 10 puntos atrás. No es poco tampoco si consideramos que hoy se encuentra cerca de 30%. Cada punto nacional equivale a 220.000 votos. Por lo tanto, debe sumar entre 660.000 y 888.000 votos más a los que ya tiene. ¿Podrá?

Los errores y la resistencia del tercero en discordia complican la estrategia. Massa no se cae y, por ahora, la polarización (que, muchos auguraban, llegaría) no se está dando. Puede darse en el último tramo de la recta final. No se debe descartar.

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