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El bastión en juego

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21-09-2015
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(Columna de Néstor Leone)

El kirchnerismo apuesta fuerte para retener Santa Cruz. Elecciones provinciales con efectos simbólicos e implicancias nacionales.

Fue el precandidato más votado en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de su provincia, Santa Cruz. En su categoría, pero no sólo. También estuvo por encima del aspirante a ocupar la Presidencia que acompaña en su boleta. Y da por hecho que, a partir de diciembre, ocupará un lugar con cierta resonancia en la Cámara de Diputados. No obstante eso, Máximo Kirchner (de él se trata, claro) no alcanzó a superar a la suma de los candidatos rivales, aliados para enfrentarlo; y la fuerza de la que forma parte, oficialismo desde hace varias décadas en el distrito, tuvo que apelar al regreso de la Ley de Lemas no sólo para pensarse con mayores posibilidades en la elección a gobernador, sino también para contener divergencias.

El predominio K en la provincia austral hace un tiempo que parece en entredicho, con algunas derrotas incluidas en elecciones legislativas. Las de 2009 y 2013, por ejemplo. Aunque se haga fuerte en los turnos ejecutivos. El hecho de que Alicia Kirchner, ministra de Desarrollo Social y tía de Máximo, haya decidido disputar el máximo cargo provincial no parece ajeno a este escenario de mayor paridad. Tampoco el armisticio interno con el gobernador Daniel Peralta, quien va por su reelección y sumará votos al gran lema del Frente para la Victoria. Jugadas fuertes todas estas, no exentas de audacia e inventiva, para detener el acecho de una oposición que, en tierras de alto simbolismo político, pudo lograr la confluencia de la que fuera incapaz (o se negara) a nivel nacional.

Unión para Vivir Mejor se llama, precisamente, la entente de opositores. Y tiene también dos fórmulas que sumarán adhesiones a un gran lema común. Por un lado, un dueto eminentemente radical, conformado por Eduardo Costa, verdugo del FpV en aquellas dos derrotas y por Carlos Ziehlke, ex intendente de Gobernador Gregores, que además intentará apuntalar desde el sur profundo la candidatura presidencial de Mauricio Macri. Por el otro, un binomio que responde al peronismo “renovador” de Sergio Massa, y que postula a Osvaldo Pérez y Ana Villarroel, ambos de buena performance en agosto último como candidatos locales en la elección de legisladores para el Parlasur.

PLATAFORMA

Santa Cruz, se sabe, es la provincia insignia del kirchnerismo como espacio político nacional. Allí, en Río Gallegos y en 1987, Néstor Kirchner ganó su primer cargo ejecutivo: la intendencia de la ciudad, por apenas 111 votos de diferencia. Y en esa misma elección parió al sello primigenio que todavía los identifica: Frente para la Victoria Santacruceña. El salto hacia la conducción de la provincia llegaría en 1991. Su consolidación, en todas las elecciones ejecutivas posteriores. Con Ley de Lemas, o sin ella. Y en ese distrito, también, el itinerario inicial de Cristina: como diputada provincial, y como senadora y diputada nacional.

El Grupo Calafate, otro término con resonancia local, fue su plataforma de despegue más allá de los límites de su distrito, a fines de los '90 y entre los intersticios del PJ, todavía menemista. Y Calafate, se especula, quizá sea el lugar de residencia de Cristina, a partir de diciembre, ya como ex Presidenta. “Voy a volver de donde me fui y de donde salí, que es de aquí”, dijo hace pocos días, durante un acto por la inauguración de la central térmica a carbón de la también santacruceña Río Turbio. Que Alicia Kirchner, su cuñada, conserve para el FpV el Ejecutivo puede que haga más sosegada su estada. Y seguro le podrá inyectar ese necesario plus de saberse victoriosa en su distrito de origen.

Alicia lleva al senador nacional y ex ministro de Peralta, Pablo González, como candidato a vice. Mientras que al actual gobernador lo acompaña el empresario Ignacio Venturelli, oriundo de Caleta Olivia. Ambos intentarán sumar más que el otro gran lema en cuestión, el del radical Costa, presidente del partido a nivel local y pareja de Mariana Zuvic, la titular del ARI-CC en la provincia y candidata al Parlasur por Cambiemos, de perfil ascendente en la campaña. Mientras que el Frente de Izquierda, el MAS y el MST, por separado, aspirarán a algo que parece difícil en un escenario de polarización creciente y “doble voto simultáneo y acumulativo” en todas las categorías provinciales: meter su cuña con algo de visibilidad.

ESCENARIOS

La provincia tiene el 0,72% del electorado nacional y, además de gobernador y vice, elige dos diputados nacionales y 14 legisladores provinciales. Por cierto, su importancia simbólica resulta mucho mayor. Y a estas lucubraciones, se agregarán seguramente variados análisis sobre sus resultados, siempre taxativos. Así, Máximo podrá mostrar un auspicioso debut electoral; o confirmar, en su propio territorio, el tantas veces vaticinado fin del ciclo que tiene por nominalidad la marca de su apellido. Algo parecido pasará con Alicia Kirchner. De las implicancias nacionales, por cierto, no podrán escapar. Ni parecen desearlo. Tampoco la oposición, que hizo de la “nacionalización” de los comicios el motor de la proclamada unidad y de la impugnación “republicana”, su tono distintivo. Aunque temas como la renuncia anticipada del intendente de Río Gallegos, Raúl Cantín, puedan dar aire también para algún eje más local.

Que Máximo logre proyectar con un triunfo en su terruño cierto liderazgo sobre el espacio propio a nivel nacional es una de las especulaciones posibles. Y uno de los objetivos. La suerte de La Cámpora, con varios candidatos con chances en cargos ejecutivos, va a depender en alguna medida de ello. Sobre todo, en un contexto en el cual los recelos mutuos entre estos sectores juveniles y ciertos actores tradicionales del justicialismo no parecen superados, y se especula sobre realineamientos posibles. En Santa Cruz, y también a nivel nacional. Las disputas con el mismo Peralta, por cierto, tuvieron relación con esto. Y cierta necesidad implícita del kirchnerismo “puro” de hacerse fuerte en el Congreso Nacional, también.

Por lo pronto, el 44,49% obtenido en las primarias en la categoría diputados nacionales (centésimas por encima de lo que obtuvo Daniel Scioli y otro local, Carlos Zannini, con 44,35%) no resulta definitivo ni despeja el resultado incierto, pero marca una referencia. Que el Frente para la Victoria deberá reafirmar, por cierto. Frente a una oposición que privilegió la unidad y que encontró en el artilugio de los lemas, una herramienta para acoplar diferencias. Y ante un país que mira de reojo cómo le va, en su distrito de origen, a la expresión política que marcó su vida en la última década y cuarto.