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Brasil votó con el bolsillo

15-10-2014
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(Columna de Claudio A. Caprarulo, economista de Analyitica Consultora)

La dualidad Norte-Sur lejos está de desaparecer y se evidencia en el proyecto político que eligen sus respectivos habitantes

Finalmente, Aécio Neves logró una clara ventaja sobre Marina Silva y será el que enfrente a Dilma Rousseff en el balotaje que definirá al próximo presidente de Brasil. Por cuarta elección consecutiva, la Presidencia se dirimirá entre el Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido de la Social Democracia Brasilera (PSDB). Aquellos que no simpatizan con el PT se inclinaron por un candidato opositor que marca, respecto a Marina Silva (PSB), una ruptura más abrupta frente al modelo del Gobierno petista. Y cuyo partido cuenta con una experiencia de gobierno que sirve de referencia para los votantes.

El análisis de los resultados indica que Brasil votó con el bolsillo. En los quince estados donde se impuso Dilma el salario real durante la gestión petista aumentó en promedio 50%, en los diez donde ganó Aecio Neves 38% y finalmente en los únicos dos estados donde ganó Marina Silva 34%. Si bien los trabajadores de todos los Estados mejoraron su situación, como ya escribió Keynes en su famoso libro “Teoría general del empleo, el interés y el dinero” (1936), las personas no reclaman mirando su salario absoluto sino relativo, o sea, en comparación a la evolución del salario del resto de los trabajadores.

En Brasil, analizar el impacto de la economía en las elecciones dejando a un lado la distribución geográfica carece de sentido. Los diez estados donde más creció el salario real se encuentran en el norte y noreste de Brasil, la región históricamente menos productiva y más rezagada: concentra el 36% de la población y genera sólo el 19% del PIB. En 2002, cuando el PSDB dejó el poder, el nivel de pobreza llegaba casi al 50% de la población mientras durante la gestión petista se redujo a 25%, aunque sigue 9 puntos porcentuales por encima de la media nacional.

El impacto que tuvo el plan Bolsa Familia para reducir la pobreza en el norte y noreste es alto: el 76% de los planes van hacia esa región. En ese marco de mejora sustancial en la calidad de vida de los habitantes del norte y noreste se entiende que Dilma gane en 12 de los 16 estados de esa región. Los cuatro restantes se los repartieron en partes iguales Aécio y Marina.

Las medidas que tendieron a mejorar la situación de los sectores más vulnerables, como el plan Bolsa Familia o Minha Casa, Minha Vida, y el considerable aumento del salario mínimo, el más alto de la historia, tuvieron un impacto considerable en la redistribución del ingreso. Durante los tres mandatos del PT, dos de Lula y el actual de Dilma, las familias de ingresos medios y bajos se apoderaron del 66% del aumento en la renta de las familias, 20 puntos más que durante el mandato del último presidente perteneciente al PSDB, Fernando Henrique Cardoso. La contrapartida fue que las familias del decil más rico de Brasil pasaron a apropiarse menos del 35%, cuando en los años del PSDB esa proporción superaba el 50%.

En consecuencia, era esperable que en aquellos estados donde se concentra la mayor parte de la riqueza de Brasil, el salario medio es más alto y la tasa de pobreza es más baja, se imponga Aécio Neves, un candidato de la centroderecha perteneciente al PSDB. En San Pablo obtuvo el 44,22% de los votos, casi 20 puntos más que Dilma. La sucesora de Lula se ubicó segunda, con 25,82%, a penas por delante de Marina, 25,09% Parecía ilógico esperar otro resultado. Si bien San Pablo tiene el salario medio más alto del país después de Brasilia, fue donde menos creció bajo la administración del PT: 15%.

De todas maneras, Dilma debe apelar a la heterogeneidad que existe entre esos votantes e intentar coptar parte de los 5.760.000 de votos paulistas que fueron a Marina. Para poner en perspectiva, es casi la misma cantidad de votos que sacaron Dilma y Aécio juntos en Rio Grande do Sul. El peso de San Pablo en la economía también es determinante ya que concentra el 32,6% del PIB.

A su vez, el candidato del PSDB se adjudicó los cuatro estados que conforman la región centro-oeste y todos los estados del sur y sudeste, exceptuando a Rio Grande Do Sul, de una importante tradición progresista, Rio de Janeiro y Minas Gerais. Este último Estado es casualmente donde inició su carrera política y fue gobernador durante siete años. Por su parte Marina Silva se impuso en el Estado de Acre y de Pernambuco, pertenecientes a la región norte y noreste respectivamente. El primero tiene una baja incidencia en las elecciones, apenas votaron 500.000 personas. Allí, en segundo lugar se ubicó Aécio pero por apenas 2 puntos sobre Dilma. Acre es casualmente junto con San Pablo el Estado donde menos creció el salario real durante la gestión del PT. El otro Estado donde Marina concentró la mayor parte de los votos fue Pernambuco, que con más de 6.000.000 de electores reviste mucha importancia para el próximo balotae. Considerando el perfil de sus votantes, el hecho de que Dilma sacó 44,22% de los votos, apenas 4 puntos menos que Marina y que Aécio no llegó al 6%, parece poco probable que el PT no logre pasar al primer lugar en los próximos comicios.

El precedente análisis pone de manifiesto que la dualidad Norte-Sur lejos está de desaparecer en Brasil y se evidencia en el proyecto político que eligen sus respectivos habitantes. En todo proceso redistributivo se generan tensiones, ganadores y perdedores. Pero pase lo que pasare en el balotaje está claro que la transformación que inició el PT ya dejo una marca y el candidato que sea electo deberá pensar cómo continuar integrando un Brasil que todavía mantiene niveles muy altos de desigualdad, no sólo entre sus regiones sino también al interior de las mismas.

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