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Análisis

Dolarización. Eso no. Eso nunca

Hay muchos motivos por los cuales la dolarización es una mala idea para la Argentina. No mala; muy mala, dramáticamente mala y de efectos irreparables.

El presidente Javier Milei.
El presidente Javier Milei. ee
Eduardo Aguilar 22 febrero de 2024

Hay muchos motivos por los cuales la dolarización es una mala idea para la Argentina. No mala; muy mala, dramáticamente mala y de efectos irreparables. Aquí abordo solo dos: industria (y por ende, clase media), y prestamista de última instancia (y por ende, soberanía). Sobre otros aspectos escucharán y leerán bastante.   

Sin industria, sin clase media

El primero de los temas tiene que ver con los salarios y la productividad. Es sabido que en los mercados en los que hay competencia el precio de un bien es igual a lo que aumentan los costos por producir ese bien. Es la idea más conocida de la Economía. 

A su vez, los costos aumentan con los salarios y caen con la productividad, o efectividad para producir.  Se puede poner como una resta: costos = salarios - productividad

Y esto es igual al precio del bien. Esto es así en los Estados Unidos, en la Argentina, en todos lados. Cualquier empresario o emprendedor lo tiene claro. Esto nos da el precio en Pesos. Digamos $5.000. ¿Cómo lo ponemos en dólares para comparar? Dividiendo por el dólar, claro. Si el precio del bien es $5.000, y lo dividimos por $1.000 que sale el dólar hoy, tenemos que el precio del bien es 5 dólares

Esto es verdad hoy para los bienes que se exportan o importan, sumando aranceles e impuestos. Ahora, con dolarización ya no existirán pesos. Y como la dolarización va acompañada del libre comercio pleno que impulsa el gobierno, tampoco los aranceles. 

Eso quiere decir que los precios entre Estados Unidos y Argentina serán iguales, y, por lo tanto, también la resta que salarios y productividad que expresan los costos, como vimos antes. Es decir, la igualdad de precios implica: 

costosUSA = costosARG

O lo que es lo mismo: 

salariosUSA - productividadUSA = salariosARG - productividadARG

Si reordenamos se ve mejor lo que queremos decir: 

productividadUSA  - productividadARG  = salariosARG  - salariosUSA

Es decir: la diferencia de productividad que existe entre Estados Unidos y la Argentina se tendrá que reflejar, tendrá que ser igual, a la diferencia de salarios entre los dos países.

Afortunadamente, tenemos algunos datos para ver cómo son las diferencias hoy. Según los datos del informe Productividad y Salarios de Cepal (vol. 2, Nro 1, 2023), la productividad industrial en la Argentina es aproximadamente el 20% de la productividad en Estados Unidos. Es decir, la productividad norteamericana es 5 veces más alta. 

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La productividad norteamericana es 5 veces más alta. 

Por otro lado, información brindada por empresarios manufactureros argentinos indica que los salarios de sus operarios, en promedio, se aproximan al 30% de los salarios comparables de Estados Unidos. (Estos datos deben ampliarse y refinarse, por sectores y tipos de operarios). Es decir, los salarios norteamericanos son, digamos, 3 veces más altos

Entonces, si la diferencia de productividad es de 5 veces y la diferencia de salarios de 3 veces, esto implica que (con dolarización y libre comercio pleno) los salarios en dólares en la Argentina tendrán que caer hasta igualar esa diferencia de 5 veces que marca la brecha de productividad. Es decir, tendrán que caer a la mitad de su valor actual en dólares. Parte del ajuste ocurrirá por caída de salarios. Otra parte seguramente por desaparición de empleos industriales. 

¿Qué consecuencias tendrá esto? La consolidación de la tercera gran ruptura social de la Argentina. La primera ocurrió con el Rodrigazo y la Dictadura. La segunda con la Convertibilidad. La Argentina nunca volvió a ser la sociedad integrada de inicios de los '70. Entonces la pobreza era del 4%. Hoy se multiplicó por más de 10 y gran parte se volvió estructural, sin esperanzas de salida. La movilidad social desapareció cuando las experiencias apertura y dólar barato barrieron incluso las cadenas industriales que podían reconvertirse y llegar a ser competitivas.

Alguien podría argumentar: ¡pero la productividad argentina puede crecer! Bueno, es difícil: está estancada hace 50 años. Necesitaríamos un shock de inversiones en máquinas, tecnologías, educación, capital social. Y el financiamiento para hacer todo eso. Pero ¿quién invertirá en un país sin consensos mínimos respecto a su moneda, su estado, su régimen federal, sus impuestos, su educación? ¿Por qué la harían? Al revés del slogan de Bill Clinton, podríamos decir: el problema no es la economía, es la política, estúpido. ¿Inversiones en enclave pozo minero o petrolero? Quizás sí, quizás. ¿Eso repararía la sociedad quebrada? Por supuesto que no. Mejoraría al 20% que quedaría en pie.

La dolarización rompería definitivamente a la sociedad argentina. Consolidaría una pobreza estructural mucho más alta que la actual, le agregaría la de todos los empleos industriales que desaparecerán. Borraría toda idea de clase media en la Argentina. Y como de la dolarización no hay forma de volver, ahora sería para siempre. ¿Lo tenemos claro?

Sin Banco Central, sin soberanía

En una nota reciente (15/02/2024, elDiario.AR), el economista e historiador Pablo Gerchunoff afirmaba que Argentina dolarizada sería algo así como Grecia en su crisis reciente, pero sin Banco Central Europeo, es decir, sin prestamista de última instancia que rescate a los depositantes frente a cualquier crisis financiera. 

Ahora bien, las crisis financieras no dejarán de existir, ni aquí ni en ningún lugar del mundo. Los Estados Unidos lo recordaron hace pocos años. ¿Qué ocurrirá entonces en la Argentina dolarizada cuando se presente una crisis financiera? ¿No tendrá prestamista de última instancia para rescatar a los depositantes? Por supuesto que lo tendrá. Obviamente, iremos a pedir dólares al Tesoro de los Estados Unidos. ¿Los prestarán? Yo creo que sí, a cambio de condicionamientos, como lo haría cualquier prestamista.

  • ¿Privilegios y condicionamientos para la explotación petrolera?
  • ¿Para la minería?
  • ¿Para los desarrollos satelitales?
  • ¿Para la transferencia y uso de tecnología? 
  • ¿Para la radicación de bases militares? 
  • ¿Para la compra de armas? 
  • ¿Posicionamientos y alianzas internacionales? 
  • ¿Para los desarrollos biotecnológicos? 
  • ¿Dictar qué sectores económicos desarrollar o postergar?
  • ¿Cómo podría negarse a algo una Argentina sin moneda, sin Banco Central y sin prestamista de última instancia? 
  • Toda noción de país soberano habrá desaparecido. Otra vez: para siempre.

Alguno repetirá: pero la dolarización eliminará la inflación. No, no es así. Eliminará la inflación en dólares, pero la pérdida de poder adquisitivo se canalizará en las cuasimonedas que emitirán las provincias cuando no puedan hacer frente a sus gastos públicos. ¿O no va a pasar? ¿O haremos un ajuste fiscal sólido y para siempre? ¿Y entonces para qué dolarizamos?

Estamos frente a la decisión política y económica más importante de toda la historia argentina. Es una decisión que puede terminar de quebrar a la nación, a la sociedad y la economía, para siempre. El gobierno está haciendo todo para concretarla a la brevedad.

 ¿El país, nosotros, lo vamos a convalidar? 

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