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Las expectativas de la oposición

16-03-2011
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Con la economía en alza, la alianza entre el pejotismo y el kirchnerismo es difícil de vencer

La oposición pone todas sus esperanzas en batir al kirchnerismo a través de la próxima campaña electoral. Claro, alguien pensará que este afán es obvio; sí lo es, pero lo que se quiere manifestar es que previo al despliegue de la comunicación propagandística, los adversarios del oficialismo están muy debilitados y les queda para la definición, el último round antes que se expidan las urnas en octubre.Si esto ocurriera, el triunfo estaría acompañado de gran incertidumbre, ya que la oposición es bastante heterogénea y no lograría corporizarse con estructuras políticas en alianza electoral, parlamentaria y de gobierno. Como estamos lejos de esa situación, no pocas serán las dudas que surjan, en el caso de que pueda alzarse con el éxito en la segunda vuelta. Pero el optimismo de torcerle el brazo al Gobierno les impide mirarse a sí mismos y conocer las causas que impiden imponer su voz en la sociedad.

Es indudable que la combinación entre el pejotismo y el kirchnerismo es una alternativa muy difícil de vencer con una economía funcionando. La inteligencia que ambos tienen sobre el poder muestra lazos consanguíneos que los anima. Pudo Raúl Alfonsín en el retorno a la democracia y con un peronismo muy desprestigiado

y relacionado con la violencia anterior; y también pudo, De la Rúa contra Duhalde, cuando el menemismo se descascaraba y la animosidad de Menem sobre el candidato y ex gobernador de la provincia de Buenos Aires era notoria.

A pesar de esto, el peronismo sigue siendo el principal cofre electoral del país.

Aquella combinación va a tratar de ser frustrada por un Macri que quiere conquistar votos peronistas, para lo cual un acuerdo con el justicialismo federal lo ayudaría. En este punto es lógico pensar en que Duhalde se baje de su postulación. Igualmente, el peronismo federal no logra arrancar y tener una identidad política

diferenciada.

El radicalismo va a atravesar una interna dura con tres candidatos, entre los cuales Alfonsín es el que está mejor posicionado, pero habrá que ver cómo resuelven competir en las internas abiertas. No obstante, el partido muestra debilidades significativas, tales como no contar con candidatos competitivos en algunos

lugares como la estratégica provincia de Buenos Aires.

En Santa Fe el oficialismo kirchnerista se encamina a una unidad al despejarse el camino del reutemanismo y la renuncia de Obeid a ser candidato. Parece que ahora la cuestión se resolverá en una interna en la que Bielsa y Rossi serán sus principales animadores. Al socialismo santafesino le sobran problemas y está mostrando con sus flaquezas que el peronismo podría reconquistar ese territorio. La irrupción del comediante Del Sel en la arena santafesina, seguramente le erosionará votos al

peronismo en esa provincia.

La situación electoral de Elisa Carrió está muy deteriorada, considerando lo que tuvo

hace cuatro años atrás y lo que tiene ahora. Su mejor opción es participar en una alianza con el alfonsinismo, que encubriría sus falencias de consenso. Solanas está por debajo de la muy buena elección porteña del 2009. Algunos de sus votantes

han advertido que por la izquierda del kirchnerismo no queda un espacio justificable.

Su candidatura será testimonial, no podrá aspirar a contar con un número importante

de legisladores, y perderá posicionamiento en la ciudad de Buenos Aires.

Toda la oposición espera tropiezos del oficialismo, o catástrofes como que la inflación

se desmadre, o que alguna investigación sobre corrupción en el Gobierno logre efectos concretos. Por el monento, el efecto electoral negativo de la inflación está neutralizado por el nivel de actividad económica. Sabe, la oposición, que está en desventaja

y cree que una vez comenzada la campaña se podrán recuperar votos y bajar a Cristina del 40% o más que tiene actualmente.

Algunas esperanzas le provoca la lucha interna en el kirchnerismo/peronismo en territorio bonaerense desatada por la lista paralela de Martín Sabbatella comprometida con Néstor Kirchner. El partido del diputado puede restarle concejales en los 90 distritos en los que va a competir. Las encuestas le sonríen a la Presidenta,

pero la realidad política cotidiana la pone en la prueba de articular al peronismo con el

kichnerismo y la transversalidad. La cuestión de la configuración diversa que ofrece el

oficialismo, se verá en las dificultosas discusiones sobre las listas próximas; sobre todo

en la provincia de Buenos Aires.

También, en la administración de un segundo mandato en que habrá que conjugar los deseos imaginarios del kicherismo más duro, con la aficción al poder, más conservador, del peronismo político. La Presidenta ha enviado ya algunos mensajes, como las admoniciones a la dirigencia sindical por las protestas, por una parte; y su predilección por la juventud y la renovación, por la otra.