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Los cambios vienen en silencio

23-08-2013
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(Columna de Carlos Fara)

La sociedad dijo muchas más cosas que no a la reelección y no al rumbo que lleva el país

Triunfos radicales en Catamarca y La Rioja, y empate en Jujuy. Derrota de los candidatos de Gioja en San Juan. Tercer puesto de la izquierda en Mendoza desplazando a los demócratas. UNEN con más votos que el PRO en Capital. Primaria del Movimiento Popular Neuquino ganada por un opositor interno. Segundo puesto de Del Sel en Santa Fe. Hubo el domingo 11 muchos fenómenos que previamente no estaban en los papeles. Da la impresión de que el electorado está haciendo muchos cambios sin anunciarlos previamente. En el medio de tantos porcentajes, vale la pena destacar algunas grandes líneas:

-Luego de diez años de “repolitización”, la sociedad se muestra cansada de dicho proceso, y está optando por otro tipo de liderazgo, que ya no esté contaminado con el pasado, con los '70, con la revancha, con el mero ejercicio de la memoria. Es un electorado que quiere mirar para adelante, poniendo el foco en sus problemas y no en la divisoria ideológica clásica.

-El electorado está armando una grilla de presidenciables que pueden alinearse con esos atributos: Massa, Macri, Scioli, Cobos, Sanz, Binner. Se verá qué pone el kirchnerismo, pero si quiere ser competitivo más allá de Cristina, necesitará a alguien que responda a dichas coordenadas. Lo tiene a Scioli, pero difícilmente quieran recurrir a él. Insaurralde forma parte de ese laboratorio, aunque hasta acá está impedido de rendir lo suficiente.

-Las grandes tendencias que iban a marcar esta elección fueron expuestas en la columna “Antes de definirse las candidaturas” (el estadista edición 80). Recordemos: 1) mal humor predominante; 2) demanda de equilibrio político; 3) dos grandes preocupaciones (seguridad y las cuestiones económicas, sobre todo inflación); 4) deseo de voto castigo; 5) cambio en las coordenadas de 2011; y 6) dificultad para visualizar alternativas políticas al oficialismo. Ese marco vuelve absolutamente lógico el comportamiento electoral mayoritario en las PASO.

-Varias de las tendencias más estructurales ya se podían visualizar en la campaña de 2011, solo que en un contexto económico favorable, con una presidenta dulcificada, el luto por Néstor Kirchner y la ausencia de proyectos alternativos atractivos, no daba para prestarles atención. La activación de dichas tendencias necesitaba de un combo: desenfoque de agenda de gestión + regreso a la confrontación + contexto económico menos positivo. Esa era la ecuación para una tormenta perfecta.

-Cuando hay ánimo de voto castigo el grueso de la sociedad termina encontrando tarde o temprano un instrumento político al que le verá atractivos que originalmente no lucen. Frente a la pregunta de “la gente quiere castigar, sí ¿pero si no hay nadie enfrente?”, la respuesta se empezó a construir el domingo 11, y seguirá elaborándose de aquí hasta principios de 2015. Empiezan a verse algunas estrellas en el firmamento.

-El éxito de Massa, más allá de sus atributos personales, es el aprovechamiento de la amplia franja del medio (no menos del 50 % del electorado) que no se identifica como oficialista, ni como opositor; que no quiere el blanco/ negro, el “ella o vos”. Es la Argentina cansada de empezar de cero cada vez. Ahora le falta un relato que entusiasme, como le sigue faltando al resto de la oposición.

-Más allá del fenómeno Massa, la sociedad no se entrega fácilmente a fenómenos que no tienen presencia nacional. como el PRO. De ahí el renacimiento radical que, sumado a algunos aliados importantes, está aprovechando la oportunidad de que el electorado quiera mirar para otro lado, conocer otros personajes, escuchar otras campanas. Eso no parecía posible en 2011.

-Así como en la última elección presidencial la mitad quería a CFK, hoy el 45% quiere que el próximo presidente no sea ni peronista, ni kirchnerista. Por su perfil, Massa puede estar en ese espacio, al igual que Macri, pero también puede haber un radical-socialista. Esta puja va a seguir abierta mucho tiempo, no se saldará en octubre. Frente a un Gobierno que con cada tema hace grandes alharacas, la sociedad hasta el 10 de agosto venía expresándose en las encuestas y en los cacerolazos. En cuanto le pusieron una urna delante dijo lo mismo con votos. Pero dijo muchas más cosas que no a la reelección y no al rumbo que lleva el país.

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