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El oficialismo movilizó el Congreso en 2014

07-01-2015
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Por impulso del FpV, el Parlamento tuvo un año agitado. Sesionó más veces que en 2013 y superó ampliamente el promedio de leyes sancionadas por año en las últimas décadas. Fue clave el aluvión de proyectos en los últimos meses.

En el anteúltimo año de Cristina Fernández como Presidenta, el Frente para la Victoria (FpV) se abocó de lleno a hacer valer su peso en el Poder Legislativo. Impuso un ritmo lento en la primera mitad del año y aceleró sobre el final del período, y así terminó logrando un número elevado de sesiones en ambas cámaras y consiguió superar ampliamente el promedio anual de leyes de las últimas décadas.

En los diez meses que duró el período legislativo 2014, se sancionaron 86 leyes más que durante el año anterior, un incremento del 96 por ciento en comparación al año anterior. Mientras en 2013 fueron 88 las leyes sancionadas (46 ingresaron por Diputados y 42 por el Senado), en 2014 sumaron 174 (111 por Diputados y 62 por Senado), según el relevamiento que realiza anualmente la Fundación Directorio Legislativo.

Este mayor nivel de leyes aprobadas fue posible gracias que los legisladores se reunieron también en un número mayor de oportunidades. La Cámara de Diputados sesionó 19 veces y la de Senadores lo hizo en 21 ocasiones, llevando el total de sesiones legislativas a 40, una cifra significativamente superior a las 28 registradas en 2013.

La elevada productividad de este año legislativo sorprendió a más de uno y marca la trascendencia política que el oficialismo le dio al Congreso. "No recuerdo otro año en el que se hayan sancionado tantas leyes como en 2014”, señala María Barón, directora ejecutiva de Directorio Legislativo.

¿POR QUÉ?

Las razones para la elevada productividad son varias. En primer lugar, no se trataba de un año electoral y como suele ocurrir en esos casos, los legisladores se dedican más a sus funciones parlamentarias y la política gira más en torno a la cuestión legislativa. Pero además, la evolución de la actividad en el Parlamento estuvo marcada por la voluntad política del oficialismo.

El inicio fue agitado, con la sanción de la ley de indemnización a Repsol, la exención de impuestos al biodiesel, el traspaso de la gestión porteña a la administración nacional de los que fueron centros clandestinos de detención durante la última dictadura cívico-militar y el proyecto de fomento al trabajo registrado. Luego, se produjo un largo intervalo que coincidió con el Mundial y dejó un saldo de pocas sesiones y menor cantidad de leyes sancionadas. "Parecía que el promedio iba a ser muy bajo o que los legisladores iban a correr sobre fin de año con la lengua afuera -observa Barón-. Y eso último fue lo que pasó. Casi todas las leyes fueron sancionadas después de octubre". Efectivamente, entre mediados de octubre y fines de diciembre, se aprobaron varias de las leyes claves (Ley de Hidrocarburos, Ley de Abastecimiento, Código Civil y Comercial, Código Procesal Penal, entre otros).

El rol preponderante del oficialismo se vio reflejado también en su destacada participación en la elaboración de las leyes. De los 174 proyectos convertidos en ley en el año, el 87 por ciento (152) fueron redactados por el oficialismo. De ellos, 83 (el 48 por ciento de las 173 aprobadas) nacieron directamente en el Poder Ejecutivo, mientras que 69 (el 76 por ciento de las 91 leyes nacidas en el Poder Legislativo) nacieron del bloque de legisladores del FpV. Los senadores y diputados opositores lograron aprobar apenas 22 leyes, únicamente el 13 por ciento de los proyectos sancionados en el año, según se desprende del relevamiento realizado por Directorio Legislativo.

CANTIDAD, PERO TAMBIÉN RELEVANCIA

De todos modos, el período no fue destacable solo en cantidad de leyes aprobadas sino también en la relevancia de aquellos proyectos que se sancionaron. María Barón lo explica de manera ejemplar: “Un Congreso no se mide únicamente en cantidad de leyes sino en importancia y en ese sentido, no solamente hubo una cantidad muy elevada de leyes sancionadas en términos cuantitativos sino que también se dio que fueron leyes neurálgicas para el país, como los Códigos, que nos van a regir para los próximos años más allá del gobierno que toque. Por ende la conclusión es que hubo muchas leyes y muy relevantes”.

Además de la unificación del Código Civil y Comercial y la reforma del Procesal Penal, el oficialismo convirtió en ley la indemnización a Repsol por la expropiación parcial de YPF, el Digesto Jurídico, la Responsabilidad del Estado, la Ley de Abastecimiento, el paquete de leyes de defensa del consumidor, la Ley de Pago Soberano, la Ley de Hidrocarburos, la ley Argentina Digital y la elección popular de parlamentarios del Mercosur (Parlasur). La urgencia del bloque oficialista en el tratamiento de algunos de estos proyectos y la extensión de las sesiones ordinarias por parte del Poder Ejecutivo (al punto de hacer sesionar por última vez a dos días de fin de año) reveló la importancia que le dio el Gobierno a los temas tratados por el Congreso este año.

OTRA VEZ ELECCIONES

Para 2015, el escenario es previsible. Al ser un año con elecciones (y más aún, ejecutivas), el nivel de actividad será probablemente inferior. Más de un precandidato presidencial pertenece a alguna de las cámaras del Congreso. Más de un legislador se propondrá como candidato a gobernador o apoyará a un copartidario suyo para alguna elección provincial. Pero además, se renovarán los órganos legislativos nacionales y provinciales, por lo que diputados y senadores nacionales estarán abocados de lleno a las campañas políticas.

"De marzo a abril va a haber actividad normal y ahí seguramente se frenará hasta las elecciones de octubre -describe María Barón-. Después el oficialismo va a intentar votar los últimos proyectos antes del recambio de gobierno porque cuando asuma el nuevo Congreso no va a tener la misma mayoría que tiene ahora", concluye.

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