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El vice es el mensaje

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24-05-2015
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(Columna de Noelia Barral Grigera)

Los candidatos presidenciales tienen una preocupación central: definir a los que los acompañarán en la fórmula electoral. El vice es mucho más que "el que toca la campanita" y ninguno quiere equivocarse en una decisión clave.

Con la carrera presidencial despejada después de los varios "baños de humildad" de los también varios candidatos kirchneristas, el armado de las listas entra en tiempo de descuento junto con una decisión clave para cada uno de los presidenciables: quién será su compañero de fórmula. Daniel Scioli, Mauricio Macri, Sergio Massa y Margarita Stolbizer están por estas horas evaluando nombres, fortalezas y debilidades de quienes suenan para ser sus candidatos a vicepresidente y barajan esas cartas con mayor o menor misterio, siempre pensando de qué manera continuar apuntalando sus respectivas campañas.

El observador desprevenido podría pensar que la elección de un compañero de fórmula no tiene peso decisivo en una carrera presidencial. No son pocos los que suelen preguntar, azuzando a su interlocutor, si acaso alguien recuerda a los segundos de los competidores presidenciales que fueron quedando en el camino estos años. Sin embargo, la elección de un candidato a vice sí es clave, y no sólo para la campaña sino también para la gestión, en caso de que la fórmula termine resultando ganadora.

Esas dos etapas diferenciadas son la primera instancia que complejiza la elección del vice. Pensando en la campaña y en la competencia electoral, los armadores políticos buscan que los compañeros de fórmula del principal candidato tengan cualidades específicas, todas con un objetivo final: el equilibrio, la complementariedad entre las dos partes de la fórmula. Pero además, pensando en la gestión, las características a encontrar en un vice tienen que ver principalmente con la lealtad y, en menor medida, con la cintura política para manejar el Senado.

Al pensar en los equilibrios ideales entre los compañeros de fórmula, en general la obsesión de la política argentina apunta a lograr ese complemento en términos regionales primero, partidarios después, y etarios en algunos casos. El balance de género, en cambio, no suele ser un tema a tener en cuenta en fórmulas lideradas por hombres; aunque ?ojalá así sea? este parece ser un punto encaminado a cambiar en los próximos años.

CUANDO EL VICE SUENA, EQUILIBRIOS TRAE

Así, de los nombres que suenan para acompañar a Daniel Scioli, el gobernador de San Juan, José Luis Gioja ?uno de los candidatos preferidos del bonaerense si la selección de su vice fuera enteramente propia?, le aportaría a la fórmula principalmente complementariedad regional. Scioli viene de gobernar en una provincia grande ?la más grande? de la pampa húmeda, y Gioja lo complementaría con el componente del interior del país, de una provincia más chica y vinculada a las economías regionales; además de ser un gobernador de muy buen diálogo con sus pares peronistas del resto del país. También le aportaría la historia partidaria y militante que el núcleo del kirchnerismo más duro suele reclamarle a Scioli, dado que participa en la gestión pública desde los años '70.

Distintas son las cualidades que tiene para aportar a la fórmula el ministro de Economía, Axel Kicillof, otro de los preferidos a la hora de lucubrar sobre posibles compañeros de fórmula para Scioli. Quienes abonan esta hipótesis consideran ?probablemente con mucha razón? que la elección del vice del bonaerense en manos de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, algo que el propio Scioli ya ha dicho que no resistirá. Según este análisis, el ministro le daría al gobernador ese toque de ultrakirchnerismo que el Gobierno suele reclamarle ?junto a la complementariedad etaria, ya que se llevan 15 años? además de convertirse, ya en la gestión, en una suerte de comisario político que resguarde los principales lineamientos económicos y sociales de los últimos doce años. Consultado sobre el tema, Kicillof suele decir que hará lo que le pida Cristina. Es decir, no lo descarta.

En el caso de Mauricio Macri, los operadores políticos apuntan principalmente a lograr equilibrios partidarios para complementar a una fuerza como el PRO, nacida hace poco más de una década y que todavía no tiene presencia fuerte en varias provincias del país. Por eso en un primer momento sonó como opción fuerte Ernesto Sanz, que le agregaba a Macri la estructura partidaria del radicalismo. Con el acuerdo de ir juntos a las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y Sanz asegurando que no bajará su candidatura presidencial, esa posibilidad se cayó. Así el PRO pasó a evaluar a alguien del riñón propio, como es Rogelio Frigerio nieto, cuyo apellido es sinónimo de desarrollismo y, al menos en los papeles, complementa el perfil promercado del jefe del Gobierno porteño, aunque no le agrega pluralidad en cuanto a pertenencia partidaria ni territorial, algo que a Macri no le vendría mal.

Para figurar en las boletas de Sergio Massa, en tanto, suenan dos nombres vinculados a la economía pero con características muy diferentes. Por un lado, el ex ministro de Economía de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, Roberto Lavagna, que le agregaría al diputado y ex intendente de Tigre la cuota de previsibilidad que muchos sectores de poder ?principalmente empresarios? consideran que le falta. En cambio, lo privaría de equilibrios regionales y partidarios que sí le agregaría la otra posibilidad que recurrentemente ventila el massismo: la cobista mendocina Laura Montero, que ejerció como ministra de Hacienda durante la gestión provincial del ex vicepresidente Cobos. Ella, sin embargo, desmintió una y otra vez la posibilidad que por estas horas parece nada más que un deseo del Frente Renovador, dado que es ya candidata en su distrito y ?de no mediar un tsunami? se convertirá en breve en vicegobernadora de Mendoza. Pero es cierto que un perfil como el suyo complementaría a Massa en casi todos los casilleros posibles, ya que le daría equilibrio partidario, territorial y de género.

Para Margarita Stolbizer, por su parte, el principal complemento a conseguir es el partidario. Candidata presidencial de una fuerza, el GEN, que sólo tiene personería en once provincias, necesita de un frente electoral amplio para garantizarse un sello de peso en todo el país. No duda que ese aporte vendrá principalmente del Partido Socialista, que recién el 30 de mayo decidirá en un congreso nacional la política de alianzas. Ese partido, también, le aportaría el candidato a vice, aunque para definir el nombre todos quieren esperar a otra fecha clave: la elección santafesina del 14 de junio, cuando el socialismo pondrá en juego la provincia frente al macrista Miguel del Sel.

¡GANAMOS! ¿Y AHORA?

Terminada la campaña, para quienes resulten ganadores se abrirá la segunda etapa de peso en la selección del vice: la gestión. Y aquí nada más lejano que aquella frase descalificatoria de Domingo Faustino Sarmiento sobre su vice Adolfo Alsina, a quien le asignaba una única función: "tocar la campanita" del Senado ?objeto figurativo que ni siquiera existe ya?.

Como demuestra Ariel Sribman en su estudio “Claroscuros en la cúspide del poder: los vicepresidentes argentinos” (Universidad de Salamanca, 2009), no sólo "la vicepresidencia se cuenta entre las instituciones que mayor protagonismo han desplegado a lo largo de los últimos lustros de vida política en Argentina", sino que además ese lugar "tiene un peso y una posición que excede con creces lo estipulado por las leyes" e incide en diversas medidas "sobre la estabilidad del gobierno".

Como si esto fuera poco, hay que sumar además un factor insoslayable al hablar del poder de un compañero de fórmula: "Que el presidente no tenga capacidad para remover de su cargo al vice, aporta a éste un grado considerable de invulnerabilidad". Es decir que si surgen conflictos mayúsculos pero el vice no quiere irse, el presidente estará obligado a convivir con él durante todo su mandato. De más está recordar aquí los casos de Eduardo Duhalde, Carlos "Chacho" Alvarez, Julio Cobos y Amado Boudou para dar cuenta de cuánto un vicepresidente puede poner en aprietos a su propio gobierno, quedándose o yéndose.

Es por ello que en la selección pesarán, además de las mencionadas, otras dos características necesarias en un candidato a vice: sus posibilidades de conducir el Senado y sus perspectivas de lealtad al presidente.

Así, quienes tuvieron ya un paso por la Cámara Alta, como Gioja o Montero, tendrían ciertas ventajas objetivas sobre sus competidores, aunque no decisivas.

Distinto es el peso de la variable lealtad, denominación que opera aquí como resumen de una variedad de factores y de equilibrios de poder entre el presidente y el vice. Siguiendo a Sribman y su análisis sobre las simetrías y asimetrías de poder entre los compañeros de fórmula, "una vez en el poder el principal desafío es sostener el delicado equilibrio de un vicepresidente que, teniendo poder suficiente para enfrentarse al titular, encuentre incentivos suficientes para colaborar con él conservando su lugar secundario". El politólogo evalúa ese escenario de acuerdo a distintas variables relacionadas con el vicepresidente, como su poder previo, si tiene liderazgo partidario y apoyos externos, la existencia de conflictos entre los compañeros de fórmula y, finalmente, la presencia del vice en los medios de comunicación. Todas cuestiones que, sin dudas, están hoy por hoy en los análisis de quienes deben decidir los binomios presidenciales para inscribirlos el 20 de junio.

De todos los posibles compañeros de fórmula mencionados, es Kicillof el que se perfila como más conflictivo en una eventual vicepresidencia, aunque también Lavagna ha dado muestras de autonomía en su paso por el Ejecutivo.

Sin embargo, cuando alguien advierte ante cualquier sciolista sobre los posibles conflictos que podría desatar el actual ministro de Economía en la vicepresidencia, los partidarios del gobernador bonaerense apelan al mejor ejemplo que podrían dar: Gabriel Mariotto. El lomense, impuesto en la fórmula provincial por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, comenzó su gestión como crítico feroz de la administración Scioli y la está terminando siendo uno de los principales defensores del ex motonauta.

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