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El MPN, el petróleo y la estatización de YPF

12-06-2012
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(Columna de la politóloga María Esperanza Casullo)

La relación de los gobernadores neuquinos con los gobiernos nacionales y el rol del petróleo. La estatización y el futuro.

Durante los '70 y '80, los alumnos de las escuelas públicas de las zonas cercanas a la capital provincial de Neuquén tenían un menú fijo de visitas de campo, que reflejaban la economía y la identidad neuquinas: un viaje hasta una planta empacadora de manzanas, un recorrido por la represa de El Chocón y, al final, una visita a la sede de administración y a la refinería de YPF en la ciudad de Plaza Huincul. En esta visita, después de viajar casi dos horas por una ruta sembrada a los dos lados por las cigüeñas de pozos petroleros y por las llamas de los “fosforitos” o venteos de gas natural, trabajadores de YPF mostraban a los alumnos el Pozo Número 1 (el primer pozo de petróleo abierto en la región), los enormes tanques de refinación y los caños por donde el petróleo y sus derivados viajaban “para Buenos Aires”. Los guías contaban cómo en la ciudad vecina de Huincul, Cutral Có, el petróleo antes surgía hasta la superficie espontáneamente, y que fue por eso que los mapuches le pusieron ese nombre, que significa en su lengua Agua de Fuego. También les mostraban las viviendas de los trabajadores, las plazas, escuelas y el hospital del pueblo, todos construidos por YPF, y les contaban de la dura vida del trabajador petrolero.

Pocas provincias tienen una relación tan profunda, económica y simbólica, con la actividad petrolera como Neuquén. Allí, el petróleo y el gas son algo más que un recurso natural: son una fuente de orgullo y la explicación del ascenso económico de la provincia desde la pobreza y oscuridad hasta una relativa prosperidad, y la fuente del convencimiento de que la provincia aporta más a la Nación de lo que recibe de ella (tema inagotablemente explotado por los candidatos a gobernador en sus campañas). Y, si Neuquén es la más petrolera de las provincias, el partido provincial que gobierna desde 1962, el Movimiento Popular Neuquino, es el más petrolero de todos. La asociación entre el MPN y la actividad petrolera viene de lejos. Para empezar, de Cutral Có provenía el fundador del MPN, Felipe Sapag, quien se inició a la vida política al ser el primer intendente electo de la ciudad.

Como se sabe, tanto Felipe como Elías Sapag formaban parte del peronismo neuquino y, en sus inicios, el nombre Movimiento Popular Neuquino fue sólo una sigla de fantasía con el que sortear la proscripción al justicialismo. Sin embargo, una vez que el MPN llegó a la gobernación se consolidó como partido provincial, en contra inclusive de las órdenes de Perón, quien en 1973 ordenó disolver al MPN. A esto, Sapag respondió: “Los neuquinos nos hemos puesto los pantalones largos”. En este proceso de autonomización partidaria, el petróleo cumplió un papel central. Durante fines de los '60 y principios de los '70 la combinación de abundantes regalías petroleras y baja población permitió a Felipe Sapag realizar una sucesión de gobiernos basados en fuertes inversiones públicas en educación, salud, vivienda e infraestructura, lo que posibilitó a Neuquén alcanzar notables indicadores sociales y de calidad de vida.

Esta autonomía financiera le permitió a Sapag desafiar al propio Perón, y ha permitido a los siguientes gobernadores negociar o desafiar a los gobiernos nacionales según las necesidades del momento. Parece existir un patrón en los gobernadores de provincias petroleras con baja población: la existencia de las regalías petrolíferas como un flujo que es independiente de los arbitrios del Ejecutivo hacen posible un grado mayor de autonomía política. Así, Néstor Kirchner pudo diferenciarse en varios temas del gobierno de Carlos Menem o Mario Das Neves diferenciarse del mismo kirchnerismo. Sin embargo, hay un matiz que es también interesante.

No sólo el MPN ha marcado siempre sus distancias con el Ejecutivo Nacional, sino que los gobiernos del MPN (y hasta cierto punto los gobiernos peronistas de otras provincias petroleras patagónicas) también lo han hecho con las empresas petroleras. Con la excepción de los gobiernos de Jorge Sobisch (cuyo discurso y práctica eran abiertamente proempresariales y que extendió las concesiones hidrocarburíferas en 2003 por un monto que muchos calificaron de risible, y sin requerir la exploración de nuevas áreas) los gobiernos del MPN han marcado que son socios pero también reguladores de las empresas.

Entre otras cosas, por ejemplo, el MPN tiene como aliado político de gran peso dentro de la provincia al Sindicato de Petroleros Privados, que se sienta a la mesa en todos los procesos de toma de decisiones que involucran hidrocarburos (y gobierna la principal ciudad petrolera de la provincia, Rincón de los Sauces). Hay asociación pero no simbiosis. Esta distancia se hizo más evidente en los hechos que precedieron la estatización de YPF, puesto que los gobernadores de Chubut, Santa Cruz y Neuquén cancelaron concesiones de Repsol, en una estrategia que había sido evidentemente concertada con el Gobierno Nacional.

Jorge Sapag, el gobernador y sobrino de Felipe, sin embargo, fue más allá, ya que canceló en la misma semana tres concesiones adicionales: una a la argentina Tecpetrol (de Techint), una de la canadiense Argenta y una de la brasileña Petrobras. Esta maniobra, dicen, causó el furor del gobierno brasileño, ya que el área que se amenazó con quitarle está dentro de la formación Vaca Muerta, donde se encuentran las reservas de shale gas más grandes del continente, y obligó gestiones urgentes de Julio de Vido. Sin embargo, el verdadero destinatario de la movida fue el Gobierno Nacional, que no quería de ninguna manera enemistarse con Brasil, y al que el MPN buscaba presionar para resolver la nacionalización de YPF sin más demora. Así, el MPN marcó en un solo movimiento su distancia tanto del Gobierno de Cristina Kirchner como de las empresas.

El MPN gobierna una provincia para la cual la actividad hidrocarburífera es central. Sin embargo, no es un partido “de” las empresas petroleras. Dos factores ayudan a esta autonomía: primero, que la actividad hidrocarburífera no genera una élite local con capacidad de manejar el Estado de manera directa. A diferencia de la actividad sojera o ganadera, no hay una élite conformada por dueños petroleros, ya que las empresas son concesionarias y no dueñas de la tierra. Además, los ejecutivos petroleros no tienen fuertes lazos provinciales ya que los mandos medios no suelen vivir más de dos o tres años en un lugar determinado.

El segundo factor es de tipo imaginario: aunque a la provincia no le ha ido mal en los años de la posprivatización, y si bien existen expectativas de que le vaya aún mejor en el futuro gracias a Vaca Muerta, sus años dorados están muy identificados con la época de la YPF estatal, a la que aún se añora e idealiza. De ahí que el nuevo CEO de YPF, Miguel Galuccio, haya sido recibido en Neuquén con todos los honores, y que en la provincia haya habido un fuerte apoyo a la estatización. Entre los más entusiastas estaba Ramón Rioseco, actual intendente independiente de Cutral Có y ex piquetero. Entre otras cosas, los neuquinos le pidieron a Galuccio que la sede de administración de la nueva YPF vuelva a instalarse en Plaza Huincul. Para hacer posible esas visitas de las escuelas, con los niños neuquinos yendo a ver una vez más como el petróleo es Neuquén y Neuquén, petróleo.

(De la edición impresa)

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