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El PT después de Dilma

PT-Dilma
04-10-2016
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(Columna de Esteban Actis, Doctor en Relaciones Internacionales UNR/CONICET)

Entre el partido “de los dirigentes” que pactan con el PMDB y el “de base” que sigue denunciando en la calle al gobierno de Temer como golpista, la distancia es abismal.

La destitución de Dilma Rousseff de la presidencia de Brasil el 31 de agosto pasado representó sin lugar a dudas un acontecimiento traumático para la democracia brasileña. La concreción del impeachment ha dejado -y dejará- múltiples secuelas en la vida política del gigante sudamericano. A pocos días del apartamiento definitivo del Partido de los Trabajadores (PT) del gobierno federal en Brasil, una de las grandes incógnitas radica en saber cuál será su futuro como principal expresión política del progresismo en Brasil. Más específicamente, ¿cuál será la respuesta del PT ante la avanzada judicial sobre sus dirigentes? ¿Cuál fue la estrategia del partido para afrontar las elecciones municipales del 2 de octubre? ¿Surgirá un partido o una figura política que comience a disputarle el electorado progresista y de oposición al gobierno de Temer?

En relación al primer interrogante, como señalé antes de iniciarse el proceso del juicio político (1), la estrategia política para apartar del poder al PT por parte de la alianza PSDB-PMDB era dual, mediante la cooptación de los otros dos poderes del Estado: el Parlamento y el Poder Judicial. Mientras que el primero garantizaba la salida de Rousseff, el segundo apuntaba a los dirigentes del PT, en el marco de las investigaciones conocida como Lava Jato. En ese sentido, la táctica judicial apuntó y apunta a derribar a los peones (la recientes detenciones de Guido Mantega y Antonio Palocci son un claro ejemplo) para llegar al “rey”: Lula, referente máximo del PT y la única figura con importante intención de voto de cara a las elecciones de 2018.

Sin la pretensión de proclamar la inocencia de los dirigentes del hasta hace poco partido de gobierno, el dato llamativo es la selectividad de las investigaciones en torno a los hechos de corrupción. Por ejemplo, que el juez Sergio Moro haya decidido imputar al ex presidente por la obtención de un apartamento en Guarujá (SP) con supuestos fondos de la constructora OAS y no haya avanzado en su pesquisa contra el actual canciller José Serra, quien fue denunciado por varios ex ejecutivos de la empresa Odebrecht de recibir US$ 7,5 millones para su campaña presidencial de 2010, parece a lo sumo discrecional. Si además recordamos las declaraciones de Romero Jucá, presidente del PMDB, en las que sugería frenar el avance de las investigaciones anticorrupción en Petrobras una vez lograda la destitución de Rousseff, queda claro la “politización” de la Justicia y que lejos se está de acabar con los “corruptos” en Brasil. En ese sentido, cabe esperar que las únicas figuras importantes que puedan terminar bajo las rejas sean ex funcionarios petistas. La táctica de Lula para intentar salir de la “caza de brujas” es salir a recorrer el país -como lo hizo hace poco días en Ceará- para buscar apoyo popular y empoderarse con el objetivo de hacer más costoso políticamente el intento de apartarlo del tablero político.

En lo concerniente al segundo interrogante planteado, la estrategia del PT de cara a las elecciones municipales pareció propia de una película de terror. Si bien es cierto que históricamente las dinámicas municipales han tenido en Brasil una lógica distinta a la de la política nacional, es llamativo -y desilusionante- que el PT apoye a más de 600 (2) candidatos del PMDB en todo el país. Con tal de retener el poder territorial, la decisión fue reeditar la alianza a niveles locales con el partido que encabezó el impeachment, el mismo que ha sido denunciado como “golpista” por toda la estructura partidaria. Esta situación implica inexorablemente recordar unas declaraciones que Lula hizo en 2013, donde sostuvo: “Existen dos PT. Uno es el PT de los dirigentes, y otra cosa es el PT de base. Yo diría que el 90% de la base del PT continúa igualito a lo que era en 1980. Continúan queriendo un partido que no haga alianzas políticas?” (3). El paulatino crecimiento de la escisión, desde el 2003 a la fecha, entre esos “dos PT” explica en parte la crisis política e identitaria del partido. Entre el “PT de los dirigentes” que pactan con el PMDB y el “PT de base” que sigue reclamando y denunciando en la calle como golpista al gobierno de Temer, la distancia es abismal.

Por último, ante este delicado escenario que enfrenta el PT, tanto por la caza de brujas de la nueva coalición política-jurídica como por la desilusión que genera el comportamiento de su base dirigencial, en Brasil comienza a erigirse lentamente un proyecto progresista alternativo cuyas posibilidades fácticas dependerá de la revitalización o decadencia del PT, dado que la competencia es por el mismo electorado. La figura de Ciro Gomes (PDT) ha ganado fuerzas en los últimos meses y distintas adhesiones como por ejemplo la del ex ministro de Dilma, Mangabeira Unger, y el economista Bresser-Pereira. Dirigente con una vasta trayectoria, quien fuera Ministro de Lula entre 2003 y 2006 ?fue gobernador de Ceará y alcalde de Fortaleza? ha sido crítico de los gobiernos de Dilma pero se ha mantenido firme en su denuncia a la ilegalidad e ilegitimidad del actual gobierno de Temer. Hoy parece ser el opositor más importante después de la figura de Lula.

En síntesis, el futuro inmediato del PT pos Dilma no parece ser muy alentador. El partido que supo hacer historia alcanzando el poder en Brasil y siendo el centro de la vida política del gigante sudamericano atraviesa hoy una triple amenaza en la búsqueda de lograr recomponerse del duro “golpe” sufrido. Revertir y superar simultáneamente la caza de brujas, la desilusión y la alternativa parece toda una quimera.

(1) Véase “Dilma al gobierno, Lula al poder”: la última y gran apuesta” Revista Foreing Affairs Latinoamérica, 4/4/2016. Disponible en http://revistafal.com/dilma-al-gobierno-y-lula-al-poder-la-gran-y-ultima-apuesta/

(2) Véase “Nas alianças para prefeito, a lógica do vale tudo”, Jornal O Globo, 18/9/2016. Disponible en http://oglobo.globo.com/brasil/nas-aliancas-para-prefeito-logica-do-vale-tudo-20133037

(3) Fragmento de la entrevista concedida por el ex presidente Lula Da Silva a Emir Sader y Pablo Gentili, disponible en el libro “Lula y Dilma”, coordinado por Emir Sader (2013), Flacso-Brasil, pp. 9-30

En lo concerniente al segundo interrogante planteado, la estrategia del PT de cara a las próximas elecciones municipales parece ser propia de una película de terror. Si bien es cierto que históricamente las dinámicas municipales han tenido en Brasil una lógica distinta a la de la política nacional, es llamativo -y desilusionante- que el PT apoye a más de 6001 candidatos del PMDB en todo el país. Con tal de retener el poder territorial, la decisión es reeditar la alianza a niveles locales con el partido que encabezó el impeachment, el mismo que ha sido denunciado como “golpista” por toda la estructura partidaria. Esta situación implica inexorablemente recordar unas declaraciones que Lula hizo en 2013, donde sostuvo: “Existen dos PT. Uno es el PT de los dirigentes, y otra cosa es el PT de base. Yo diría que el 90% de la base del PT continúa igualito a lo que era en 1980. Continúan queriendo un partido que no haga alianzas políticas?”2. El paulatino crecimiento de la escisión, desde el 2003 a la fecha, entre esos “dos PT” explica en parte la crisis política e identitaria del partido. Entre el “PT de los dirigentes” que pactan con el PMDB y el “PT de base” que sigue reclamando y denunciando en la calle como golpista al gobierno de Temer, la distancia es abismal.

1 Véase “Nas alianças para prefeito, a lógica do vale tudo”, Jornal O Globo, 18/9/2016. Disponible en http://oglobo.globo.com/brasil/nas-aliancas-para-prefeito-logica-do-vale-tudo-20133037

2 Fragmento de la entrevista concedida por el ex presidente Lula Da Silva a Emir Sader y Pablo Gentili, disponible en el libro “Lula y Dilma”, coordinado por Emir Sader (2013), Flacso-Brasil, pp. 9-30