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Los cambios que pueden traer las primarias

12-08-2011
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A partir del 14 de agosto los candidatos contarán con mucha información para hacer los ajustes necesarios en sus estrategias electorales.

Cuando aún había dudas sobre la implementación de las primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias, el director nacional electoral, Alejandro Tullio, recurría a una serie de argumentos políticos para defenderlas y uno de ellos era que le serviría a los partidos para adecuar sus estrategias para octubre a partir de los resultados.

Con las Paso ya en su recta final, ese argumentó comenzó a tomar fuerza en todos los

protagonistas en las últimas semanas.

La posibilidad de que emerja un competidor claro de la oposición que pueda llegar a un balotaje, y cómo se posiciona cada uno de los actores ante esa posibilidad (especialmente los dos con más posibilidades, Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde, en ese orden según Poliarquía), ya ha sido analizada en los últimos números de el estadista. Ese escenario, si se confirma la hipótesis de que Cristina Fernández aventaja por mucho al segundo y éste a su vez del tercero, podría dar origen a un “voto útil” que convierta a las demás alternativas sin chances de pelear una segunda vuelta en poco más que una expresión testimonial.

LOS DATOS

Una de las tantas ventajas que sus defensores le otorgan a las primarias es que le darán una información muy precisa a los candidatos sobre las preferencias de la población, lo cual les permitirá ajustar sus estrategias para las elecciones nacionales que se realizarán diez semanas después. Por eso puede decirse que la verdadera

campaña comenzará el 15 de agosto.

Oficialistas y opositores buscarán obtener distintos datos de las primarias pero está claro que éstas abrirán un amplio espacio de debate en todas las fuerzas políticas. Sin embargo, aunque resta ver si su incidencia puede ser considerada significativa, puede haber tres distorsiones que operen sobre las lecturas de las primarias. Una es que concurra un bajo porcentaje de votantes, razón por la cual algunos partidos han incentivado sus internas, que pueden constituir un factor de movilización; otra es que se registre un alto porcentaje de voto en blanco, ante la idea de que “no se decide nada” y la tercera posibilidad es que los votantes opten por fuerzas chicas para que logren superar el umbral del 1,5% y puedan así presentarse en octubre. Esa será tarea del Frente de Izquierda, de Jorge Altamira, y hasta de Proyecto Sur en el plano de las candidaturas presidenciales, pero también hay varios candidatos a cargos legislativos que corren riesgo de no poder presentarse en algunas provincias.

Otra duda que dejarán las primarias es si en tan poco tiempo se podrán restañar las heridas que deja toda lucha interna y, por lo tanto, donde las haya, nada asegura que los perdedores acompañen a los ganadores en las elecciones generales. En Santa Fe, por ejemplo, Agustín Rossi sacó sólo la mitad de los votos de los que habían participado de la interna peronista dos meses antes.

EL OFICIALISMO

El 14 de agosto habrá una pista firme sobre las posibilidades que tiene Cristina de obtener el 45% de los votos en octubre. Si surge que es el escenario más probable, todo seguirá como hasta ahora: la campaña se centrará en la figura de la Presidenta, el Gobierno seguirá en piloto automático en la mayoría de las áreas y habrá medidas focalizadas que favorezcan a los sectores sociales más afines al Gobierno para consolidar su apoyo en octubre.

Si las primarias demuestran que puede haber un escenario de balotaje, el oficialismo

deberá comenzar a prepararse para esa instancia. Eso implicará detectar aquellos sectores que pueden llegar a ser más afines para tratar de lograr su respaldo en una segunda vuelta y tener una política de mayor acercamiento hacia ellos. También llevará a la necesidad de poner en marcha algunas políticas públicas o hacer algunos gestos destinados a sectores sociales que pueden aparecer menos afines procurando que, al menos, no acompañen masivamente al opositor más votado y se conforme una gran coalición antikirchnerista.

También las primarias le permitirán tener al Gobierno una noción exacta de la situación interna del peronismo, lo que puede llevar a la necesidad de llevar adelante políticas de acercamiento entre distintos sectores. Juan Manuel Urtubey ganó la gobernación por amplio margen, ¿pero ¿por cuánto ganará Cristina en Salta? ¿Habrá diferencias entre los votos de los intendentes y Scioli? ¿Y entre el gobernador y la Presidenta? ¿En Santa Fe Cristina estará más cerca del porcentaje de votos que obtuvo Rossi o del de María Eugenia Bielsa?

Mariel Fornoni, de Management & Fit, advierte que hay que tomar con cautela las primeras elecciones del año en el sentido de que muestran más que nada un acompañamiento a los gobiernos locales. Sin embargo, sostiene que según sus datos el escenario sigue mostrando que el 55% del padrón no votaría al kirchnerismo en una primera vuelta, pero que la dispersión opositora es el factor que permitiría una victoria de CFK el 23 de octubre.

La distribución geográfica del voto será otra lectura obligada del 14 de agosto porque

permitirá adecuar estrategias en las zonas más adversas. Está claro que para obtener 45% de los votos o 40% con una diferencia de 10 puntos con relación al segundo hace falta una estrategia que contemple toda la geografía del país. Luego de las primarias habrá más elementos para responder a una pregunta habitual en estos días: ¿Cristina ya ganó? Si la respuesta es afirmativa puede ocurrir, como sostiene Eduardo Fidanza, que haya una virtual clausura del proceso electoral porque se supondrá que el resultado ya está definido.

LA OPOSICION

Por el lado de la oposición el gran debate que se dará desde el mismo domingo 14 es si en octubre hay que apoyar al candidato más votado o mantener las preferencias de cada sector y juntarse para una eventual segunda vuelta. En todos los partidos se va a asistir a esa discusión. Por supuesto que la intensidad será mayor cuanto menor sea el porcentaje que obtenga Cristina y consecuentemente se acrecienten las posibilidades de balotaje. Si obtiene entre 40 y 45% el incentivo a concentrar la oferta será muy grande para procurar que la diferencia no supere los 10 puntos.

En caso de que avance la idea de acompañar al más votado habrá otro debate sobre la

forma en que se puede instrumentar esa decisión. ¿Habrá acuerdos electorales explícitos o se apostará a que sean los propios votantes quienes los hagan en el cuarto oscuro? Por ahora, como es lógico, los candidatos parecen inclinarse por esta segunda opción pero eso también puede cambiar luego de las primarias si se observa que ninguno de los candidatos tendrá el apoyo político suficiente para asegurar gobernabilidad.

Los acuerdos entre partidos, luego de las primarias y antes de las generales, pueden ayudar en ese sentido Para Fornoni, dependerá mucho de los votantes, aunque no ve un horizonte en el que el voto rechazo (como pudo haber sido Menem en 1999 o incluso CFK durante el conflicto con el campo) lleve a la mayoría de los votantes a

elegir a cualquier opción por sobre una reelección de Cristina.

También la oposición hará una lectura del desempeño electoral en las distintas

provincias para hacer los ajustes estratégicos correspondientes. También se sabrá la

diferencia entre el comportamiento de los votantes en las elecciones locales y nacionales y se discutirá cómo cerrar la brecha entre los resultados de ambas.

Hay varios casos interesantes: ¿Alfonsín sacará más o menos votos que Aguad en Córdoba? ¿Cuántos votantes de de Miguel Del Sel lo seguirán en su apoyo a Duhalde?

¿Cómo se repartirán entre Hermes Binner y Alfonsín el porcentaje obtenido por el

Frente Progresista en Santa Fe? También se pondrán a prueba algunas alianzas como la de Alfonsín y Francisco De Narváez en la provincia de Buenos Aires. ¿Habrá muchos cortes de boleta?

Un pronunciamiento clave para después de las primarias será el de Mauricio Macri. El reelecto jefe de Gobierno sostuvo que hablará con todos los candidatos pero anticipó que su partido apoyará a un candidato determinado. No dirá a quién hasta pasadas las primarias. De todas maneras, muchos de sus seguidores entienden que no debe pronunciarse por ninguno en particular para evitar quedar asociado a una derrota.

El líder del Pro no pudo hasta ahora trasladar su popularidad hacia otros candidatos.

¿Será distinto ahora? La primera respuesta se tendrá con las primarias en las que el Pro compite en la Capital con una lista de diputados que encabeza Federico Pinedo, ¿a cuántos puntos quedará del 47,5% que obtuvo Macri en la primera vuelta? Pero antes que decida Macri, lo harán sus votantes recientes porque en las primarias se tendrá una idea bastante aproximada del candidato presidencial que prefieren.

Si bien hay muchos diriegntes macristas que se inclinan por Duhalde, difícilemnte el reelecto jefe de Gobierno avance en esa dirección sino es lo que prefiere el grueso de su sustento electoral.

De lo que no hay duda es que la misma noche del 14 de agosto se instalará un amplio debate en todas las fuerzas políticas producto de los resultados de un mecanismo nunca antes utilizado en el país.

(Publicado en la edición nº37)

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