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¿Cómo construir mayorías en el Congreso 2015-2017?

Congreso11
01-11-2015
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(Columna de Javier Zelaznik)

Todavía no sabemos quién será el próximo Presidente de la Nación: para develar la incógnita habrá que esperar hasta el 22 de noviembre. Sin embargo, ya sabemos con qué Congreso deberá convivir el sucesor de Cristina Fernández de Kirchner durante los próximos dos años y sobre qué bases electorales se constituyó. Esa información es crucial para empezar a pensar la forma en que el ganador del balotaje presidencial organizará sus apoyos legislativos.

En la arena electoral, el Frente para la Victoria (FpV) fue la coalición más homogénea: sus candidatos a legisladores nacionales compitieron bajo la etiqueta del FpV en 23 de los 24 distritos, siendo la excepción Santiago del Estero, donde se presentaron como Frente Cívico para la Victoria. El PJ lideró la coalición en todos los distritos menos en Córdoba y San Luis, donde participó de Unidos por una Nueva Alternativa (UNA) y Compromiso Federal (CF), respectivamente. El FpV tuvo un descenso electoral paralelo al de Daniel Scioli en las elecciones presidenciales: pasó de 39,1% en agosto al 37,1% en octubre, con lo que ganó 60 de las 130 bancas en juego (46,2%), muy por debajo de las 77 bancas que renovaba, y 4 bancas menos que las que hubiese obtenido con el resultado de las PASO. Mejor fue la cosecha en el Senado, donde el FpV ganó 13 bancas poniendo en juego sólo 7 bancas propias y 3 de partidos aliados.

La coalición Cambiemos fue bastante más heterogénea: compitió con esa etiqueta en 18 distritos, en seis de los cuales se le agregaron aditamentos que por lo general enfatizaban la dimensión local (por ejemplo, Cambiemos Buenos Aires), y en los seis restantes utilizó distintas etiquetas que ya estaban instaladas a nivel provincial (por ejemplo, Frente Cambia Jujuy o Unión para Vivir Mejor en Santa Cruz). La UCR no participó del armado local de Cambiemos en Santa Fe, donde formó parte del Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS) y en Misiones, donde compitió con su propia etiqueta partidaria. La coalición tuvo una mejora similar a la de la candidatura presidencial de Mauricio Macri, pasando del 31% de los votos en las PASO a 35% en la primera vuelta, lo que le permitió obtener 47 bancas (36,2 % de los diputados). El PRO ganó 27 diputados poniendo en juego sólo 4; la UCR puso en juego 12 bancas y ganó 19 (incluyendo una banca ganada con el FPCyS de Santa Fe), y la Coalición Cívica obtuvo 1 banca sin poner en juego nada. En el Senado la cosecha fue menos pródiga: Cambiemos ponía en juego 12 bancas y retuvo sólo 9: 5 para la UCR (renovaba 9), y una para el PRO, el Frente Cívico de Córdoba (renovaba 2), el Partido Popular de Corrientes, y el peronismo disidente de Santa Fe (Carlos Reutemann).

La coalición UNA fue mucho más heterogénea tanto es su composición partidaria como en la etiquetas electorales utilizadas. En algunos distritos no se presentó o participó dentro del armado de Cambiemos como, por ejemplo, en Formosa, Jujuy, Santa Cruz o Tucumán. Con un caudal de 17,9% en las generales, infinitesimalmente superior al obtenido en las PASO, UNA obtuvo 18 diputados poniendo en juego 5, incluyendo, entre ellos, un diputado elegido por las listas de Cambiemos en Jujuy.

De las 5 bancas restantes 2 fueron para Compromiso Federal en San Luis, y una para Chubut Somos Todos, Progresistas y FIT. El cuadro muestra la distribución de bancas en el Congreso a partir del próximo 10 de diciembre.

* FpV incluye 3 diputados y 2 senadores del Frente Renovador para la Concordia (Misiones), 1 diputado del Partido Bloquista (San Juan), 1 de Frente Grande, 1 de Nuevo Encuentro, 1 de Concertación Forja, y 1 de Partido Unidad Socialista para la Vitoria.

** Socios electorales de la coalición Cambiemos. UCR incluye 1 diputado y 1 senador del Frente Cívico y Social de Catamarca, PRO incluye 1 diputado del Partido Conservador Popular (Salta) y 1 diputado disidente del Frente Renovador para la Concordia (Misiones). El Senador Carlos Reutemann está contabilizado como PJ disidente.

*** Frente Renovador incluye 5 diputados y un senador de Unión por Córdoba, 3 diputados y un senador por Trabajo y Dignidad/Chubut Somos Todos (Chubut), y 1 diputado de Unión por Entre Ríos.

En la Cámara de Diputados ningún partido obtiene la mayoría de las bancas, y hay una paridad entre el FpV con 38,1% de los diputados y Cambiemos con 35,3%. En el Senado, el FpV tiene mayoría propia con el 52,8% de las bancas, mientras que los socios de Cambiemos cuentan de manera conjunta con el 22,2% de los senadores. Cualquiera sea el próximo Presidente estará obligado a ampliar su apoyo en el Congreso más allá de la coalición electoral de origen, aunque los desafíos son diferentes para uno u otro candidato, y para una y otra cámara. Gran parte de las estrategias disponibles depende del grado de solidez que conserve el Frente Renovador, y del tipo de estrategia que despliegue Sergio Massa en caso de que FR se consolide como un actor legislativo relevante.

¿Cuáles son las alternativas para el caso de Scioli Presidente? Para el FpV el problema reside sólo en la Cámara de Diputados ya que cuenta con mayoría propia en el Senado. En Diputados hay diferentes alternativas, entre las que pueden pensarse las siguientes:

Caso 1: FpV + PJ disidente + Compromiso Federal + MPN + FCS = 45,9% de las bancas.

Esta estrategia coalicional puede circunscribirse al nivel legislativo, por lo que no requiere de la distribución de cargos en el Gabinete presidencial como en las coaliciones de Gobierno. Además, la estrategia se ve facilitada por la compatibilidad entre los socios, dado que se trata de partidos que forman parte de la tradición peronista, o de partidos provinciales que ya han colaborado con el FpV. El mayor problema es que no llega a obtener la mayoría de la Cámara. Si bien la cuasi mayoría (tener al menos 45% de las bancas) suele ser considerada como un equivalente funcional de la mayorías, puede no ser suficiente para garantizar el quorum si no se desarrolla una estrategia de consensos mínimos con la oposición.

Caso 2: Idem caso 1 más cooptación del FR = 59,5% de las bancas en caso de cooptación total.

Las ventajas de esta estrategia son las mismas que las del caso anterior, a lo que se agrega la obtención de un apoyo mayoritario variable, que llega casi al 60% en caso de absorción total del FR por el FpV. La viabilidad de esta estrategia requiere que el FR no logre consolidarse como fuerza legislativa coherente, lo cual es por supuesto algo probable.

Caso 3: FpV + FR = 51,7% de las bancas

Las ventajas de esta estrategia son las mismas que las del caso anterior. Para esta estrategia se asume que el FR constituye una fuerza legislativa coherente y que está dispuesta a colaborar con el Gobierno sea sobre la base de una coalición de Gobierno (con distribución de ministerios en el Gabinete presidencial) o una coalición legislativa. Por su puesto, este arreglo puede eventualmente evolucionar a una reunificación de ambos grupos, como ocurrió en 2008 cuando el duhaldismo residual del peronismo federal se incorporó al FpV.

Para el caso de Macri los desafíos son distintos dado que la mayoría debe construirse en ambas cámaras. En Diputados nadie tiene una mayoría, con lo cual existen estrategias más o menos viables que amplíen la base de apoyo legislativo del eventual Gobierno de Macri. Sin embargo, en el Senado existe una mayoría en manos del principal partido de la oposición. Aun descontando los 2 senadores del Frente Renovador de la Concordia, el FpV conservaría 50% de la Cámara. Eso no significa que el manejo del Senado sea un problema sin solución: sólo significa que deben pensarse en estrategias en las que necesariamente debe haber cooperación activa o pasiva del FpV o de un número importante de sus senadores. Para eso hay experiencias pasada sobre qué hacer y, fundamentalmente, qué no hacer. Algunas alternativas en Diputados para empezar a pensar el tema:

Caso 1: Cambiemos + SUMA+ + MPN + FCS = 39,2 % de las bancas

Este caso es la de una coalición con bloques legislativos no peronistas y con partidos provinciales. Más allá de la compatibilidad que pueda tener entre sus socios, constituye una base de apoyo legislativo claramente insuficiente para garantizar el funcionamiento de la cámara.

Caso 2: Cambiemos + FR = 48,9% de las bancas

En este caso se trata de una coalición casi mayoritaria, que sólo requiere el apoyo adicional de partidos provinciales para darle a la coalición de apoyo del Gobierno la llave del quórum. Como ya se señaló para Scioli, esta estrategia puede implicar la construcción de una coalición de Gobierno con reparto de cargos ministeriales o de una coalición estrictamente legislativa. La viabilidad de esta alternativa depende de que FR se convierta en un partido coherente, capaz de garantizar un comportamiento cohesionado tras la agenda acordada con Cambiemos. Requiere además que la estrategia de Massa no sea, como muchos presumen, la de intentar realinear tras la derrota electoral en el balotaje al resto del peronismo con su liderazgo, lo que exigiría diferenciarse del Gobierno.

Más allá de los apoyos adicionales aquí discutidos, es importante notar que tanto Cambiemos como el FpV constituyen fuerzas coalicionales, lo que implica en ambos casos que será necesario establecer mecanismos para gestionar los conflictos internos de la base de apoyo originaria. En el caso de Cambiemos es crucial la relación entre el PRO y la UCR, que concentran el 95% de la bancada de la coalición, y que en esta Legislatura tendrán una representación equilibrada ya que ambas fuerzas políticas cuentan con el mismo número de diputados. El FpV también es una coalición en la que pueden identificarse al menos cuatro grupos, que con algún margen de error puede clasificarse como sigue: el 47% de los diputados se alinean con los liderazgos locales tradicionales del PJ; el 26% pertenecen a La Cámpora; el 23% a sectores kirchneristas peronistas y no peronistas, algunos de los cuales manifestaron su alineamiento con Scioli (por ejemplo, el Movimiento Evita), y el 4% a otros partidos provinciales aliados. La relación entre peronismo y kirchnerismo dentro del FpV reclamará algún tipo de gestión coalicional que en algunos casos pueda resultar más complicada que la de Cambiemos, y que en caso de no ser adecuadamente manejada podría contrarrestar los frutos de las estrategias utilizada para ampliar la base apoyo legislativo en la Cámara Baja.

A la espera del balotaje, es necesario seguir reflexionando sobre las fórmulas que garanticen la viabilidad de futuro Gobierno, ya que a pesar de no saber quién será el futuro Presidente, ya sabemos que no tendrá mayoría propia en el Congreso.