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El PCCh cumplió 90 y tiene motivos para festejar

15-07-2011
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(Publicado en la edición nº35)

El Congreso de 1979 fue clave para el impresionante desarrollo chino de los últimos 35 años

El aniversario número 90 del Partido Comunista de la República Popular de China (PCCh) fue aprovechado como una oportunidad para reflexionar sobre su sinuosa trayectoria y los desafíos que enfrenta para mantener su legitimidad. Desde su creación en 1921, apoyada y direccionada por Moscú, hasta el 2011, el éxito y la orientación del partido, y del país, cambiaron mucho.

Una encuesta reciente del Pew Research Center, un think tank de EE.UU., mostraba que 86% de los chinos estaba de acuerdo con el rumbo del país en 2010 (más de 40 puntos con respecto al registro 2002). Más que las libertades o las instituciones, la principal preocupación de los encuestados era la inflación. Desde la salida de la crisis, la inflación ha crecido y hoy es una la principal luz amarilla del tablero macroeconómico.

Más del 70% es optimista sobre sus próximos cinco años. Muchos chinos creen que

el país está recuperando el poder global que merece y que nunca debería haber perdido. La cuestión de la legitimidad no es menor: el PCCh está en el poder desde 1949 y administra un país de más de 1.300 millones de personas esparcidas en 9.600 millones de kilómetros cuadrados sin mecanismos democráticos: hay muy poca libertad de asociación política y de expresión; la información es restringida y parcial

y la libertad para presentarse a cargos públicos es muy restringida, aunque hay una libertad creciente a nivel local.

Las masivas protestas registradas en varios países africanos y de Oriente Medio en los

últimos meses (todos ellos, con sistemas políticos cerrados y autoritarios) generaron expectativas de que un desenlace similar podría registrarse en China y poner en aprietos a las autoridades. No es, por cierto, una amenaza nueva. De todos modos, no parece ser, por ahora, un escenario probable.

LA MODERNIDAD

Hu Jintao, actual presidente de China y secretario general del partido desde el 2003, pregona el “ascenso pacífico” en las relaciones internacionales y la “sociedad armónica” fronteras adentro. La impronta que Jintao quiso imponerle a su gestión fue la de una China abierta, más participativa en los asuntos globales, moderna y pacífica.

No es casual que las perlas centrales de los festejos hayan sido dos obras de infraestructura faraónicas e impresionantes: un puente de más de 42 kilómetros que cruza la bahía de Qingdao y un tren de alta velocidad que conecta las megaolópolis

de Pekín y Shanghai en pocas horas. Tampoco es casual la fuerte inversión en educación y, sobre todo, en tecnología. Más temprano que tarde, China será una potencia científica de la talla de EE.UU. y algunos países europeos.

Pero la entrada a la modernidad china comenzó a gestarse a finales de los '70, con el modelo puesto en marcha por Deng Xiaoping, líder de la apertura china. Desde entonces, China ha adoptado un sistema capitalista, con sus características

particulares, que le permitió a más de 400 millones de personas dejar la pobreza y acceder a un consumo de clase media.

Sin duda, China es el país que más réditos obtuvo de la globalización económica.

A diferencia de otros partidos similares y, en parte, por los ejemplos que ellos dieron, el PCCh fue flexible y logró adaptarse. Nada teme más Pekín que un hundimiento como el que experimentó la URSS hace dos décadas.

“Queda aún mucho por hacer, pero la transformación de China en un país moderno -después de 30 años de progreso económico ininterrumpido- es ciertamente una realidad. Incompleta, quizás, pero aún así notable”, escribió Emilio J. Cárdenas, ex embajador argentino ante las Naciones Unidas en un artículo reciente.

Según el FMI, en el 2016 la economía china será más grande que la de EE.UU. Más que el año preciso, lo importante es la tendencia, que es muy clara. Ella abre otra dimensión importante del análisis. ¿Cuál será la estrategia de China, a raíz del mayor poder que le confiere su poderío económico y sus derivados: el diplomático, tecnológico, financiero y militar? ¿Cómo usará ese poder? Son preguntas que sólo el tiempo responderá.

Pero la proyección internacional es una parte de la historia. La dirigencia comunista

enfrenta desafíos como el envejecimiento poblacional, la destrucción del medio ambiente, la inequidad de ingresos, el desarrollo de un Estado de Bienestar más inclusivo y la necesidad de que el PIB crezca cerca de los dos dígitos todos los años. La corrupción también es un tema a tratar: “Si la corrupción no se soluciona de manera efectiva, el partido perderá la confianza y el apoyo de la gente” , dijo el Presidente

en el día del aniversario.

Asimismo, en 2012 habrá recambio en el poder, pues Jintao dará un paso al costado. En el pasado, las transiciones han causado trastornos y fracturas internas. Ese será un desafío grande para un partido que tiene más líneas internas y visiones contrapuestas

de las que se cree.

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