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El movimiento perfecto

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20-10-2015
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(Columna de Sebastián Gruz)

Día a día, Daniel Scioli va despejando dudas y da a conocer su posible Gabinete con un doble mensaje: interno y externo. El gobernador pica en punta para ser electo Presidente el 25 de octubre pero hay algo que le falta?.aproximadamente 2% del padrón electoral. Cualquier analista político podrá rever que los movimientos del gobernador, a diferencia de los tiempos pre-PASO o durante la “interna” con Florencio Randazzo, pasaron de conciliadores con la parte más radicalizada del kirchnerismo (visita a 6,7,8 incluida) a un comportamiento pasivo-agresivo.

En junio, Cristina firmó sus términos de capitulación, eligió al candidato a vicepresidente y tuvo un fuerte control en las listas de legisladores nacionales, especialmente en los lugares visibles. En ese solemne tratado confirmó su derrota ante la popularidad de Daniel Scioli y su principal limitación: la designación de ministros.

Ese es el lugar que encontró el gobernador para diferenciarse, mostrar que tiene un equipo sólido, técnico, con experiencia y probados en la gestión. Un mensaje para los de afuera. Por ahora no hay un solo ministro que va a mantener su cargo. “Construir sobre lo construido” pero con otro arquitecto, ingeniero, maestro mayor de obra y obrero.

El movimiento es perfecto porque el mensaje para adentro es incriticable. El posible Gabinete se puede dividir en tres: los naranjas, los federales y los kirchneristas (todos peronistas). En los naranjas están los ministros y funcionarios que van a pasar de trabajar en La Plata a Capital sin escalas: Pérez, Marangoni, Batakis, Peirano, Cuartango, Colombo y Casal. El caso de Ricardo Casal, a su vez, es un golpe duro para los de La Cámpora que hicieron del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos su segunda casa, y para las agrupaciones intelectuales de izquierda que suelen marcar a Casal y Granados como cercanos a la mano dura.

Los federales con Maurice Closs y Sergio Urribarri a la cabeza y los rumores que marcan el desembarco después del 10 de diciembre de Perotti, Urtubey, Sapag y Beder Herrera (si se recupera de la enfermedad que lo aqueja), entre otros. Esto le permitiría a Daniel Scioli cambiar la coalición de apoyo tradicional del “cristinismo” por los diputados, senadores y gobernadores federales.

Por ultimo están los kirchneristas (Julián Domínguez, Daniel Filmus, Diego Bossio, Sergio Berni, Ricardo Echegaray y Alejandro Vanoli), casi todos son inventos Néstor y Cristina. Este es el mejor movimiento estratégico. Ninguno de estos ministros está “manchado” con la reputación de la agrupación de Máximo Kirchner ni son señalados negativamente por su gestión, todos son hombres del kirchnerismo sin la línea fanática-dogmática que, a su vez, no pueden ser criticados por dentro. Berni fue designado por Néstor Kirchner director del hospital Veintiocho de Noviembre, Santa Cruz, en 1991. ¿Quién le va a decir que no es kirchnerista? ¿O que no es una continuación de los 12 años de Néstor y Cristina? Con más o menos matices lo mismo se aplica para el resto de los confirmados en los ministerios kirchneristas.

Hay malestar desde los sectores más radicalizados de este Gobierno y eso no es casual. Hoy están perdiendo carteras ministeriales con sus respectivas cajas que les permiten hacer política e ir conquistando más electorado propio. No pueden hacer mucho berrinche porque cada voto que pierde Scioli es un voto menos para ellos mismos que encabezan las listas para diputados en casi todo el país y tienen objetivos (muy serios) en varias intendencias. Todo parece indicar que desde su creación, La Cámpora tendrá que hacerse valer como organización política por fuera del Estado pero con un bloque de 20-25 diputados y algunas intendencias importantes en el conurbano bonaerense.