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Los actores de reparto

03-06-2015
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Como siempre, la situación económica determinará el comportamiento electoral

Haciendo uso de la “propiedad espacio”, como dicen los estadísticos, todo presagia que las presidenciales de octubre las protagonizarán dos candidatos como actores principales, Daniel Scioli y Mauricio Macri, y dos candidatos como actores secundarios, Florencio Randazzo y Sergio Massa. Ahora, cuidado que, como en las películas de suspenso, los actores secundarios son los que siempre les complican la vida a los actores principales.

Si finalmente se da segunda vuelta será por la tozuda persistencia de quien siendo un mero “diputadito” (aunque con la cocarda de haber jubilado a la Presidenta ?cuanto menos por un período siendo lo otro puros deseos imaginarios?) logra todavía tener una intención de voto importante. La cuestión, obviamente, será cómo funcionen las PASO. Si Daniel Scioli y Mauricio Macri se alejan considerablemente del resto de los competidores, y realmente el electorado está compuesto de un voto estratégico (útil, como le dicen, ya favoreciéndolo verbalmente)? ellas serán el cementerio de las terceras opciones.

Claro, si Massa se recupera y se acerca en las PASO a los que van primeros, entonces el voto estratégico tendrá un dilema de racionalidad electoral, del tipo del que hablaba Guillermo O'Donnell en ese clásico que es “El Juego Imposible” (claro que ahora no hay proscripción partidaria, y los militares no pueden ser árbitros ni en un partido de futsal).

Lo que sucederá es que, por fin, habrá segunda vuelta, cosa que, sin embargo, no es para alegrarse. Nuestro balotaje imperfecto fue diseñado para que no tenga a lugar la segunda vuelta, brindando incentivo a la tercera fuerza para coaligarse con alguno de los partidos que en ese momento eran “King makers” de sus candidatos (PJ y UCR). De allí que solo con el 45% de los votos efectivos, o obteniendo 40 puntos y 10 sobre su inmediato opositor, el candidato liderando los votos podría ser presidente, sin balotaje. Ahora hay que sumarle que, encima, está esa encuesta sobre todo el universo electoral (en realidad, un censo) carísima y que todavía no ha hecho mucha diferencia a nivel presidencial que se llama ampulosamente PASO.

Que en esta oportunidad pueda haber segunda vuelta es solamente un indicador de lo desquiciada que está la política electoral argentina. Posdata: encima, esa verdadera primera vuelta que es el Bailando por un Sueño de mi ?casi homónimo? Tinelli tampoco decidió nada. Fueron invitados los tres candidatos que van en punta. Quizás hubiera sido diferente, si “Marcelo” invitaba solamente a “Daniel” y a “Mauricio”.

Aquí ya podemos hacer entrar en escena al otro personaje secundario que la viene remando con energía, Florencio Randazzo. A esta altura, solamente sus acólitos y alguno que otro kirchnerista intenso, asegura que le puede ganar en la PASO a Daniel Scioli. Incluso, sucede una paradoja, de esas que siempre han beneficiado al candidato polideportivo: si Randazzo se acerca más a Scioli, este puede atraer voto estratégico que encontrará más interesante la interna del FpV que las otras, casi sin competencia.

La otra paradoja, muy típica de la estrategia ofensiva-defensiva del caballo en el ajedrez (y Scioli es un digno jugador), es que si se baja Massa no queda claro que beneficie totalmente a Macri. Una mitad de esos votos tiene origen peronista, ya que aunque Durán Barba se entusiasme con que esas identidades ya no cuentan en la turbo ?posmodernidad? virtual, lo cierto es que hoy uno asoma la trompa, no muy lejos, diríamos unos 15 minutos por autopista del Obelisco, y se encuentra con “formas de socialización” ?para decirlo de alguna manera? no muy diferentes a las de años atrás. De ese modo, Macrise puede alejar del peligro de sacar menos de 30 puntos pero Scioli se acercará peligrosamente a obtener 45 puntos, y ¡chaupinela!

La otra posibilidad es que Sergio Massa se baje ?ergo, no divide el voto opositor? y sigue traccionando algún voto desde la provincia de Buenos Aires. Es una posibilidad, hipotética, porque hasta ahora ningún candidato a gobernador aportó demasiado a ningún candidato presidencial. Pero, claro, esto abre otro problema, diríamos político: la bajada de Massa implicará seguramente sumar un tercero en la discusión de las listas de diputados, y la UCR no puede estar muy contenta siendo el Congreso Nacional el lugar donde quiera hacerse fuerte (obviamente, más allá de sumar gobernaciones e intendentes). Otro que no quedará contento es el “Colorado” de Narváez. ¿Y si decide vengarse de Massa, y se presenta también con “lista corta”, y el tigre de Tigre puede quedarse sin las galletas de sémola y sin los grisines?

Y para terminar, uno de mis leitmotiv favoritos: se puede pintar todo de naranja o de amarillo pero la situación económica es daltónica y ella será la que cargue los dados a favor de uno u otro candidato. Y la cuestión no será inflación o ajuste, o subsidios o inversión. No, la cuestión será entre apocalipsis y statu quo. Y el gran indicador para la prognosis popular será el valor del dólar blue. As usual.

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