lun 06 Dic

BUE 19°C

lun 06 Dic

BUE 19°C

El discurso presidencial ante el Congreso

21-03-2014
Compartir

(Columna de Jorge O. Bercholc, doctor en Derecho Político, profesor e investigador de la UBA y autor de “Los discursos presidenciales en la Argentina democrática 1983-2011”)

El relevante acto discursivo e institucional de la Presidencia de apertura del año legislativo, prescripto por el artículo 99 inciso 8 de la Constitución, año a año, viene aumentando su impacto y la atención que le prestan los medios de comunicación y la comunidad académica.

La Presidenta volvió a emitir un largo discurso de 2 horas y 50 minutos de duración, consolidando la tendencia ya observada en los discursos de su segundo mandato. Cristina ha extendido notablemente sus intervenciones ante la Asamblea Legislativa, y esa puede ser la razón de la mayor repercusión que están cobrando estos discursos. Como ya comenté en el estadista n°75, la Presidenta ha aumentado la extensión de sus discursos en un promedio de casi 140% de palabras utilizadas. En esta ocasión enunció 19.186 palabras. El promedio en su primer mandato fue de 9.592 palabras. En lo que va del segundo, 22.792 palabras.

Ya resulta ser una evidente tendencia de este mandato, que merece explicaciones cualitativas, en especial considerando la notable diferencia con las extensiones de los discursos de su primer mandato. Los análisis futuros sobre la gestión de la Presidenta no podrán soslayar este dato.

¿Acaso debió afrontar en su segundo mandato situaciones críticas constantes? ¿Se transformó en única vocera y comunicadora de su Gobierno? Los presidentes son los principales comunicadores y constructores del relato y de la defensa de su gestión; ¿decidió una comunicación directa sin intermediaciones? ¿Quiso ser su propia vocera en su confrontación comunicacional con el Grupo Clarín? Cualquiera de estas hipótesis explicativas no terminan de conformar. Son variables y escenarios que ya existieron en distintos momentos de su primer mandato.

La variable diferente es la muerte de Néstor Kirchner en octubre de 2010. La Presidenta perdió a a su principal e insuperable operador político hacía el interior del PJ y en la relación con sindicatos e intendentes del conurbano. Decidió entonces apoyarse en las organizaciones juveniles y sociales estableciendo con ellas una relación directa y sin intermediaciones. Posiblemente no quiso ni pudo confiar en nadie, lo suficiente, como para dejarle en sus discursos y acciones comunicativas la defensa de su gestión. Son distintas hipótesis que merecerán un análisis más detenido para explicar este notable cambio en la comunicación política del Gobierno de Cristina.

En relación al contenido del discurso -los datos comparados que nos permiten este análisis surgen del trabajo “Los discursos presidenciales en la Argentina democrática -1983-2011-” (Editorial Lajouane)- ha presentado lo que ya resulta una línea comunicacional y discursiva sólida y coherente. Entiéndase que se puede estar o no de acuerdo con ella, pero no se la puede atacar por incongruente. Hay una clara identificación de líneas de acción que se quieren transitar y sobre las cuales se determina la agenda de debate y acción política.

Alrededor del 50% del discurso estuvo ocupado con datos y temas de la economía. Desde 1983, a partir del segundo mandato de Menem, los temas económicos son los que ocupan más contenido en estos discursos. Cristina ha profundizado esa tendencia. Se trata de un discurso más economicista, técnico y diversificado respecto de todos los presidentes del período. Utiliza varios conceptos inéditos hasta su presidencia y articulados con resaltable grado de complejidad técnica. Los presidentes suelen hacer hincapié en los temas en los cuales presentan mejores performances.

Cristina, durante sus dos mandatos, se ha empeñado en destacar los logros económicos de su gobierno. Pero si se desagregan los conceptos económicos utilizados se observan cambios de interés. Es notorio que algunos conceptos muy citados por Kirchner y por Cristina, en los discursos del primer mandato, han desaparecido de los discursos del segundo por obvias razones, por ejemplo, superávit y reservas. En cambio, mencionó reiteradamente la palabra desarrollo (14 veces), cuando en los 4 discursos de su primer mandato solo la había pronunciado 15. También recuperó la palabra inversión, mencionada en 26 ocasiones y que en su primer mandato la pronunció, en promedio, 7 veces por discurso.

Una novedad han sido los párrafos dedicados al turismo y al rol que Aerolíneas Argentinas cumplió para incentivarlo. El campo semántico vinculado al turismo había sido muy utilizado por Kirchner, pero mucho menos por Cristina. Sus párrafos vinculados a la educación, la ciencia y la tecnología no son novedad. Cristina es la Presidenta que desde 1983 presenta los discursos más consistentes en relación al campo semántico de la educación, medido por las dos variables utilizadas (repeticiones nominales y un coeficiente indicador que relaciona repeticiones con las distintas extensiones de los discursos). Acredita el discurso más diversificado sobre educación y el mayor coeficiente en palabras que hacen referencia a ciencia y científicos, dentro de un marco de ausencias notorias de referencias al área en algunos períodos presidenciales. Gas, petróleo, energía, inversiones en el sector, YPF, fueron tópicos que ocuparon una parte importante del discurso. Tampoco es novedad, Kirchner y Cristina han sido los presidentes que más menciones han hecho, nominal y proporcionalmente, de palabras del campo semántico energía y derivados.

También se refirió a temas complejos y polémicos en los que recibe serias críticas. La cuestión iraní en relación a las causas por los atentados, Aerolíneas Argentinas, el rol del PAMI, los jubilados y los procesos judiciales por sus haberes, el transporte y los ferrocarriles.

Insistió con la Justicia y su reforma, tema de larga data en su agenda. En este tema insistió con las bondades de un mayor control popular sobre el accionar judicial, no se privó de enrostrar ciertos privilegios de los jueces, pero al mismo tiempo pidió la intervención de la Justicia para evitar abusos de la protesta social en las calles. Complejas y paradójicas enunciaciones, pues ello implicaría una judicialización de la protesta social o de temas que, otrora, se resolvían políticamente. El enunciado le valió aplausos incluso, hecho poco usual, de las bancadas de la oposición.

La variedad de temas tratados pone a prueba la hipótesis que sostiene que, a mayor estabilidad económica y política, mayor diversificación en los contenidos discursivos. Esa mayor diversificación se relaciona con la variedad, multiplicidad y fragmentación de las demandas que surgen en contextos de estabilidad y de relativa satisfacción de necesidades básicas. Cristina ha seguido fiel a su peculiar estilo, en el cual se destaca la gestión con proliferación de datos estadísticos, mostrándose como una gobernante de hechos y administración. Su estilo discusivo obliga a sus críticos a un esfuerzo mayor, y a la superación del nivel argumentativo, que debería sustentarse en datos y hechos y no en meras apelaciones subjetivas o ideológicas.

Pero, además, también se dirige a la oposición en tono intimista. Los involucra, los provoca, los desafía, los hace cómplices con guiños variados, así a los radicales como a Mauricio Macri. Siguió sin leer sus discursos, sólo acompañándose de apuntes, discursos que son pensados, preparados y estructurados por ella misma. Sin intermediaciones.

En esta nota