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El Mercosur, esa pavada atómica

29-08-2014
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¿Qué son los bloques regionales y qué tienen que ver con el default? La respuesta es, respectivamente, poco y nada

"Pollack no tiene ni la más pálida idea de qué es el Mercosur”, desacreditó Kicillof al mediador de Griesa. El ministro no creyó necesario profundizar. Es sabido que conocer al Mercosur es un prerrequisito para ejercer la abogacía en los Estados Unidos y para administrar dinero en cualquier lugar del mundo. Después de todo, el Mercosur es el más exitoso?

¿Me repite la pregunta?

Carlos Portales, profesor en la American University de Washington DC, estudia en un artículo reciente las principales organizaciones regionales de América Latina. Compara dos dimensiones: recursos financieros y recursos humanos. En otras palabras, presupuesto y personal.

Los contrastes son notables. La entidad más grande es, por lejos, la denostada OEA (Organización de Estados Americanos): su presupuesto supera los 155 millones de dólares y su personal incluye a 650 funcionarios, 450 profesionales y 260 diplomáticos distribuidos entre Washington y sus 31 sucursales. Los Estados Unidos serán imperialistas pero, como los Lannister, pagan sus deudas. El segundo bloque regional es la Comunidad Caribeña (CARICOM): la cantidad de empleados es desconocida, pero su presupuesto excede los 16 millones de dólares. La Comunidad Andina (CAN), aún partida en dos por la decisión de Bolivia y Ecuador de no participar en los acuerdos comerciales de Colombia y Perú, rankea tercera: 5 millones de dólares y 135 empleados. Después viene la ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración), con casi el mismo presupuesto que la CAN y 69 funcionarios.

Sólo entonces aparece el Mercosur. Su presupuesto totaliza poco más de 2 millones de dólares (sí: las normas mercosureñas determinan recursos y gastos en la moneda nacional de Griesa y Pollack) y sus funcionarios son sólo 44. El Mercado Común del Sur, si su nombre fuera honrado, constituiría una zona de libre circulación de bienes, servicios, capital y trabajo ?o sea, personas?. No lo es, y quizás sea mejor así: si el trabajo circulara libremente, el ingreso inminente de Bolivia obligaría a los demás miembros a aceptar sin restricciones a los trabajadores y la legislación laboral del altiplano. Entonces, los niños de 10 años podrían trabajar bajo supervisión de sus padres, y a partir de los 12 podrían ser contratados libremente. Esto constituiría un alivio financiero para la Asignación Universal por Hijo y el programa Bolsa Familia brasileño, pero sería mal recibido por una burguesía europeizada que deplora las tradiciones nuestramericanas. El Mercosur tampoco llega a ser una unión aduanera, porque la tarifa común es perforada una y otra vez y hasta se cobra dos veces. Y siquiera es una zona de libre comercio, ya que la violación de las normas es regla y los bloqueos piqueteros son parte del paisaje.

Todo esto Pollack lo ignora. Si lo aprendiera estaría en condiciones de mediar entre los buitres y su alimento, suponiendo que su función sea mediar. Pero el cargo de special master no está pensado para eso sino para ejecutar el fallo del juez. Es decir, para hacer que Argentina pague. El ministro también mencionó a UNASUR y la CELAC como si fueran relevantes. Pero UNASUR no es un actor internacional sino una arena para que los estados miembros procesen sus conflictos. Su máxima autoridad tiene el humilde rango de jefe de misión diplomática, mientras el secretario general de la OEA tiene rango de jefe de Estado. Aún así, UNASUR tiene más consistencia que la CELAC, un sello carente de tratado constitutivo, secretaría permanente, presupuesto, funcionarios y personalidad jurídica. Nunca estará de más repetir que 9 de sus 33 miembros tienen como jefe de Estado a la reina de Inglaterra, formando un grupo más numeroso que el ALBA. A propósito, el ALBA goza del mismo raquitismo institucional que la CELAC, con la diferencia de que habiendo petróleo poco importa la institucionalización.

En conclusión, el Mercosur, UNASUR, la CELAC y sus adláteres no tienen relación ni influencia en la negociación de la deuda, el fallo y el default. Son indispensables, sin embargo, para la estrategia oficial de debilitar a los buitres con ataques de risa.