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Con más votos que en 2007 en la zona central

19-08-2011
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Pese a los adversos resultados en las recientes elecciones de autoridades locales, el kirchnerismo salió fortalecido en Capital Federal, Santa Fe y Córdoba, que representan el 25% del padrón nacional.

Los tres distritos que oficiaron de teloneros inmediatos de las primarias (Capital, Santa Fe y Córdoba) habían generado un clima electoral adverso al oficialismo, al punto que llegó a poner en duda el enunciado “Cristina ya ganó” de unos meses atrás. La aplastante victoria de Mauricio Macri sobre Daniel Filmus, la decepcionante elección de Agustín Rossi, que despertó la suspicacias sobre el enojo del peronismo con la Casa Rosada y la falta de un candidato propio y competitivo en Córdoba generaron gran parte de ese clima. En las primarias, empero, ese sentimiento general adverso se disipó aunque no bastó para alterar sustancialmente lo que sostenía esta revista en su número anterior: “Las provincias de la zona central siguen siendo las más adversas para el kirchnerismo”. Los porcentajes obtenidos en esos distritos por el Frente para la Victoria (FpV) fueron entre 13 (Santa Fe) y 20 puntos (Capital Fedeal) menor al promedio nacional.

Los tres distritos son relevantes por varios motivos. En primer lugar, porque son la

segunda, tercera y cuarta provincias que más votantes habilitados poseen (Córdoba, Capital Federal y Santa Fe, en ese orden), aportando un poco más de 2,5 de cada 10 votos nacionales; en segundo lugar, porque el kirchnerismo perdió en dos de ellas en 2007 (Capital y Córdoba); en tercer lugar, porque se aguardaban resultados auspiciosos para que los candidatos opositores cimentaran sus campañas; en cuarto lugar, porque en las tres se sintió con fuerza el “conflicto con el campo”, como demostraron las legislativas de 2009; en quinto lugar, porque en las tres provincias se pondrán en juego 32 diputaciones nacionales en octubre; en sexto lugar, porque los tres centros urbanos más importantes del país están dentro de esos distritos (en el caso de Buenos Aires, sin embargo, la urbe se expande más allá de sus límites), con lo que ello implica para las tendencias electorales.

Capital Federal: La Presidenta obtuvo siete puntos más que en las elecciones nacionales de 2007: pasó de 23,7% a 30%. Terminó en el primer lugar y se impuso en doce de las quince comunas. Si se suman los votos de Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saá, el giro peronista de la ciudad resulta aún más notable: entre los tres sumaron más del 60% de los votos, lo que constituye una rareza y un récord.

De repetirse el orden de candidatos en octubre, el peronismo volvería a ganar la elección presidencial en la Capital Federal, como lo hizo en 1989. En ese año, Carlos Menem se impuso con 36,6% de los votos. La diferencia con ese año es que ahora el peronismo gobierna el país. En 1995, 2003 y 2007 (años en los que el peronismo ganó las presidenciales), los porteños siempre eligieron otros candidatos como primera opción. Por segunda vez desde la recuperación democrática, el peronismo obtendría

ganancias netas en la ciudad de Buenos Aires.

Pese a no haber participado directamente y del escueto 15,9% que obtuvo la boleta

corta de diputados nacionales encabezada por Federico Pinedo (12 puntos por debajo de la del FpV), el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri fue uno de los ganadores de las elecciones del 14 de agosto. Junto a Antonio Bonfatti, será el único dirigente opositor a cargo de un distrito grande en 2011-2015 (podría sumarse el radical Roberto Iglesias en Mendoza).

La Presidenta obtuvo 60.000 votos más que Daniel Filmus en la primera vuelta, lo que indicaría que la cantidad de personas que votaron a Macri en julio y, luego, a la

Presidenta no habría sido tan alto como se esperaba. El principal receptor del voto macrista, más no el único, fue Eduardo Duhalde, que terminó segundo con poco más de 410.000 votos.

Como señalamos en la edición anterior de el estadista, a Macri le conviene que siga Cristina y que no se consolide ninguna figura en la oposición. Como ninguno de los dos puede ser reelecto en 2015 en su cargo actual, tendrán menos incentivos para confrontar como lo hicieron en los últimos años cuando mutuamente se habían elegido como rivales.

Mientras quienes aspiran a suceder a la Presidenta desde el peronismo deberán esperar por un tiempo bajo su sombra, el jefe de Gobierno puede empezar a tejer su perfil presidencial desde ahora. Si a eso se le suma el triunfo de Jorge Macri en Vicente López, se concluye que el saldo de las primarias fue favorable para el líder del Pro.

Santa Fe: El crecimiento electoral del kirchnerismo en Santa Fe fue escueto con respecto a 2007: pasó del 35,5% a 37,8%. Empero, si se lo compara con las legislativas de 2009, el crecimiento sí fue impresionante: alrededor de 25 puntos. También es notable la diferencia con respecto a los 22,7 puntos que obtuvo el diputado Agustín Rossi el 24 de julio pasado. El crecimiento le permitió quedarse con el primer lugar. Pese a la euforia del domingo en el bunker del Frente Amplio Progresista, aún perdura la amargura de haber perdido en el pago chico.

El voto kirchnerista estuvo presente y fue parejo en toda la provincia, incluyendo los de la “pampa gringa”: la Presidenta se impuso en 17 de los 19 departamentos. Uno de los cuales perdió fue Rosario, cuna y bastión del socialismo santafesino, aunque por menos de 5.000 votos. “Fue un resultado extraño y muy ajustado”, dice Lucio Guberman, analista político local. El otro departamento que perdió el FpV fue Las Colonias.

¿Qué pasó con el “voto castigo” del campo y el enojo del peronismo tradicional con la

conducción kirchnerista? ¿Por qué la Presidenta obtuvo 275.000 votos más que Rossi?

“El vínculo entre el Ejecutivo de Santa Fe y la Casa Rosada va a depender de motivos interprovinciales, esencialmente de cómo se relacione el gobierno provincial con el peronismo santafesino”, dice Guberman. Pero también dependerá de cuántos legisladores nacionales logre alinear Binner en el Congreso y de cuánta falta le hagan esos votos a la Casa Rosada a la hora de aprobar o rechazar ciertas iniciativas legislativas, agrega. Si el kirchnerismo no precisa de esos votos y la relación entre el socialismo y el peronismo en la provincia no es fácil, el vínculo entre el Gobierno de Santa Fe y la Casa Rosada sería más problemático.

El peronismo quiere recuperar Santa Fe en 2015 y, pese a la mala elección de Rossi, tanto María Eugenia Bielsa como Omar Perotti quedaron bien posicionados y con buenas chances de acumular tanto el crecimiento propio como el desgaste que logren infligirle al oficialismo local de aquí al 2015. A diferencia de lo ocurrido el 24 de julio, el peronismo se mantuvo unido en las primarias.

En el tramo de diputados nacionales, Perotti, quien encabezaba la lista, obtuvo prácticamente la misma cantidad de votos que Cristina. Recibió 7.000 votos menos, lo cual implica un corte de boleta prácticamente insignificante. Distinto fue lo que ocurrió en el FAP, en el que la boleta encabezada por Juan Carlos Zabalza obtuvo 30.000 votos menos que la de Binner-Morandini. La lectura de Guberman es que no hubo pase de facturas del kirchnerismo a Perotti ni viceversa.

Córdoba: La provincia con el segundo padrón más numeroso del país se volvió kirchnerista en poco más de una semana. En 2007, había sido una de las tres provincias en donde triunfó el candidato opositor. Del 10,8% de 2003 (quinto lugar) y el 23,8% de 2007 (segundo lugar), el kirchnerismo pasó a un 34,2% y se quedó con el primer lugar. El kirchnerismo ganó en los 26 departamentos de la provincia mediterránea, incluyendo al más poblado (Córdoba, la capital), donde no había llegado al 20% cuatro años atrás. El FpV también se impuso en los departamentos más vinculados a la actividad agropecuaria, aunque con porcentaje menores que en otras partes de la provincia. En los departamentos de Marcos Juárez y Unión, donde se despliega la principal área sojera de Córdoba, CFK se impuso por 31,1% y 35,5%, respectivamente. “Fue un voto masivo y la gente se expresó por fuera de los aparatos partidarios”, sostiene el analista Gustavo Córdoba, de la consultora CPP.

La intención de voto a la Presidenta se mantuvo alrededor del 35% durante los dos últimos meses, añade Córdoba, sugiriendo que las estrategias opositoras no lograron influir en las decisiones electorales de la ciudadanía. En tanto, Alfonsín hizo una elección mediocre en Córdoba, un distrito que el radicalismo gobernó entre 1983 y 1995 y en el cual aún conserva una presencia territorial importante en términos relativos. En toda la provincia, Alfonsín superó el 17% (poco más de 300.000 votos) mientras que en la ciudad de Córdoba apenas superó el 16% y quedó tercero, restándole chances al senador Ramón Mestre de ganar la intendencia en setiembre.

Como referencia histórica, bueno es recordar los datos de 1983 y 1999, cuando el radicalismo llegó a la Casa Rosada: en el primero, el padre del actual candidato superó los 56% y en el segundo, de la mano de Fernando De la Rúa, pasó el 47%.

¿Cómo impactará el resultado de las primarias en la dinámica autonomista del gobernador electo, José Manuel De La Sota? “Es evidente que el intento autonómico del cordobesismo ha quedado recortado”, dice Córdoba. Un dato contundente es el resultado obtenido por la lista de diputados nacionales del FpV y la del peronismo cordobés. La primera obtuvo 29,5% y la segunda, 6,7%. Si se repitieran estos guarismos en octubre, el peronismo cordobés no lograría ninguna banca en el Congreso, lo cual sería, a todas luces, un muy mal resultado.

Sobre la relación De La Sota-CFK a futuro, Córdoba dice que “el peronismo prioriza la gobernabilidad, es pragmático y resuelve las relaciones de poder interno con premios y castigos”. Por lo tanto, “lo que viene por delante entre el Gobierno provinicial y el Nacional es una ronda de negociaciones para acercar posiciones”, reflexiona.

(De la edición impresa)

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