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La Pampa y el peronismo de la “normalidad”

LA-PAMPA
20-10-2015
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(Columna de Norberto Asquini)

Tal como lo viene haciendo desde 1983, el Partido Justicialista, unido o no, siempre ganó. Esa lógica es la que quieren romper radicales y macristas unidos. ¿Esta vez será distinto, o vuelve Verna?

En las elecciones provinciales del 25 de octubre, el senador Carlos Verna (Partido Justicialista) buscará convertirse en el gobernador de La Pampa por segunda vez. Enfrente tendrá, en lo que se considera serán unos comicios polarizados, a Propuesta Frepam, la alianza que tejieron la UCR y el PRO en la provincia para intentar dar vuelta una tendencia histórica que marca el predominio justicialista. El frente opositor lleva al diputado nacional Francisco Torroba, del radicalismo, como su candidato. En este último tramo de la campaña no se conocieron públicamente encuestas, pero el PJ realizó en las últimas semanas un sondeo que indicaba que Verna estaba arriba en la intención de voto con 42% contra un Torroba que rondaba el 33%.

El peronismo ha gobernado ininterrumpidamente La Pampa los últimos treinta y dos años. La provincia es una de las siete jurisdicciones de un selecto grupo en el que, por ahora, no ha habido alternancia desde 1983. Lo que puede considerarse el “peronismo de la normalidad”, un Gobierno justicialista que garantiza la gobernabilidad con las cuentas ordenadas y las “ventajas de los oficialismos”, como es el uso de los recursos del Estado y el alto empleo público. En las elecciones pampeanas el eje estructurante no será FpV-Cambiemos, como ocurre en otras provincias. Verna es representante de un peronismo disidente y crítico a la presidenta Cristina Fernández, en la misma línea que Córdoba y San Luis. Para marcar más diferencia con la Casa Rosada, La Pampa es el único distrito donde el PJ se presenta a elecciones bajo esa denominación, y no ya integrando una alianza como FpV u otro nombre. Verna llevará a Daniel Scioli como candidato a presidente pero, por ahora, la relación entre ambos no ha sido la más fluida ante el giro kirchnerista del mandatario bonaerense.

DISIDENTES Y KIRCHNERISTAS

El senador Verna busca su segundo mandato en la provincia, ya que gobernó durante 2003-2007. En 2007 no se presentó a la reelección y en 2011 renunció a su candidatura cuando estaba proclamado, molesto por la injerencia de la Presidenta, que impuso los postulantes del peronismo al Congreso Nacional por sobre la dirigencia provincial. Durante los últimos ocho años gobernó el justicialista Oscar Mario Jorge que, alineado al kirchnerismo, rompió su alianza política con el senador en 2012, lo que derivó en una feroz interna.

Verna tuvo que confrontar este año dos veces con el kirchnerismo pampeano. Hubo internas provinciales en el PJ el 5 de julio entre Peronismo Pampeano ?la coalición de vernistas, los seguidores del ex gobernador Rubén Marín y otros sectores? con Compromiso Pampeano, la línea de Jorge, que tuvo al secretario de Asuntos Municipales, Fabián Bruna, como precandidato. Verna obtuvo el 56% de los sufragios y la disputa justicialista convocó a 110 mil votantes, el 44,3% del total de empadronados en la provincia, lo que demuestra lo que mueve el aparato, pero también la atención que despertó esa definición.

La segunda votación en la que el vernismo se enfrentó con el kirchnerismo fue en las primarias del 9 de agosto. El PJ nacional intentó impugnar la lista del justicialismo provincial y conformó el FpV ?por primera vez la personería nacional se inscribió en La Pampa? a través de Nuevo Encuentro y el humanismo. El PJ pampeano recurrió a la Cámara Nacional Electoral y fue autorizado a competir por dentro del FpV. En las PASO, bajo la consigna lanzada por Verna de “La Pampa o La Cámpora”, la lista del vernismo-marinismo venció a la kirchnerista, que llevaba a la camporista María Luz Alonso para senadora, por 58,1% a 41,8%. De esta manera, pareció zanjarse las diferencias entre el peronismo tradicional y el de la “renovación”.

LA OPOSICION, UNIDA

El escenario político local se divide en dos campos definidos: el peronista y el no peronista. Enfrentando al oficialismo provincial estará Torroba por PRO-Frepam. Además del PRO, integran esa coalición partidos menores de centroizquierda (Socialista y Partido del Frente, aliados de la UCR) y de centroderecha (MID y el provincial Mofepa, socios por el lado del macrismo). La postulación de Torroba estuvo rodeada de un amplio consenso en el arco opositor y parecía llegar con las mejores expectativas de disputar la provincia al PJ, a comparación de otras elecciones, frente a la división de los seguidores del General. La conformación del frente opositor estuvo rodeada de un debate sobre la conveniencia de esa sociedad y finalmente la necesidad de sumar adhesiones primó sobre cualquier consideración ideológica. Es que el radicalismo quiere romper el techo del “tercio irreductible” de los votos históricos que tiene para mejorar sus posibilidades. La sociedad electoral entre UCR-PRO no ha sido fácil y en las primarias se enfrentó una lista radical, encabezada por el actual senador Juan Carlos Marino, que busca un tercer mandato en la Cámara Alta, con la del PRO, que llevaba al ex futbolista Javier “Colo” Mac Allister. Marino se impuso por un apretado, para los pronósticos previos, 53% a 47%.

Para intentar romper con la polarización entre el PJ y la alianza opositora hay otras dos fuerzas con posibilidades de ingresar diputados a la Legislatura provincial. Por un lado, el único representante del kirchnerismo y del proyecto “nacional y popular” en las próximas elecciones, el Frente Pampeano para la Victorica, integrado por Nuevo Encuentro y el humanismo, y que lleva como candidato al abogado en causas de derechos humanos Franco Catalani. Por otro, el partido local representante del massismo, Pueblo Nuevo, encabezado por Carlos Medrano.

El escenario electoral parece que no tendrá grandes novedades con respecto a otros comicios. Hay un componente previsible en el escenario político pampeano y es que el PJ, unido o no, gana. Esa lógica es la que quieren romper radicales y macristas unidos.