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IVE: como en 2018, sera? el Senado el que defina

14-12-2020_integrantes_de_la_campania_nacional
22-12-2020
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Por Miguel Barrientos y Leonardo Mangialavori

El actual debate sobre el aborto dentro del Congreso Nacional es el resultado de una historia de luchas de un colectivo que supo aprender de sus desaciertos y crecer, que pudo consolidar sus banderas de ampliacio?n de derechos y aglutinar cada vez ma?s voluntades.

Para poner en perspectiva este proceso, es ineludible recordar que, dos de?cadas atra?s, en nuestro pai?s era impensado discutir la legalizacio?n del aborto en el a?mbito parlamentario, ya que el apoyo social a la iniciativa era muy minoritario, y estaba concentrado principalmente en el gran centro urbano de Buenos Aires. Hoy la marea verde ha sabido aunar voluntades a lo largo y ancho del pai?s, a trave?s de discusiones y bu?squeda de consensos. A esto, se sumo? la concientizacio?n indirecta de muchas y muchos sobre la necesidad de debatir el tema, a costa del casi medio millo?n de abortos clandestinos (y de los 35 fallecimientos relacionados)[1] cada 365 di?as, o de prisiones injustas.

Una mirada a los i?ndices de mortalidad permite comprender que, en materia de salud pu?blica y a pesar de los siete intentos de legislar el aborto, nada se ha modificado en la Argentina. Los indicadores no han mejorado despue?s del fallido intento de 2018, cuando los sectores ma?s fe?rreos contra la interrupcio?n voluntaria del embarazo (IVE) bloquearon el proyecto, argumentando sobre la posibilidad de recurrir a otras alternativas que ayuden a reducir las muertes por abortos clandestinos. No hubo legalizacio?n del aborto, pero dos an?os despue?s tampoco hubo novedades en la materia. Asi? las cosas, la frase atribuida a Albert Einstein parece muy adecuada a nuestra actualidad: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Donde si? hubo cambios profundos en los u?ltimos an?os fue en el conjunto de la sociedad argentina. Este nuevo proyecto de ley es el corolario de una intensa lucha, un hito y un punto de inflexio?n. Su derrotero histo?rico constituye la vigencia del debate y la principal justificacio?n de la ley. Hace solo cuatro an?os, consultada por A?mbito Financiero, la entonces diputada nacional Myriam Bregman (FIT) deci?a: "El aborto no es un tema de agenda para el Gobierno. Este Congreso viene marcando el paso alrededor de lo que manda el Poder Ejecutivo. Los temas de la mujer, y del aborto en particular, son completamente ajenos a las decisiones que se vienen tomando en el Congreso". El contraste con la actualidad del tema es incuestionable, y un solo dato basta para evidenciarlo: por primera vez en Argentina, un candidato a presidente -acompan?ado en la fo?rmula electoral por una mujer- hizo de la legalizacio?n del aborto una promesa de campan?a.

Pero es interesante ampliar la mirada para tener un panorama integral de la situacio?n. En 2006, la Campan?a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito elaboro? el primer proyecto, luego de distintos encuentros realizados en an?os previos. El encuentro de Rosario en 2003 es recordado por haber cerrado con el lema “Por el Derecho a Decidir”, convirtie?ndose en un paso fundamental de esta lucha que fue creciendo. Esa primera propuesta de legislacio?n entro? al Congreso en 2007, con el objetivo de despenalizar y legalizar la interrupcio?n voluntaria del embarazo antes de las primeras 12 semanas, pero su tratamiento no prospero?.

En 2010, el proyecto fue presentado nuevamente. Esta vez, se avanzo? un poco ma?s: sesenta diputados y diputadas de distinto signo poli?tico dieron su firma al proyecto que, meses ma?s tarde, redundari?a en una jornada de discusio?n en la Comisio?n de Legislacio?n Penal. El proyecto, de todos modos, no llego? al recinto.

A pesar de los primeros tropiezos, 2012 fue un an?o bisagra para la Campan?a y para el proyecto: la Corte Suprema de Justicia de la Nacio?n fallo? estableciendo pautas para que las mujeres que tuvieran abortos en las situaciones previstas (peligro de vida, violacio?n au?n fuera de los supuestos de demencia o idiocia) no sean imputadas penalmente ni discriminadas por eso; asimismo, se solicitaba que el gobierno nacional y los gobiernos subnacionales establecieran protocolos claros para estos casos. Con ese impulso, el proyecto fue presentado en el Congreso por quinta vez, pero una vez ma?s no consiguio? la aprobacio?n.

En marzo de 2018, el entonces Presidente Mauricio Macri habilito? el tratamiento del proyecto de Interrupcio?n Voluntaria del Embarazo elaborado por la Campan?a Nacional, que sumo? muchi?simos avales entre las y los legisladores nacionales. El expediente tuvo un enorme impulso gracias a las movilizaciones masivas, que acompan?aron su aprobacio?n en Diputados el 6 de junio, con un resultado de 129 votos a favor y 125 en contra. Pero el 8 de agosto el proyecto encontro? un freno en la votacio?n en la Ca?mara Alta, donde fue rechazado por una diferencia de 7 votos (38 en contra y 31 a favor).

La maduracio?n de un proceso

El paquete presentado por el Gobierno de Alberto Ferna?ndez contempla dos proyectos que garantizan el acompan?amiento estatal, tanto para quienes cursan un embarazo y quieren ser gestantes, como para quienes no desean serlo.

El proyecto del que se habla menos es el Plan de los 1.000 Di?as, que busca generar el cuidado integral de personas gestantes cursando un embarazo y el puerperio, con el objetivo de bajar las tasas de mortalidad, desnutricio?n y malnutricio?n de las y los recie?n nacidos durante los primeros an?os de vida. La iniciativa tambie?n ampli?a las asignaciones por embarazo y por hijos, y otorga insumos, como medicamentos y vacunas, para las madres y futuras madres. De todas formas, las luces y sombras del debate apuntan a la interrupcio?n voluntaria del embarazo.

La iniciativa por el aborto legal ingreso? al Congreso por la Ca?mara Baja, donde el poroteo inicial era favorable a su aprobacio?n. Alli?, el paquete de leyes hizo su camino hacia las comisiones permanentes.

Tras un intenso intercambio de opiniones por parte de especialistas en la tema?tica y de muchas modificaciones con el objetivo de aunar la mayor cantidad de voluntades posibles, se emitio? un dictamen de mayori?a, que introdujo algunos cambios significativos al proyecto original: la necesidad de consentimiento de las menores de 16 an?os, asi? como el hecho de que cuando, por objecio?n de conciencia, un centro de salud privado o de la seguridad social no cuente con personal disponible, se derivara? la prestacio?n a otro centro para que efectivice la pra?ctica quiru?rgica. El viernes 11 de diciembre a las 7 de la man?ana, tras 22 horas de sesio?n, la Ca?mara Baja incorporo? los cambios sugeridos y dio media sancio?n al proyecto de IVE, con 131 votos a favor y 117 en contra.

Asi? como en 2018, sera? la Ca?mara Alta la que defina. El proyecto ya ingreso? al Senado y fue girado a las comisiones pertinentes y, luego de obtener dictamen, pasara? al recinto. El debate esta? agendado para el 29 de diciembre.

Deudas, demandas y agendas

Ante el inmovilismo institucional, que -hasta ahora- no dio respuestas a un grave problema de salud pu?blica, los movimientos sociales feministas de la Argentina vienen dando una leccio?n de construccio?n poli?tica colectiva para la transformacio?n social, y hoy esta?n ma?s cerca que nunca de lograr uno de sus mayores objetivos en la lucha por el reconocimiento de sus derechos. El triunfo de este proyecto es, sobre todo, el triunfo de nuestra democracia.

La conquista de los movimientos feministas sera? probablemente uno de los mayores logros de la ciudadani?a argentina en lo que va del Siglo XXI, porque esas mujeres supieron sostener su lucha a trave?s del tiempo, construir lazos de solidaridad y sinergia, establecer una estrategia conjunta y, sobre todo, confiar en el camino de la poli?tica como herramienta para cambiar las relaciones de poder y lograr una sociedad ma?s libre, justa y equitativa.

Desde hace dos an?os, los a?mbitos de discusio?n se ampliaron en forma exponencial, superando viejos tabu?es. Hoy, el aborto legal se discute en reuniones sociales, entre familias y amistades, en programas de TV y radio, en foros y a través de redes sociales, en lugares de trabajo, de estudio y en espacios de militancia. Fueron esas discusiones las que permitieron visibilizar una cuestio?n vedada a comienzos de siglo -cuando el tema se circunscribi?a a un sector reducido del cuerpo social- y lograron instalar en la agenda de la poli?tica una demanda ausente en los medios de comunicacio?n masivos, muchas veces silenciada por grupos de intere?s y prohibida por algunas de las instituciones ma?s poderosas de nuestro pai?s.

Ante el escenario actual, una vez ma?s, el colectivo a favor de la legalizacio?n del aborto demostro? gran madurez poli?tica y entendimiento del momento histo?rico que atraviesa, al pedir celeridad en el debate en el Congreso, salteando una etapa que la mayori?a de las y los dirigentes consideraron superada. La encuesta del Centro Estrate?gico Latinoamericano de Geopoli?tica (Celag) muestra que el respaldo a la legalizacio?n del aborto en Argentina crecio? de manera constante en los u?ltimos an?os. De acuerdo con sus resultados, el 57% de la poblacio?n esta? a favor de la interrupcio?n voluntaria del embarazo. A diferencia del tratamiento del proyecto en 2018, en esta oportunidad es el propio Presidente de la Nacio?n quien pone en juego parte de su capital poli?tico para cumplir su promesa de campan?a, que -vale la pena recordar- fue votada por una mayori?a de argentinas y argentinos.

Que la diferencia en la votacio?n en Diputados haya sido algo ma?s holgada que en 2018 (cuando se logro? la media sancio?n por 4 votos) es un dato significativo a tener en cuenta. La cuestio?n del aborto fue un tema muy presente en la campan?a de 2019, y tambie?n en el armado de listas partidarias, por lo que es va?lido pensar que la actual relacio?n de fuerzas representa ma?s cabalmente la opinio?n de las y los electores con relacio?n a este debate.

Pero, adema?s, los datos muestran que la iniciativa gano? mucho apoyo entre las legisladoras nacionales. En la Ca?mara Baja, la aprobacio?n entre las diputadas crecio? respecto a 2018, ya que esta vez hubo 61 votos femeninos afirmativos y 45 negativos, mientras que hace dos an?os los nu?meros fueron 50-49. En contraste, entre los votantes masculinos se impuso el rechazo al proyecto (69 a favor y 72 en contra), revirtiendo la tendencia a favor de 2018.

De acuerdo con las proyecciones, esa tendencia femenina se replicara? en el Senado, donde se espera que, al menos, 16 de las 28 senadoras voten a favor de la IVE. En cuanto a los senadores, el poroteo (descontando los indefinidos) es de 17 a favor y 24 en contra. Si estos nu?meros se confirman, estari?amos frente a un escenario tan parado?jico como representativo de una situacio?n que debe cambiar: seri?an los senadores quienes impongan su posicio?n, coloca?ndose en situacio?n de legislar sobre los cuerpos de las mujeres, sin ser ellos quienes arriesgan su integridad fi?sica y mental frente a la posibilidad de un embarazo no deseado.

Habra? que observar si los senadores y las senadoras registran ese cambio de e?poca en el que les toca ser protagonistas y le otorgan, al tratamiento del proyecto, la atencio?n que se merece. Se vera?, entonces, si la agenda poli?tica es capaz, como en otros momentos trascendentales de nuestra historia, de caminar en la misma direccio?n que la agenda de demandas de la ciudadani?a, transformando a la Argentina en el cuarto pai?s latinoamericano en legalizar la pra?ctica del aborto de acuerdo a plazos y no a causas.

[1] El Ministerio de Salud de la Nacio?n contempla un aproximado de 457.553 abortos por an?o en nuestro pai?s. En cuanto a los fallecimientos a causa de embarazos terminados en abortos, los nu?meros oficiales u?nicamente dan cuenta de 35 defunciones (en 2018) pero, al tratarse de casos decurrentes de una pra?ctica clandestina, se estima que la cifra sea mucho mayor.

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