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¿Hay hegemonía kirchnerista?

05-05-2011
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(Artículo del consultor Carlos Fara, publicado en la edición Nº30)

Mucho se viene debatiendo en los últimos tiempos sobre si existe en la Argentina una hegemonía kirchnerista, sobre todo luego de la muerte de Néstor Kirchner y de la evidente recuperación política que tuvo el Gobierno Nacional. A una parte sustancial del mundo político ?dirigentes, periodistas, analistas? le llamó la atención que un proyecto político que tuvo una aparente crisis terminal a los cinco años de iniciado, a los siete haya recuperado una vitalidad envidiable, y le permita pensar en la probabilidad de prolongarse.

Para responder a dicho interrogante se debe analizar qué sucede en la sociedad con el fenómeno político kirchnerista, más allá de la imagen positiva de la gestión de la Presidenta. Una arista importante es visualizar si algunos conceptos centrales del “relato” del oficialismo están asentados en la opinión pública.

En diciembre de 2010, nuestra consultora midió el grado de aprobación de nueve enunciados discursivos del Gobierno Nacional, para ver su grado de aceptación, y cómo se correlacionaba con el voto a presidente. Los enunciados y su grado de aprobación fueron (de mayor a menor):

-El Mercosur es fundamental para el desarrollo de América Latina: 86 %.

-La política de DDHH es fundamental para esclarecer los crímenes de los '70: 70 %.

-La Argentina está mejor ahora que en la época de Menem: 65 %.

-Ahora, en la Argentina, hay más industrias que en la década del '90: 60 %.

-Los medios de comunicación actúan como partidos políticos: 60 %.

-En la Argentina se está aplicando un modelo productivo: 59 %.

-Ahora hay un gobierno que se ocupa de los que menos tienen: 56 %.

- Hubo un mismo proyecto económico desde Martínez de Hoz hasta Cavallo: 33 % (con un ausencia de opinión de un tercio).

-En la Argentina se acabó con el neoliberalismo: 31 % (con un tercio que no emite opinión).

Como puede apreciarse, varios de los items centrales (Mercosur, derechos humanos, modelo productivo, rol de los medios, distribución de la riqueza), suscitan el apoyo de la mayoría. Las dos referencias más ideológicas tienen alto nivel de no respuesta ?como era de esperarse? y sus afirmaciones están muy divididas. En todo caso, son las que menos penetración masiva poseen.

Es decir: hay un relato del oficialismo que coincide con percepciones populares, y de ahí que la intención de voto de la Presidenta (que hoy podría ser reelegida sin necesidad de segunda vuelta) sea sólida, más allá de la muerte de su esposo, y de la fuerza de la reactivación económica.

Desde ya que estos nueve enunciados tienen su mayor nivel de adhesión entre los votantes de Cristina, lo cual certifica que estas creencias son altamente identificatorias del kirchnerismo. Dado que los datos citados son de mediados de diciembre, y todavía estaba muy fresco el recuerdo de la muerte de Néstor Kirchner, se volvieron a repetir cinco de los nueve enunciados en la encuesta de marzo. La tendencia fue prácticamente la misma, y en algunos casos se profundizó.

En este punto hay dos elementos para destacar: 1. Es la primera vez desde el retorno a la democracia que un proyecto político está más consolidado en la sociedad en su séptimo / octavo año de existencia que en los primeros tiempos. Alfonsín tuvo su primavera hasta el '86, y a comienzos del '87 se empezó a deshilachar, mientras que Menem mantuvo su impronta hasta el '96, y en el '97 ya estaba en decadencia.

2. Luego de la crisis del campo el kirchnerismo se impuso la tarea de promover con más ahínco a evangelizadores y a un evangelio, condiciones imprescindibles para que exista una religión (en términos figurados). Hasta ese momento, la política estaba concentrada en la figura de Néstor y en menor medida en la de Cristina.

La penetración en la sociedad del relato del Gobierno es mucho más intensa de lo que se podía suponer a priori. Lo que está sucediendo es que, por el momento, para la sociedad existe un solo relato al cual prestarle atención. Los opositores sólo se dedican a comentar el relato del Gobierno.

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