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Claves para mirar el debate

LN
11-11-2015
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(Columna de Facundo Matos Peychaux)

El debate llega en un contexto más politizado y polarizado que el primero. Sin Sergio Massa ni ningún otro candidato más que Mauricio Macri y Daniel Scioli, era lógico que el escenario se polarizara y adoptara un tono más confrontativo.

Con el escenario anterior a la primera vuelta, en el que el centro del espectro político era el lugar más codiciado por los candidatos, la discusión giró en torno a formas y no a contenidos, y los dos presidenciables líderes se mostraron en algún modo similares.

En cambio, ahora hay solo dos fuerzas, dos opciones que se presentan y son diferentes en esencia. De ahí que haya en esta oportunidad un debate ideológico concreto, del que Scioli se muestra más propenso a participar.

Ninguno de los candidatos es un gran orador. Como destaca Santiago Rodríguez Rey, ambos tienen años de exposición y experiencia en los medios, aunque el debate cara a cara los pondrá contra un primer reto. Con varios debates porteños a cuestas, Macri es el que corre con más experiencia en la temática.

Por definición, los debates benefician al candidato que corre detrás en intención de voto que, según las encuestas, en este caso es Scioli. Pero tanto a uno como al otro, el debate le presentará un objetivo común: el de disipar los miedos que despiertan sus candidaturas.

En el caso de Macri, el temor es que haya más cambio que continuidad en algunos puntos centrales que reúnen el visto bueno de gran parte de la opinión, como la instauración de las paritarias y la AUH o la recuperación de YPF, el sistema previsional y Aerolíneas Argentinas, y también el temor a los impactos que podría provocar su programa económico (centralmente, los efectos que la devaluación de shock que promueve podría llegar a tener sobre el salario real de los trabajadores y la inflación).

Sobre esas cuestiones intentará hacer mella Scioli, cuya estrategia giró en las últimas semanas en torno a la llamada “campaña del miedo”, precisamente digitada con ese objetivo. En ese sentido, el debate será una oportunidad para el candidato del FpV. Aunque según Abelardo del Prado, el debate en torno a la economía favorece al líder del PRO ya que "inflación, cepo o desempleo son vivencias más cercanas al elector que los conceptos abstractos de la discusión macroeconómica" que orientan el discurso de Scioli.

Pero también el debate será una oportunidad para Macri por cuanto allí podría terminar de disipar esas incógnitas sembradas respecto de su hipotético Gobierno. Efectivamente, el oficialismo puede decir que el candidato de Cambiemos estuvo en contra de todas esas medidas y que sus legisladores votaron en contra de las que fueron leyes. Sin embargo, el jefe de Gobierno porteño puede mostrar que su opinión cambió desde entonces y dar seguridad respecto a que no las revertirá.

En las últimas semanas de campaña, pero también en sus años al frente del Gobierno porteño y como líder partidario de PRO, Macri mostró una notable velocidad y capacidad para adaptarse a las demandas sociales y el clima de época. Desde aquél frío empresario líder de un partido de centroderecha al actual jefe de Gobierno del PRO que mezcla cierta mirada positiva del Estado como gestor y al servicio del sector privado, la diferencia es notable. En ese sentido, la llamada “campaña del miedo” es válida enteramente para el Macri de elecciones anteriores, pero podría no serlo con el Macri actual. Estará en la sociedad creer o no.

En cambio, Scioli tendrá que disipar las dudas acerca del grado de autonomía que tendrá respecto de Cristina Fernández si alcanza la Presidencia. Las referencias a que será un Presidente de transición -como sostuvieron desde el núcleo duro kirchnerista- o que gobernará La Cámpora -como planteó la oposición-, le juegan en contra.

En qué medida logre ahuyentar esos temores, será decisivo. Habrá que seguir de cerca las señales que dé en ese sentido durante el debate (o la falta de ellas). Y como complementa Abelardo del Prado, "eso dependerá también de cómo definirá Macri a Scioli y si logra asociarlo totalmente en la discusión a Cristina, lo que echaría por tierra todo el trabajo de diferenciación que viene haciendo Scioli en este tramo de la campaña, como bien lo demuestran los últimos spots".

De cara al domingo, Rodríguez Rey plantea una serie de preguntas: "¿Será un debate de ideas o de discursos estáticos? ¿Vamos a ver un debate centrado en cambio y continuidad o que mute a un peronismo contra anti peronismo, K versus anti K? ¿Habrá 'name dropping' como paso en el primer debate cuando Macri trajo en repetidas ocasiones a Aníbal Fernández? ¿Habrá golpes bajos, como vimos en un momento entre Massa y Macri en el primer debate? ¿Cuál será el rol de los moderadores?".

Ahora bien, ¿influirá esa noche en los votantes a la hora de emitir su voto? Para Del Prado, "el debate en sí puede influir, pero a menos que suceda algo extraordinario, es un elemento más entre los múltiples incentivos a lo largo de las últimas semanas". En ese sentido, dice, "si cada candidato continúa con su speech, difícilmente permee la opinión pública" y en ese caso, el debate no hará más que "consolidar posiciones más que modificarlas".