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2015: del quórum K al Congreso fragmentado

10-02-2015
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(Columna de Noelia Barral Grigera)

A diferencia de los últimos años, la composición futura del Poder Legislativo obligará a negociaciones y consensos.

La renovación parlamentaria que quedará definida con la elección presidencial de octubre determinará el grado de acompañamiento legislativo que tendrá el próximo presidente y que, según permiten anticipar las encuestas de intención de voto que circulan en estos días, obligará a negociaciones y consensos mucho más habituales que los que el kirchnerismo necesitó en la última década. En la Cámara de Diputados, el Frente para la Victoria será, justamente, el bloque que más bancas arriesgará, dado que pone en juego la elección de 2011, en la que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner consiguió la friolera de 74 bancas propias y 10 aliadas sobre 127 en juego. En el Senado, en cambio, arriesga cinco escaños propios y cuatro de aliados, dado que defiende la magra elección de 2009.

Con el electorado repartido y sin que ninguno de los principales candidatos presidenciales supere el 35% en la intención de voto, las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias de agosto terminarán jugando un papel fundamental para la integración del futuro Congreso; particularmente si, como analizan algunos candidatos y equipos de campaña, funcionan como una primera vuelta. En ese caso le permitirán al futuro presidente sumar legisladores propios, dado que la cosecha de votos en la primaria impactaría directamente en la elección general de octubre, que es la que definirá al próximo Congreso. Caso contrario, si las PASO funcionan efectivamente como primarias y la primera vuelta como tal, el Congreso terminaría mostrando la fragmentación que hoy detallan las encuestas.

Cualquiera sea el caso, lo seguro es que el Congreso cambiará radicalmente. De los diez años de quórum K a una fragmentación (mayor o menor) que obligará al consenso.

EL FPV, EL QUE MAS PERDERA

En este escenario, el Frente para la Victoria será sin dudas el bloque que más bancas perderá, por la simple razón de que pasará de una elección en la que cosechó el 54% de los votos nacionales a una en la que, incluso con su mejor candidato, dicen las encuestas que no superaría el 35%. Y cada escaño que el kirchnerismo deje en el camino, Mauricio Macri y Sergio Massa lo quieren.

A ello se le suma que entre los oficialistas que dejarán la Cámara están siete de los diputados enrolados en La Cámpora, incluyendo a los referentes de ese espacio Andrés “Cuervo” Larroque, Eduardo “Wado” De Pedro y Mayra Mendoza. Aunque si, como indican todas las versiones en las usinas oficialistas, la Presidenta retiene para sí la decisión sobre las listas legislativas de todos los candidatos del Frente para la Victoria, no sería extraño que sus nombres reaparezcan en esas boletas, en lugares expectantes. Lo mismo puede preverse para el senador por Santa Cruz, Pablo González, convertido en una de las más afiladas espadas del Poder Ejecutivo en la Cámara Alta.

El caso del jefe de la bancada en ese recinto, el rionegrino Miguel Pichetto, es distinto. Con mandato hasta 2019, podría sin embargo dejar finalmente el Senado luego de ser una de sus figuras emblemáticas durante años, para cumplir su sueño largamente postergado: gobernar Río Negro. Aunque el panorama local aún es incierto, las encuestas lo muestran como el dirigente mejor posicionado en una provincia que todavía sufre los coletazos de la muerte del último gobernador peronista electo, Carlos Soria.

Otro emblemático que dejará el Congreso es justamente el que preside la Cámara de Diputados desde hace cuatro años, el kirchnerista Julián Domínguez, precandidato presidencial del Frente para la Victoria. El bonaerense siente que su tarea legislativa marca un ciclo cumplido en el Congreso, aunque ya avisó que su firma estará allí donde la Presidenta lo requiera. Es decir que si le pide repetir en el Congreso, lo hará.

En cambio, permanecerán todavía dos años más en Diputados algunos nombres incondicionales de la jefa de Estado, que no casualmente renovaron sus bancas en 2013. Figuras consideradas ultrakirchneristas, como la jefa del bloque oficialista, Juliana Di Tullio, Diana Conti, Carlos Kunkel, Juan Cabandié, Luis Cigogna (reemplazante del renunciado Martín Insaurralde), el camporista santacruceño Mauricio Gómez Bull, Héctor Recalde, Sandra Mendoza y la secretaria parlamentaria y responsable del quórum, María Teresa García, tienen mandato hasta 2017. A ellos se sumarán quienes logren entrar en la elección de este año, por lo que no es osado aventurar que sea quien fuere el próximo presidente, Cristina Fernández de Kirchner seguirá contando con un grupo compacto de legisladores leales.

LA PRIMERA MINORIA RADICAL, AMENAZADA

El escenario electoral fragmentado tampoco favorecerá a la primera minoría opositora en ambas Cámaras: la Unión Cívica Radical. El radicalismo pone en juego catorce escaños en Diputados (aunque uno pertenece al bonaerense Eduardo Santín, vinculado al dirigente partidario Leopoldo Moreau, que viene votando con el kirchnerismo), incluyendo el del jefe del bloque, Mario Negri, y los de algunos de sus legisladores más laboriosos, como Manuel Garrido, Miguel Giubergia y Patricia De Ferrari. El complicado cierre de listas que enfrentará la UCR como parte del Frente Amplio UNEN, obligada a negociar lugares con el Partido Socialista, el GEN, la Coalición Cívica, el Frente Cívico de Córdoba, Proyecto Sur y Libres del Sur, no parece destinado a robustecer a los bloques radicales en el Congreso. Escenario más dificultoso aun en las provincias donde los candidatos radicales tejen acuerdos electorales con Sergio Massa, con Mauricio Macri o con ambos.

Sin embargo, los veintiún escaños que conservará en la Cámara Baja hasta 2017 (varios ocupados por figuras que protagonizarán las elecciones de octubre, como el mendocino Julio Cobos, el santacruceño Eduardo Costa o el tucumano José Cano) le permitirían intentar mantener el lugar de primera minoría que retiene desde hace una década.

En el Senado, en tanto, las bancas radicales en juego son nueve e incluyen algunos nombres clave del bloque, como el del precandidato presidencial y titular del partido, Ernesto Sanz, el de su comprovinciana Laura Montero y el del consejero en la Magistratura, Mario Cimadevilla. Es esperable que Cimadevilla intente renovar, mientras que Montero acaba de ser elegida como precandidata a vicegobernadora en Mendoza, en la fórmula que encabeza Alfredo Cornejo. Entre los cuatro que permanecerán después del recambio de diciembre, tres tienen mandato hasta 2017 (entre ellos el jefe del bloque, Gerardo Morales, que intentará dejar la Cámara para gobernar Jujuy) y otro, el chaqueño Angel Rozas, hasta 2019.

UNEN, ATADO A LA UCR

Algunas de las figuras más notables del Frente Amplio UNEN mantienen sus aspiraciones atadas a los vaivenes del radicalismo, que en los últimos meses se ocupó de trasladar su interna partidaria a toda la alianza electoral, dañando las posibilidades de reelección de varios de sus principales candidatos. Es el caso de Luis Juez y Norma Morandini en Córdoba o de Victoria Donda en Buenos Aires. Sus mandatos finalizan este año y cualquier negociación está sujeta a ver cómo termina la puja entre los presidenciables del radicalismo, Julio Cobos y Ernesto Sanz, y otros candidatos nacionales de UNEN, como Hermes Binner (con mandato como diputado hasta 2017) y Fernando “Pino” Solanas (senador nacional hasta 2019).

EL PRO AL ACECHO

La amenaza directa sobre las bancas radicales tiene color amarillo. El PRO, que viene creciendo muy lentamente en el Congreso y recién en 2013 logró dos senadores, tendrá finalmente este año a Mauricio Macri en el primer cuerpo de la boleta nacional, con lo que aspira a traccionar y abultar sus bloques legislativos.

El titular de la bancada en la Cámara baja, Federico Pinedo, fue primer suplente en la boleta de senadores que llevó a Gabriela Michetti y Diego Santilli a sus bancas, con mandato hasta 2017. Así, si la ex vicejefa porteña finalmente se impone en la elección interna y logra ganar la Ciudad, Pinedo (cuyo mandato en Diputados vence este año) quedaría en condiciones de saltar de una Cámara a la otra (a menos que el partido haga valer la ley de cupos y decida reemplazar a Michetti por la otra mujer de la boleta: Marta Varela).

En la actualidad, el fuerte del bloque en Diputados son, claro, los legisladores con domicilio en la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, con una estrategia lenta pero firme, el PRO fue consiguiendo sumar bancas de algunas provincias apelando a nombres del ambiente deportivo o artístico en las boletas electorales. Fueron los casos de Héctor Baldassi en Córdoba, Carlos Mac Allister en La Pampa y Miguel Del Sel en Santa Fe. Todos tienen mandato hasta 2017, aunque el santafesino intentará ir por la gobernación en las elecciones provinciales de junio.

Como un mecanismo de pinzas, el macrismo mantendrá la estrategia de los nombres conocidos en las boletas legislativas, sumada a la candidatura presidencial de Macri. Así, estima, no quedará lejos de ampliar su poder de fuego en el Congreso, adonde actualmente está cabeza a cabeza con el Frente Renovador de Sergio Massa.

LA OTRA PATA PERONISTA: EL MASSISMO

Si bien el massismo con representación legislativa apenas existe desde 2013, seis de sus diputados habían ganado sus bancas en la elección anterior por otros partidos, por lo que este año terminarán sus mandatos. Es el caso de Graciela Camaño, pieza clave en el bloque que integra el propio Sergio Massa y que nadie ve afuera del próximo Congreso debido no solo a su capacidad de trabajo sino principalmente a su experiencia legislativa, que va desde la presentación de proyectos hasta conocimientos específicos de usos y costumbres de la Cámara que, a veces, pueden pesar más que el reglamento. Esta característica en particular la hace sonar, incluso, para presidir el cuerpo en caso de una eventual presidencia del tigrense.

El resto de los 16 integrantes del bloque llegó a la Cámara Baja el año pasado en la boleta que lideró Massa, por lo que aun tiene dos años más de mandato. Algunos, sin embargo, ya avisaron que probarán suerte en elecciones ejecutivas, como Adrián Pérez, que quiere gobernar Vicente López, o Felipe Solá y Darío Giustozzi, que quieren dirimir quién de los dos puede gobernar la provincia de Buenos Aires en nombre del massismo.

Con este escenario, al bloque massista en Diputados le costará mucho no crecer. Y es que, al igual que en el PRO, el partido apuesta todo a la aparición de Massa en el primer tramo de la boleta, arrastrando para todas las categorías, con la mira puesta no sólo en la Cámara Baja sino también y especialmente en el Senado, adonde a pesar de los intentos del tigrense por trabar acuerdos políticos y de su apertura al diálogo con todos los peronistas opositores, solamente uno de ellos le responde sin vueltas: el sanjuanino Roberto Basualdo.

LOS NOMBRES CLAVE QUE DEBEN DEFINIRSE

Más allá de las estructuras partidarias se encuentra el futuro de dos senadores clave del peronismo opositor en la Cámara Alta: el santafesino Carlos Reutemann y el pampeano Carlos Verna. Los mandatos de ambos vencen en diciembre de este año y no está claro qué buscarán hacer en el futuro.

Reutemann, siempre misterioso, no tiene diálogo con el peronismo santafesino por lo que nadie en el partido sabe bien qué hará. Exploró en algún momento un acercamiento a Massa, aunque luego evitó mostrarse con él para priorizar la unidad del PJ local. Sin embargo, a dos semanas del cierre de las listas provinciales para la elección del próximo gobernador, los planes futuros del senador permanecen ocultos.

Verna, en cambio, se muestra decidido a pelear, esta vez sí, la Gobernación pampeana. Y, ya avisó, lo quiere hacer acompañando una candidatura nacional de Daniel Scioli. Si es así, y dado que la provincia tendrá sus elecciones en la misma fecha que la presidencial, Verna terminaría dando una extraña vuelta: de rechazar ser candidato en su provincia porque Cristina Fernández de Kirchner le impuso a dos postulantes en sus listas legislativas a integrar una boleta en la que la mandataria retendrá la lapicera y la decisión final sobre los representantes legislativos del espacio.

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