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Duro de matar

11-10-2014
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(Columna de Luis Tonelli)

Pese a la retórica confrontativa no cabe esperar que el kirchnerismo se desentienda de las consecuencias políticas de los problemas económicos. Nunca lo hizo hasta ahora.

Asistimos al fin del experimento kirchnerista de sustitución de inversiones extranjeras, y es evidente la necesidad de volver al odiado, denostado, y del que se había dicho “nunca más” , endeudamiento externo. Fase que inició Axel Kiciloff, el ministro más heterodoxo (en términos ideológicos) por lo menos desde José Ber Gelbard o Bernie Grinspun si se quiere, aunque fue quien negoció ?es una forma de decir? las jugosas reparaciones al Club de París, a Repsol, a Aerolíneas, que desembocaría, se decía y lo creyó “el mercado” , en un cafecito con los buitres y sanseacabó. Nadie esperaba que el lobby del congresista por Florida y furioso anticastrista Mario Diaz Ballard sobre el secretario del Tesoro Jacob Lew diera sus frutos, y que Estados Unidos desistiera de enviar al amicus curiae a la comparecencia ante la Corte Suprema, lo que determinó que está mantuviera el fallo de Griessa y lo que prometía ser un paseo terminara en una pesadilla.

Y aquí se abren dos escenarios muy diferentes, según uno escuche los discursos cada vez más incendiarios de la Presidenta, o bien, converse discretamente en los despachos con sus funcionarios (incluso, los que integran el equipo económico, que supuestamente serían los que le dan letra “rupturista” a CFK). El primer escenario es el de extremar el “vivir con los nuestro”, afianzar la relación con los aliados poderosos que provienen de “Oriente” , China y Rusia. Reducir al máximo las importaciones, obligar a liquidar los dólares a los exportadores al precio que sea ?total, ya perdieron muchísimo por amarrocar los granos en los silosbolsas, y el derrumbe del precio y la demanda de la soja?. Seguir bombeando la economía para que no decaiga la fiesta, y subir la intensidad en el plan Precios Cuidados sin aumentar las tasas para tratar de evitar que la inflación no se espiralice. Ejercer todo el poder policial sobre cuevas y afines, con tal de que el blue no se vaya demasiado arriba (y romper las expectativas devaluatorias, incluso bajando el dolar oficial). El relato aquí, seguirá siendo que el dólar paralelo es cocaína ?y claro, aquí no se aplicaría la liberación del consumo de drogas que propugna el curita de la Sedronar?.

Para quien quiera más pruebas de que la Presidenta está embarcada en este curso político extremo tenemos el durísimo discurso en la ONU, donde le dijo “in his face” a un atribulado Obama, que “sus enemigos de ayer, pasaban a ser rápidamente sus amigos de hoy” , y que no había que hacer “sonar los tambores de la guerra” si no evitar la injusticias que estaban en la base de la emergencia de la violencia en el mundo, la más evidente, la disparidad de poder entre los miembros comunes de la ONU y los miembros permanentes de su Consejo de Seguridad. Palabras que se radicalizaron todavía más en una seguidilla de actos, llegando incluso a mencionar que si a ella le pasará algo, “no había que mirar a Oriente si no al Norte” , generando el paroxismo de los imberbes que gritaban (¡y como!) en el reducido Patio de las Palmeras.

Siguiendo el relato, el kirchnerismo entonces llegaría con todas sus banderas desplegadas a las elecciones, incluso se permitiría presentar un candidato camporista por fuera de las PASO del FpV para clavar pica en Flandes y transformarse en el fiscal Nac & Pop del próximo gobierno. Quien volaría bajo desde el comienzo, necesitado como está de hacer un ajuste muy fuerte. Y desde El Calafate, Cristina Fernández, Máximo y el resto del núcleo, tramaría el regreso.

Claro que hay un pequeño problema con este “relato” . Y es que la economía así no llega hasta la entrega del poder. Entonces aparecen los funcionarios que anuncian otro escenario: “La Presidenta le está bajando el precio a los buitres diciéndoles que preferirá incendiar el país antes que darles lo que quieren” . A tal punto de sacar una ley cerrojo en la que les anuncia que no les pagará un billete más.

Pero, después de enero ya sea a través de la recompra de privados, o una apertura discreta de negociaciones del Gobierno, o un mix de ambos, se arreglará la cuestión, y volviendo al mercado, la Bolsa volará, el blue bajará y se descomprimirán las cosa. Plan que contaría con la bendición de ricachones como George Soros y David Mártinez, el “buitre bueno” . Presumiblemente Scioli ganará las PASO del FpV, y La Cámpora se adueñaría de su lista de diputados, aunque al bunker cristinista se ilusiona con que luego gane Macri, y así siguiendo el expediente chileno: Ella vuelve al poder después de un período en el banco de suplentes.

Sin embargo, hay un problema inmediato con este escenario que mira a febrero del año que viene: los meses que siguen. La salida de Juan Carlos Fábrega ha generado muchas dudas porque mientras él estuviera, los funcionarios moderados podían decir “tapate los oídos y mirá los hechos: en la ONU finalmente se apoyó la moción de Estados Unidos de la guerra contra el terrorismo, y aquí sigue el Presidente del Banco Central” . Ya ese argumento no existe, y los apocalípticos ven al blue subiendo, y a las reservas cayendo. De nada sirve decir que es un “mercado pequeño e ilegal” dado que la enorme masa de que los que tienen dólares tampoco los vende, siquiera a semejante precio con semejante desfase.

O sea el escenario uno, y el escenario dos podrían converger en una escena crítica, fulminante e inminente debido al ideologismo de Kicillof.

Sin embargo, el kirchnerismo ha sido siempre temerario pero no suicida. Existe una (1) posibilidad de que las medidas de la “física económica” de Fábrega (secar la plaza para que no haya muchos pesos para comprar dólares) fueran resistidas por Kicillof, debido a que su éxito (relativo) iban en detrimento de su poder. Homogeneizada la dirección económica, el ministro de Economía puede ordenar subir las tasas, sin que se diga que Alejandro Vanoli le quebró su espinazo. A esto se le suma que Kicillof confía en contener la espiral ascendente del blue gracias al swap chino, las inversiones rusas y la plata del 4G. Es una cuestión de eficacia en el análisis que siempre se apoya en una visión retrospectiva: los que han apostado a la catástrofe del kirchnerismo se han equivocado y muy mucho.

Es cierto que un escenario de crisis económica y fin del ciclo presidencial es una combinación peligrosa, inédita para el kirchnerismo, y que ha sido catastrófica para el resto de los gobiernos. Pero hay un dato importante: ninguno de los actores económicos importantes están (pese a la paranoia presidencial) apostando a la crisis. Y se conoce lo que dice el teorema de Thomas: “Las expectativas de los actores importantes se harán realidad en el mediano plazo”.

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