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Cercano a concretarse

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20-12-2015
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(Columna de Michelle Mendeluk)

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) allanó hace menos de un mes el camino para la ratificación del pacto nuclear entre el G5+1 e Irán. Presentó un informe en el cual apoya a Teherán por haber cumplido con el pre-acuerdo logrado en julio pasado. Las sanciones económicas podrían levantarse en pocos días y las consecuencias, aunque a largo plazo, serían muy significativas.

Hasta ahora, se conoce que la reciente negociación entre Irán y el G5+1 -China, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania y Rusia- consiste en que, en caso de que Teherán limite la producción de combustible nuclear, las restricciones económicas impuestas por Washington, la Unión Europea y ONU serían suspendidas. Hace menos de un mes, Yukiya Amano, director general de la OIEA, presentó un informe que asegura que, aunque hasta el 2009 Irán intentó desarrollar dispositivos nucleares y la bomba atómica, en los últimos años comenzó a reducir su programa radioactivo. Por ende, las conclusiones de la organización nuclear posiblemente den paso a la certificación del tratado. .Claramente, la negociación es más compleja de lo que aparenta: sus importantes consecuencias socioeconómicas pueden resultar favorables o perjudiciales, dependiendo desde qué sector se analice el arreglo.

El pacto pondría fin, al menos temporalmente, a 30 años de enfrentamiento entre Teherán y Estados Unidos. Impulsada por el informe aprobatorio de la OIEA, la economía iraní podría iniciar un desarrollo que le permita incrementar su poder en la comunidad internacional. Aun así, cualquier predicción debe tener en cuenta que todavía se trata de una nación en decadencia.

SIN APUROS

La aplicación del pacto no provocaría consecuencias automáticas en su economía. Paulo Botta, analista político especializado en sociedad y comercio de Irán, asegura que luego de la apertura lenta del sistema bancario, comenzaría a generarse un esquema jurídico para regular las futuras inversiones. Por otro lado, el director de la carrera de Relaciones Internacionales de la UADE, Juan Battaleme, afirma que deberán pasar entre 5 y 10 años para que las inversiones generen efectos visibles en el mercado local, ya que “esta nación cuenta con una infraestructura industrial poco moderna debido a las sanciones”.

“Hoy el rial iraní está depreciado”, sostiene la economista internacional Priscila Ramos. Debido al bloqueo de inversiones, las reservas en dólares del Estado son poco significativas. Con la aplicación del acuerdo, una mayor cantidad de divisas extranjeras ingresaría al país. Como resultado, según los registros del Banco Central de Irán, la tasa de crecimiento del PBI podría elevarse dos puntos porcentuales, manteniendo un crecimiento del 6% en los próximos años.

Debe comprenderse que este bloqueo no fue impuesto recientemente. Battaleme recordó que desde los años '80 se establecieron distintos impedimentos económicos sobre el país por considerarlo “impulsor del terrorismo en Medio Oriente y otras regiones”. Por más duras que fueran las limitaciones, no impidieron que Irán sea una potencia petrolera, pero “el Estado no ha logrado traducir esa fuente de riqueza en bienestar para sus ciudadanos”, afirma, teniendo en cuenta los altos índices de pobreza local.

En caso de efectuarse la disolución de las sanciones, la liberación económica se realizará en etapas. La plataforma de investigación del BBVA Research confirma que en primer lugar la Unión Europea eliminará el embargo de petróleo que había impuesto sobre Irán. Luego, la población de dicho Estado tendrá el derecho de realizar transferencias financieras desde un banco nacional hacia el exterior -lo cual se conoce como la incorporación del sistema SWIFT-. Por último, los fondos que las empresas locales tienen depositados en el exterior serán descongelados. Una gran transformación a largo plazo.

POR SECTORES

Entre los rubros posiblemente más beneficiados tras el pacto se encuentran los sectores petroleros, los comerciantes de alimentos, gas e hidrocarburos, y sin ignorar que los líderes del Ayatolá y la elite gobernante percibirían una mejora económica segura. Además, el sector de servicios sería amplificado ya que las actividades financieras y de seguros no estarían prohibidas, lo cual generaría mayor empleo. Es más, es posible que el país amplíe su flota de aviones comerciales y funde una aerolínea nacional y, por lo tanto, el turismo se desarrollaría.

PRECIOS EN BAJA

Las ventajas económicas no las tendría solamente la nación oriental. Cualquier otro Estado podría comprar petróleo y gas a este potencial proveedor de combustible, sin límites. Como si el beneficio no fuera suficiente, la Agencia Norteamericana de Energía (EIA) calcula un descenso de entre U$S 5 y 15 por barril de petróleo, en valores internacionales. Hasta ahora, el barril de WTI bajó a U$S 37,64 dólares y el Brent a U$S 38,40, y se espera que tras el acuerdo los precios sigan descendiendo, ya que habrá mayor oferta. Según Ramos, con el comercio del gas sucederá algo similar: “Si hay nuevos vendedores se espera que el precio caiga”. Como consecuencia, países exportadores como Irán se verían perjudicados ya que las ganancias de sus ventas se reducirían. Al respecto, Botta afirma que podrían recortarse los subsidios estatales, debido a que “el 85% del presupuesto iraní se basa en las ganancias del comercio de hidrocarburos”.

INVERSORES EN RIESGO

En los últimos 30 años, Irán fue señalado como violador del derecho internacional y, por lo tanto, predomina cierta desconfianza. El país podría no cumplir con el tratado y utilizar su empoderamiento económico para fines militares y nucleares a largo plazo. La consecuencia inmediata a esta conducta sería la reactivación del bloqueo: ese es el gran riesgo que tienen los inversores.

Una vez eliminadas las sanciones, los dirigentes iraníes decidirán cómo financiar el país. El Gobierno podría emitir bonos y hacerlos cotizar en el mercado internacional, pero el valor de los mismos sería muy bajo por el momento ya que, tal como afirma Ramos, el riesgo país se mantiene alto: “El mundo percibe a la economía iraní como un sistema donde la corrupción está muy instalada”. Siempre que se cree un clima de estabilidad en Teherán, la inversión aumentará y las tasas de interés bancarias probablemente bajen. “Para recuperar credibilidad, la nación deberá demostrar que no viola derechos internacionales y que está en contra de cualquier organización terrorista, ya sea ISIS o Hezbolá”, concluye la economista.

La OIEA ya declaró su posición. Con la concreción de este tratado, Irán podría tener una nueva oportunidad: la decisión de aprovecharla quedará en manos del Gobierno y su pueblo.