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La familia es lo primero

09-10-2013
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(Columna de Gustavo Damián González)

En un país que apueste a una mejor calidad democrática, el nombramiento de familiares en las listas debe atenuarse

Vivir en el seno de una familia de políticos parece tener sus ventajas en el territorio bonaerense. Las listas confeccionadas para las elecciones de 2013 ratifican que “pertenecer tiene sus privilegios”. En esta ocasión, las listas de concejales y diputados en muchos casos están compuestos por familiares y esposas de dirigentes territoriales. En absolutamente todos los casos la justificación es la misma: “Son militantes”, “tienen mérito propio” o “no llegan por el apellido o cercanía”. Queda claro que a nadie se le puede vedar sus aspiraciones por portación de apellido o por grado de parentesco, pero la reiteración de este hecho indica que hay algo más que meritocracia por sus años de compromiso y militancia.

Los casos no son nuevos. En Berazategui, el intendente Juan Patricio Mussi recibió el municipio de su padre, Juan José. Juan José Mussi tiene tres hijos: uno intendente, otro director del centro odontológico local y la hija, Mariel Mercedes, es secretaria de Salud Pública. En tanto, su sobrina María Laura Lacava es diputada (antes fue secretaria de Bienestar Social). El secretario de Hacienda municipal es Fernando Torres y el actual intendente explicó que lo conoce desde que nacieron. “Fuimos compañeros desde el jardín de infantes, escuela primaria, secundaria y universidad, además de vivir en el mismo barrio, a una cuadra de distancia”. Cuando termine este mandato, la familia Mussi habría estado en el poder municipal veintiocho años.

El actual ministro de Seguridad de la provincia e intendente de Ezeiza, Alejandro Granados, impulsa a su esposa Dulce Granados (su nombre real es Isabel Beatriz Visconti) como diputada nacional, quien fue también secretaria de Desarrollo Social del municipio y legisladora provincial. Su hijo Gastón es presidente del club Tristán Suárez y su otro hijo, Alejandro, es titular de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y tiene un equipo de polo propio, e incluso armó un torneo con el nombre de su padre. La hermana del ministro es senadora provincial. Leonor, la media hermana del intendente, tuvo su primer contrato en la municipalidad de Ezeiza a los dieciocho años, luego de pasar por diferentes oficinas de la municipalidad, y acaba de pasarse a las filas del massismo.

El intendente de Lomas de Zamora y primer candidato a diputado nacional del FpV colocó a su hermana Alejandra en la nómina de candidatos a concejales. Lo mismo hizo el candidato opositor, el intendente Sergio Massa, quien colocó a Sebastián Galmarini, su cuñado, como candidato a senador provincial. Francisco de Narváez puso a su esposa Mónica Ayllón como candidata a diputada provincial.

MUJERES

Las esposas parecen tener lugares privilegiados en las listas. Martín Sabbatella también incorporó a su esposa, Mónica Macha, como candidata a senadora provincial. Muchas esposas son candidatas a concejales, por ejemplo, Magdalena Goris, mujer del intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray. Gabriel Katopodis, de San Martín, ubicó a su esposa, Nancy Capelloni. El intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, a su esposa, Magdalena Sierra. El de Tres de Febrero, Hugo Curto, puso a su esposa, Marta Burgos. Raúl Othaecehe, de Merlo, a su esposa Mónica Arnaldo, mientras que su hijo Martín ya es concejal. El intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez, logró que su esposa Karina Nazábal vaya por la reelección como diputada provincial.

Un caso interesante es el de Felipe Solá: su actual esposa, María Helena Chaves, va candidata a diputada por la Octava Sección mientras que su ex esposa, Teresa González, va como candidata a diputada nacional.

HIJOS Y HERMANOS

Los hijos también parecen estar en las listas de preferencias: los intendentes de Hurlingham (Luis Acuña), San Fernando (Juan Andreotti), San Vicente (Daniel di Sabatino) y Malvinas Argentinas (Jesús Cariglino) pusieron a sus hijos como candidatos a concejales, y los intendentes de Hipólito Yrigoyen (Osvaldo Arpigiani), Ensenada (Mario Secco) y Carlos Tejedor (María Gannini), colocaron a sus hijos como candidatos a diputados provinciales. Los hermanos también están en algunas listas. Los intendentes de Almirante Brown (Darío Giustozzi), La Plata (Pablo Bruera), Morón (Lucas Ghi), San Miguel (Joaquín de la Torre) colocaron a sus hermanos en la lista de concejales, tendencia a la que se sumó el ex intendente de Morón, Martín Sabbatella.

En Olavarría, desde la recuperación de la democracia gobernaron los Eseverri, excepto el período 1987-1991. Helios Eseverri fue intendente entre 1983-1987 y, luego, desde 1991 hasta su fallecimiento en el 2007. Entonces, su hijo José se hace cargo de la intendencia hasta hoy. La familia Eseverri, igual que los Mussi, también cumplirá en el poder veintiocho años. El municipio de Ituzaingó no conoce otro intendente que no sea Alberto Descalzo. Desde la autonomía de Morón en 1994 fue su único intendente y pronto estará cumpliendo veintún años en la intendencia. Caso parecido es el de San Isidro, donde Gustavo Posse recibió el poder municipal de su padre, Melchor. Al fin de este mandato, los Posse estarán en el poder treinta y dos años. Juana Posse, su tía, va como candidata a concejal.

Nepotismo se denomina a un sistema en el cual el poder político queda en manos de una familia o de amigos de ella sin tener en cuenta sus méritos. Fue en tiempos de la tiranía de Pisístrato, en Atenas, cuando se entregó la mayoría de los cargos públicos y políticos a sus familiares y amigos más íntimos. Lo mismo ocurrió en la República Romana en tiempos de Pompeyo y en la Edad Media de los papas y obispos católicos, quienes ascendían a cardenales a sus familiares. De aquí proviene la palabra “nepotismo”, del latín nepos o nepotis (nieto o sobrino), cuando los papas, que no tenían hijos o no admitían tenerlos, concedían los mejores empleos y los favores del Estado a sus sobrinos (a veces hijos ilegítimos).

Pasaron muchos siglos y, sin embargo, la lógica de comportamiento parece ser la misma en la política bonaerense. Algunos países tienen clausulas que prohíben el nombramiento de familiares, por ejemplo, la Constitución de Brasil que, en su artículo 14 inciso 7, dice: “Son inelegibles en el Territorio de jurisdicción del titular, el cónyuge y los parientes consanguíneos o afines hasta el segundo grado o Territorio, del Distrito Federal, del Prefecto o de quien los haya sustituido dentro de los seis meses anteriores a la elección, salvo si ya era titular de mandato electivo y candidato a la reelección”.

No creo que sea necesaria una medida de esta naturaleza, pero en un país que apueste a una mejor calidad democrática, el nombramiento de familiares en las listas debe atenuarse no por el terreno normativo sino por simple autocensura de sus protagonistas. Esto sería un pequeño aporte a nuestra República.

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