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Cristina, Scioli y Macri: cómo seguirán gobernando

24-09-2011
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Macri y Scioli gobernarán dos distritos importantes los próximos cuatro años, no tendrán reelección y comparten el horizonte presidencial. La Presidenta también irá por su segundo mandato sin posibilidad de continuar. Cómo piensan gestionar. Las relaciones entre ellos.

Hace poco más de un año y medio, cuando la recuperación del oficialismo aún no era del todo percibida en las encuestas, Mauricio Macri y Daniel Scioli pensaban que 2011 podía ser su turno. El gobernador bonaerense subía en las encuestas cada vez que se hacía un pequeño gesto de distanciamiento del Gobierno y, en un hipotético escenario en el que Néstor y Cristina no midieran bien, él se ilusionaba con ser el candidato de la continuidad kirchnerista. El líder de Pro, en tanto, se perfilaba como representante de una oposición de la que era uno de los pocos que gobernaba un distrito y que venía del éxito de las legislativas de 2009. Sin embargo, todo cambió con la consolidación de la recuperación del oficialismo durante el primer semestre de 2010, luego acrecentada tras la muerte de Néstor Kirchner.

Cristina se erigió como la candidata natural de un peronismo que cerró filas tras ella, algo que Scioli leyó correctamente y archivó cualquier declaración de su entorno que lo proyectara este año fuera de la gobernación bonaerense. Macri tardó más en leer el cambio y recién a comienzos de este año confirmó que, ante la evidencia de los números y la poca madurez de su armado nacional, jugaría otra vez por la ciudad de Buenos Aires.

Pero tras la victoria en tierra porteña el 31 de julio, y ante el descontado triunfo sciolista en la provincia de Buenos Aires el próximo 23 de octubre, los dos se preparan para afrontar sus respectivos mandatos con un ojo en sus distritos pero con una estrategia que ya da pistas y certezas de sus intenciones de proyección nacional. Al mismo tiempo, la Presidenta también será reelecta y no podrá aspirar a otro mandato dentro de cuatro años. Por eso, si se mantiene en sus actuales niveles de popularidad y apoyo tanto dentro como fuera de la estructura del peronismo, será la gran electora del candidato para su sucesión.

A partir de estos datos toma otra relevancia los lineamientos que pueda llegar a darle a su gestión, en primer lugar, y la obligada recomposición de gabinete que, como Scioli y en menor medida Macri, deberá hacer tras la partida de ministros a funciones legislativas. Este triángulo de dirigentes poderosos tiene en dos de sus vértices a los presidenciables que a priori largan en mejores condiciones. Por eso los destinos de los tres estarían más que entrelazados, en un marco en el cual los incentivos a cooperar entre ellos son mucho mayores a los que hubo hasta ahora. No sólo entre ambos precandidatos, sino también entre cada uno de ellos y la Presidenta, teniendo en cuenta las conformaciones de las distintas legislaturas locales y la nacional.

Así, en el sciolismo saben que no hay posibilidades de proyección nacional sin una armonía con las obras y fondos que se gestionan en la provincia pero se deciden en la Casa Rosada. Al mismo tiempo, en el Pro creen que es clave para su proyecto 2015 mejorar la convivencia con el Gobierno Nacional durante los próximos cuatro años.

CFK

La Presidenta también se apronta a comenzar un segundo mandato tras el que no tendrá reelección. Se enfrenta además al desafío de renovar buena parte de su Gabinete por la diáspora hacia distintas responsabilidades que habrá de varios ministros. Pero en el entorno K no ven que haya grandes novedades hasta las elecciones y por lo general se cree que, más allá de una o dos posiciones que puedan derivar en hombres de La Cámpora o de algún extrapartidario, por lo general habrá una política de sucesiones con hombres que ya vengan trabajando en cada una de las carteras.

Los cambios más importantes vendrán desde el lado económico. No sólo porque el actual ministro Amado Boudou asumirá como Vicepresidente, sino porque también su segundo, Roberto Feletti, tiene asegurada su banca en el Congreso desde el 10 de diciembre. Ambos dirigentes, además, son de los que más han construido políticamente y buscarán consolidarse al frente del peronismo porteño.

Como reemplazo de Boudou suena muy fuerte Juan Carlos Fábrega, quien tendría mucho apoyo de amplios sectores del empresariado y es considerado como alguien con la cintura política necesaria para la época que se viene. Pero en el entorno más cercano a Amado Boudou no descartan a Hernán Lorenzino, actual secretario de Finanzas, mientras en un segundo pelotón aparecen otros nombres, también de funcionarios que de alguna u otra forma ya vienen trabajando vinculados al área. El sucesor de Boudou en la Anses, Diego Bossio, fue perdiendo posiciones. Con menos chances figuran otras opciones que se barajaron en su momento, más ajenos al entorno de Boudou, como Mario Blejer o la propia presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont.

El titular de la cartera de Agricultura, Julián Domínguez, también abandonaría el cargo

ya que encabeza la lista de candidatos a diputados por la provincia de Buenos Aires y probablemente reemplace en la presidencia de la Cámara Baja al jujeño Eduardo Fellner, que busca la gobernación. Domínguez ha sido uno de los artífices del cambio de relación del Gobierno con el campo y por ello permitirían que su sucesor provenga de sus filas.

El actual ministro de Salud, Juan Manzur, fue electo vicegobernador de Tucumán, junto a José Alperovich, y para su reemplazo se especula con la posibilidad del actual ministro bonaerense del área, Alejandro Collia, hombre cercano al intendente de Tres de Febrero, Hugo Curto.

El cuarto nombre a reemplazar es una pieza clave: Aníbal Fernández asumirá como senador por la provincia de Buenos Aires y dejará el gabinete después de casi diez años desde que asumió, el 2 de enero de 2002, como secretario general de la Presidencia de la mano de Eduardo Duhalde. Para ocupar ese espacio hay muchos interesados, pero un candidato que pica en punta: Florencio Randazzo. El éxito en la implementación de las primarias terminó de consolidar al ministro del Interior por sobre el resto de los candidatos que se barajan: el secretario de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina, y el jefe de la bancada del FpV en Diputados, Agustín Rossi. Para Abal Medina, la compensación sería promover a rango de ministerio su secretaría; para Rossi, se especula con que sea el reemplazante de Randazzo.

Otro que no asumirá cargos legislativos pero cuya continuidad no está asegurada es el titular de Trabajo, Carlos Tomada. Pero puede sucederlo alguien de su equipo como el secretario de Empleo, Enrique Deibe o la viceministra Noemí Rial. Más incierto es el caso de Julio De Vido. En el Ministerio de Planificación las voces están divididas entre quienes lo ven alejándose del Gobierno por decisión propia y los que lo imaginan continuando. En lo que coinciden es que, si se retira, su cartera podría ser dividida y podría crearse un novedoso Ministerio de Energía y Transporte, “en línea con los temas que van a tener creciente importancia”, como aseguró un miembro del Gabinete. Juan Pablo Schiavi, actual titular de la secretaría de Transporte, suena para esa hipotética cartera.

En el nuevo gabinete se prevé que habrá espacios para dirigentes que provienen de La Cámpora, aunque no tantos como alertan algunos opositores y como se imaginaban los jóvenes meses atrás. Uno de los ministerios en los que podría desembarcar esa agrupación es el de Justicia si, como se espera, Julio Alak deja su cargo. Para reemplazarlo suenan el actual secretario de Justicia, Julián Alvarez, y Eduardo De Pedro, miembro del directorio de Aerolíneas Argentinas. En Economía, los economistas Axel Kiciloff (actualmente en el directorio de Techint) e Iván Heyn (Corporación Puerto Madero) podrían ocupar secretarías clave, como la de Comercio Interior o alguna otra que quedara vacante tras el reacomodo general de piezas.

Pero más allá de la danza de nombres propia del tiempo preelectoral, por lo general no se prevén grandes cambios en los lineamientos de gestión. Más allá de las cuestiones económicas que se explican en la nota adjunta, la próxima apuesta del oficialismo pasará por ratificar en octubre los números de agosto para así acercarse a los números legislativos que perdió en 2009 y que puedan darle mayor holgura para los primeros dos años del segundo mandato de la Presidenta.

MAURICIO MACRI

El jefe de Gobierno porteño, tras su contundente reelección, está lanzado al 2015 y empezó a armar su estructura pensando en las próximas presidenciales. Para ello dividió a su equipo en tres áreas: una local, enfocada en la gestión; otra que se ocupará de la articulación con la provincia de Buenos Aires a cargo de Emilio Monzó, y un armado nacional para el cual todavía no designó a nadie, pero es una tarea que puede recaer en Humberto Schiavoni, uno de los que más ha trajinado esa misión en los últimos años.

La designación del ex ministro de Asuntos Agrarios de Daniel Scioli es hasta ahora la única novedad confirmada para el futuro gabinete, del que obligatoriamente deberá renovar la cartera de Desarrollo Social que deja vacante María Eugenia Vidal, pero en el que también se espera algún otro nombre nuevo para comenzar a tomar impulso con el plan 2015. Monzó será el ministro de Gobierno y se relacionará con los intendentes del conurbano y con el Gobierno Nacional. Las candidaturas de Néstor Grindetti, en Lanús; Jorge Macri, en Vicente López y Julio Garro, en La Plata también apuestan, más allá de los resultados, a ir aceitando un armado que haga pie en la provincia de Buenos Aires.

Con la mira en 2015, en su entorno

más cercano no descartan al intendente de Tigre, Sergio Massa, jugando de su lado. A

Monzó, además, le tocará el rol de aceitar los contactos con otras fuerzas políticas y el Gobierno Nacional. Los nombres de Andrés Ibarra y Guillermo Dietrich también siguen sonando para ocupar cargos en el futuro gabinete. El primero, hombre de consulta y amistad personal con Macri, seguiría a cargo de los recursos humanos de la gestión porteña pero con un rango más elevado y Dietrich es un nombre que se baraja si se confirma la creación del Ministerio de Transporte. El ex ministro de la Alianza, Andrés Delich, es otro de los que suena para ser nombrado luego del 10 diciembre: se le reconocen su trayectoria y su capacidad política. El actual jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, seguiría, pero enfocado en la gestión porteña.

Pero la primera prueba será el 23 de octubre. Para entonces apostará a sus candidatos y no se va a inclinar por ninguno de otra fuerza. Está convencido de que el mejor resultado posible para él es una excelente elección de Cristina Fernández, que no deje a ningún candidato opositor siquiera cerca suyo en la carrera por 2015. Lejos de Binner por falta de afinidad idelológica, y descartado Alfonsín de plano, Duhalde aparecía primero hace algunos meses en las preferencias de los hombres del Pro, pero la contundente victoria de julio y la posterior derrota del ex Presidente en agosto torcieron algunas simpatías hacia Alberto Rodríguez Saá, porque van aliados con él en algunas provincias en las cuales pueden colocar algunos legisladores, como Mendoza y San Juan.

Una vez que Macri consiguió la reelección en la ciudad, la cúpula de Pro empezó a profundizar los lazos con los representantes macristas de diferentes distritos y a tender puentes con legisladores de otros partidos políticos.

En principio, la estrategia es apuntalar a los candidatos propios para las elecciones generales del 23 de octubre, principalmente a Federico Pinedo, que encabeza la lista en la Ciudad de Buenos Aires e intentará superar el 15% que obtuvo en las primarias, y al aspirante a intendente de Vicente López, Jorge Macri, que logró casi 5 puntos más que el actual mandatario municipal, Enrique García, e incluso obligó a que el sabatellismo y el kirchnerismo unificaran listas para hacerle frente. Ellos serán los dos dirigentes que más aparecerán hasta las generales, ya descartada la posibilidad de sumar a dirigentes identificados con el duhaldismo para la campaña nacional.

“No habrá ambulancia que recoja heridos del PJ disidente. Ellos están muy identificados con una política que está en los antípodas de lo que queremos transmitir desde Pro”, señala uno de los dirigentes que más ha trabajado la expansión partidaria allende la General Paz. Por eso, parte del eje será sumar gente nueva o promover cuadros propios y jóvenes en los distritos donde todavía no haya una figura 100% identificada con el Pro. Las provincias de Santa Fe, Córdoba y Mendoza son algunos de los lugares por los que comenzaron a trabajar para consolidar al partido. Sin duda, la figura de Miguel Del Sel resultará clave en tierras santafesinas, luego de que quedara en segundo lugar con el 36% en las elecciones a gobernador, y el desafío que enfrentan es ver si puede conservar el capital político acumulado tras los comicios.

Desde el macrismo piensan en ese estilo de “nuevos dirigentes” para apuntalar a Macri, y no tanto en repetir algunas alianzas actuales, como el apoyo que Pro dará a Ramón Puerta en Misiones. El objetivo es el 2015, es cierto. Pero antes, Macri deberá lograr que Pro salga airoso en las elecciones legislativas del 2013. La construcción nacional del Pro tendrá dentro de dos años una parada importante ya que, en la carrera hacia 2015, apuesta a un bloque legislativo fuerte para intentar ocupar el rol de principal partido de oposición. Será la primera prueba de fuego para el incipiente armado nacional.

Pero incluso antes de estas dos aspiraciones, hay una lógica que imperará y que toman

prestada de un dirigente del sciolismo: “Sin gestión en 2012, 2013 y 2014, no hay 2015”, sostienen casi como leit motiv. Por eso, mientras apuestan a no descuidar el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, en el macrismo trabajan para afianzar el armado nacional y sumar nuevos dirigentes políticos al espacio en pos de convertirse en la principal fuerza opositora al kirchnerismo. Sus máximos referentes saben que sin una fuerte presencia en todo el país y una destacada performance en los comicios que se harán en dos años, el alcalde no tiene chances de llegar a la Presidencia.

“Mauricio se presentará en el 2015 si en el 2013 nos va bien. Si para ese momento conseguimos arraigarnos en todo el país y sacamos un buen número en las elecciones legislativas, él será candidato a presidente”, explicó un funcionario macrista. “Los viejos políticos ya fueron. Ahora se vienen los jóvenes, que son lo nuevo”, agrega para justificar el armado que imaginan. La estadística y la pirámide poblacional del país de cara al futuro les dan la razón: el propio jefe de Gobierno repite entusiasmado a los suyos que para las próximas presidenciales casi la mitad del padrón tendrá menos de 30 años.

En Bolívar 1 Macri confiesa a su grupo chico que cree que CFK va a trabajar para el bronce y no cree que vaya a tener tanto conflicto con ella como en el pasado. Según Mariel Fornoni, “Macri va a tener una relación amable con el Gobierno Nacional porque buscará una buena gestión para ser presidenciable. Antes oponerse a CFK era negocio, pero ahora ya no”. En la intimidad, el jefe del Pro supone que su rival en 2015 será Scioli. Incluso, sostienen algunos hombres que lo escucharon de su propia boca, aún no entiende por qué el kirchnerismo más duro lo cuestiona tanto tras demostrar una lealtad absoluta. “No le encontraron ni un cable Wikileaks, es decir que no criticaba al Gobierno ni en la intimidad”, agrega en algunas conversaciones el jefe de Gobierno.

Por eso, y con la casi certeza de que deberán compartir otros cuatro años al frente del

país y de la principal ciudad, respectivamente, la Presidenta y Macri iniciaron un proceso de acercamiento para evitar el agravamiento de los cruces surgidos en los últimos tiempos. En la Legislatura porteña, Juan Cabandié aparece como el más negociador de las filas K con el macrismo porteño para asegurar una convivencia pacífica. Se verán allí negociaciones por algunos puestos de organismos porteños que deben cubrirse y que requerirán negociaciones entre ambas fuerzas políticas. Además de la estratégica Auditoría General, también hay otros destinos en juego, como el Banco Ciudad, que debe renovar dos cargos del directorio; el Consejo de la Magistratura, que de sus nueve miembros, tres deben ser elegidos con el voto de las dos terceras partes del pleno de la Legislatura; Autopistas Sociedad Anónima (Ausa) y el Ente Unico Regulador de los Servicios Públicos en el que la Legislatura debe nombrar cinco miembros del directorio.

DANIEL SCIOLI

El gobernador bonaerense tiene un panorama similar al del jefe de Gobierno porteño. Irá por un segundo mandato luego del cual no tendrá reelección, y su archivado anhelo presidencial ya puede comenzar a operar sobre su gestión. Sin embargo, si bien el horizonte al que apuesta es el mismo, tendrá estrategias muy distintas a las del jefe de Gobierno. Una de las primeras pruebas para conocer los lineamientos de su plan presidencial será la composición del gabinete a partir del 10 de diciembre.

Recién dio el primer paso, y anticipó que Silvina Gvirtz será la reemplazante de Mario Oporto en la Dirección General de Cultura y Educación, ya que el actual titular de la

cartera figura tercero en la lista de diputados nacionales y su asunción en la banca no está en discusión. El mandatario provincial se desprenderá de otros cuatro ministros que lideran las listas de candidatos a legisladores del Frente para la Victoria.

“No son candidatos testimoniales. Van ir a la Legislatura y habrá renovación en el equipo”, anticiparon en su entorno. Así, anunció el inicio de una serie de cambios que se concretarán en su equipo de gobierno para el segundo mandato si es que el contundente resultado de las primarias queda ratificado en las elecciones de octubre. Es que buena parte del gabinete sciolista pasará a desempeñar funciones legislativas. En los hechos, le servirá para tener gente de su riñón en el Congreso Nacional desde donde irá armando eventuales alianzas y conversaciones políticas con las que armar una base propia para su eventual nacional.

Sin embargo, el segundo nombre que aparece casi confirmado para su segunda etapa en la Gobernación aún no tiene destino fijo: el senador nacional José Pampuro, que termina su mandato y quedó fuera de las listas, se ha mostrado cerca de Scioli y algunos funcionarios del Ejecutivo afirmaron que formará parte del gabinete que se viene. Gran conocedor del peronismo y con experiencia como Presidente provisional de la Cámara en tejidos políticos que exceden la provincia, podría desembarcar en el Ministerio de Gobierno si es que se aleja ?como se comenta? su actual titular, Eduardo Camaño.

Uno de los cambios que sí parece seguro en el gabinete de Scioli sería en el Ministerio de Desarrollo Social que lidera Baldomero “Cacho” Alvarez. Candidato a ingresar al Senado bonaerense, el ex intendente de Avellaneda tendría destino legislativo, más allá de las versiones sobre la posibilidad de otorgarle una licencia para que permanezca en el cargo y no hacerlo renunciar a la banca como ocurriera hace dos años con el actual ministro de Asuntos Agrarios, Ariel Franetovich.

Esa es, precisamente, otra de las vacantes que se abrirán producto de que Franetovich

asumirá en la Cámara de Diputados. Para reemplazarlo se habla de un intendente o un dirigente del interior como las posibilidades más concretas, teniendo en cuenta el desarrollo rural del interior bonaerense. Y los nombres que suenan son los de Gilberto Alegre (jefe comunal de General Villegas) y el diputado Tomás Hogan. En el caso del Ministerio de Infraestructura, en tanto, su actual titular Cristina Alvarez Rodríguez, se irá a la Cámara de Diputados de la Nación. Y ese área estratégica, desde donde se tejen buena parte de las obras públicas, podría ser ocupada por un intendente del conurbano.

Otra de las incógnitas es Producción, ya que el ministro Martín Ferré irá a la Cámara de

Diputados bonaerense. Y se habla de que podría cambiar de aires el secretario general de la Gobernación, Javier Mouriño. En cambio, se da por confirmada la continuidad de los otros hombres fuertes y operadores del gobernador: el jefe de Gabinete, Alberto Pérez; el ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal; el de Economía, Alejandro Arlía, y de Trabajo, Oscar Cuartango.

El ex gobernador Felipe Solá es el último de los nombres que se sumó a la lista de posibles incorporaciones del segundo mandato de Scioli. El ex gobernador fue secretario de Agricultura de la Nación, uno de los cargos que Scioli deberá reemplazar en la provincia. Su nombre además marcaría parte de la estrategia de construcción de Scioli, más basada en la recolección de heridos del peronismo disidente y de hombres que quedaron fuera de las listas K que en la promoción de nuevas figuras.

Pero además de los cambios obligados y de aquellos que se manejan para darle un volumen político nacional al segundo mandato, el presidente del Banco Provincia, Guillermo Francos, dejaría su puesto vacante y Scioli impulsaría para ese cargo a Gustavo Marangoni, su actual vocero. Porque, además, a fin de año quedarán vacíos cinco de los nueve asientos de la mesa de conducción de la entidad. Muchas lecturas se harán de cómo cubra esas vacantes, que ya forman parte de las especulaciones sobre su cobertura en el marco de los cambios de gabinete que prevé efectuar, y de la intención manifiesta de dar cabida en su equipo a diferentes sectores del oficialismo y de atraer a algunos grupos que ahora están afuera de ese espacio. Los mandatos que vencerán a fines de diciembre son los de los cinco directores que ingresaron en los mismos días en que asumió en la Gobernación y fueron propuestos por él.

Todos estos movimientos buscarán renovar un segundo mandato en el que se prevé que el gobernador vaya de alguna manera nacionalizando el discurso. Para Mariel Fornoni, el gobernador buscará un posicionamiento como presidenciable mucho más leve que Macri. “Scioli, cada vez que se desmarcaba un poco, subía, por lo que ahora se verán menos gestos de autonomía teniendo en cuenta el volumen político que ha adquirido la Presidenta en el último año y ratificado en las primarias.

Scioli seguramente va a esperar ver qué sucede en la coalición K. Todo dependerá de CFK. Hoy parece más negocio buscar ser el continuador, pero no se sabe más adelante”. Dentro de la gestión provincial, la prioridad será el plan de regionalización en el que viene trabajando hace meses y desde el que ha estrechado lazos con varios de los intendentes, con quienes siempre tuvo una buena relación. Esa será la punta de lanza con la que espera generar volumen político y proyección nacional.

Pero, fronteras afuera de la provincia su juego no pasará por instalar figuras nuevas, como Macri con Del Sel, sino que irá ajustando los lazos con otras figuras federales del peronismo. Sabe que cualquier paso antes de tiempo en dirección de una candidatura presidencial puede ser fatal, pero también que habrá varios otros gobernadores con intenciones de anotarse en la sucesión.

(De la edición impresa)

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