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Llach: “Nuestra campaña serán las propuestas”

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24-06-2015
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Un análisis típico cuando se presenta una fórmula presidencial es preguntar qué le aporta el vice al candidato presidencial. Le traslado la pregunta. ¿Qué siente que le aporta a Ernesto Sanz?

Es una definición de lo que él quiere de un vicepresidente: una persona que pueda proponer, opinar y auditar las políticas públicas que haga el Gobierno. La pregunta suele ser qué le aporta electoralmente. Si bien no soy una persona tan conocida, Sanz cree que le puedo aportar un acercamiento a cierto público más joven y que, como yo, que está fuera de la política. También mi especialización en la economía, algo tan importante en este país, me da una fortaleza en este aspecto.

¿A qué se refiere cuando dicen auditar las políticas públicas?

El vicepresidente no depende del Presidente. Eso le da una independencia muy grande. No tiene que decirle sí a todo. Puede tener una opinión muy informada y honesta. Es un buen lugar para desempeñar ese rol. Al elegirme a mí, que me dedico a las políticas públicas, la señal que da es la de querer tener una persona de confianza que, con confianza y sin miedos, pueda decir en qué área vamos bien y en cuáles hay que cambiar.

¿Cuál va a ser la división de trabajo en la campaña?

Habrá, en primer lugar, una división geográfica. Yo estaré más en el área metropolitana de Buenos Aires y mi actividad estará muy asociada a la difusión de las propuestas de Gobierno en los medios, aunque también tengo algunos viajes. Mientras que Sanz va a viajar más y estar más en contacto con la militancia.

Si hablamos de propuestas, es inevitable hablar del tema que hace tiempo encabeza el ranking de preocupaciones ciudadanas: la inseguridad. ¿Cuáles serán sus propuestas en esa área?

Nuestro énfasis no estará en el populismo penal que, por ejemplo, uno ve en el discurso de Sergio Massa sino que creemos que el Estado debe ayudar a aumentar la probabilidad de detección de los crímenes, y eso incluye desde el narcotráfico a los delitos comunes. La mejor manera de combatir el crimen es aumentar la probabilidad de que ese crimen sea detectado. Después, yéndonos un poco de la inseguridad, pondremos un gran énfasis en la corrupción. Allí tenemos toda una agenda. Somos uno de los tres países de América que no cuentan con una ley de acceso a la información pública. Queremos ser un Gobierno muy transparente. Cada peso de gasto público, antes de ser pagado, tiene que estar publicado en Internet. Queremos devolver la idea de que el Estado es un fondo común y los dueños de esa plata son los ciudadanos y los contribuyentes.

Mencionó varias veces en Twitter que no hay mayores diferencias propositivas entre Sanz y Margarita Stolbizer. ¿Por qué van separados entonces?

No dije exactamente eso. Nosotros tenemos una amplia agenda de propuestas que a Stolbizer no se la oí. Lo que hice fue preguntarle a Stolbizer qué haría ella que no haría un gobierno de Sanz. Creo que todo lo que haría ella nosotros lo podríamos hacer. Vamos separados porque es una decisión de ese espacio que, en las circunstancias políticas actuales, es una postura que no le hace bien a Argentina. Hay una división entre querer cambiar las cosas y no hacerlo, y lo que fortalece es que haya una competencia para ver qué cambio queremos. Por ejemplo, si el radicalismo no hubiera formado parte de Cambiemos, habría un riesgo cierto de que el oficialismo pudiera ganar con la regla de 40% más 10 en primera vuelta. Sanz fue muy visionario en llevar al radicalismo a esa unión, y muchos radicales que al comienzo descreían de eso ahora están convencidos porque se dan cuenta que están cerca del poder. En este contexto, la posición de Progresistas es funcional al FpV. El kirchnerismo no querría que Stolbizer fuera parte de Cambiemos porque no le conviene.

Las encuestas le asignan un claro favoritismo a Mauricio Macri en la interna de Cambiemos. ¿Cómo piensan revertirla?

Hay una cierta confusión porque nunca tuvimos una PASO presidencial y mucha gente describió la decisión del radicalismo diciendo que 'fueron con Macri'. No, nos fuimos con Macri. Esto es una especie de semifinal en la que competimos contra otro para pasar a la final. Nuestra manera de competir va a ser proponer y enfatizar las cosas que creemos que el PRO no comparte. Por supuesto, hay muchas cosas que compartimos también. Confiamos en que la ciudadanía quiere escuchar propuestas y en que hay un gran electorado que no es del FpV ni del PRO. Es muy grande ese electorado, y aspiramos a representarlo. Como se vio en Santa Fe, una gran parte de los ciudadanos se definen en el último tiempo y las cosas, en parte por el cambio tecnológico y las redes sociales, pueden cambiar muy rápido. Tenemos que aprovechar esa oportunidad.

Ha dicho que la quintaesencia del ideario radical es el respeto a las instituciones. ¿Por qué cree que esa premisa es tan importante para la Argentina que viene?

Si bien conquistamos la democracia y somos un país completamente democrático, en el último tiempo hubo eventos como candidaturas testimoniales; “democratización” de la Justicia para que en la misma elección se voten a representantes del Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial, un intento de terminar con la división de poderes e, incluso, la misma sucesión matrimonial. También podríamos hablar del abuso de la publicidad oficial o la Cadena Nacional. Todo esto desnaturaliza la idea de división de poderes, de República y de pluralismo. Son todas maneras de sesgar la democracia. Son acciones en el marco de la ley pero que hacen que la cancha esté inclinada para la competencia. Hay que terminar con eso, y ese fue el criterio para aliarnos con los otros miembros de Cambiemos.

Hay cierta paradoja en la economía. Está estancada hace cuatro años y en un régimen de alta inflación y, sin embargo, el front runner de la carrera presidencial promete seguir por el mismo camino. ¿Cómo se puede plantear que la economía está para más?

Hay una porción que cree eso, pero para ganar necesitás más del 45% o más del 50% si hay segunda vuelta. El FpV, en los malos años y en elecciones legislativas, se acercó al tercio. Hay un electorado grande en el medio que no está nada satisfecho, por ejemplo, con como la inflación le carcome el salario. Nada mejoró en la economía en los últimos cuatro años. Es un Gobierno que termina sin una explosión y, como en otros Gobiernos no fue así, cierta porción del electorado lo valora. Pero esta economía no es suficiente para una elección. Es una economía mediocre y la elección la ganará quien tenga la visión más atractiva sobre el futuro.

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