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Los desafíos que tiene el FAP

20-04-2012
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El espacio de centroizquierda busca organizarse y que sus legisladores tengan un comportamiento más homogéneo en el Congreso.

Las fuerzas políticas que integran el Frente Amplio Progresista tienen por delante dos desafíos: mantenerse unidos e institucionalizar el espacio. De lo contrario, el FAP que obtuvo el 17% de los votos en las últimas presidenciales integrará la larga lista de proyectos que no pudieron sostenerse más allá de una o dos elecciones. El FAP está haciendo encuentros regionales en algunos lugares del país y el objetivo es concretar un congreso nacional antes de fin de año. Ese sería el momento adecuado para organizar el espacio con criterios similares a los del Frente Amplio de Uruguay.

Hermes Binner, cuyo liderazgo está fuera de discusión, es “el mayor activo del espacio” sostiene la líder del GEN, Margarita Stolbizer. En el FAP están convencidos de que Binner tiene vocación de poder y todo indica que encabezará la lista de diputados nacionales por Santa Fe en 2013. Como ocurre en la UCR, la relación frente al Gobierno y las otras fuerzas políticas es clave en el debate político interno.

Y esto se vio reflejado en el Congreso dado que los 22 legisladores del FAP ?que se distribuyen en cinco bloques? no votaron de la misma manera frente a los proyectos más importantes del Ejecutivo de los últimos tiempos como los referidos al papel para diarios, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la transferencia del subte a la CABA. Quienes votaron en contra de todas esas iniciativas fueron los legisladores del GEN y Victoria Donda, de Libres del Sur, que son los que tienen la actitud más confrontativa frente al Gobierno. A su vez, la mayoría de los socialistas se inclinaron por la abstención en algunas de esas votaciones mientras que Claudio Lozano y Víctor De Gennaro, de Unión Popular, lo hicieron en todos los casos. En el GEN se suelen escuchar críticas a la actitud de estos dos legisladores porque entienden que hay temas que requieren una clara definición política ante los cuales no cabe la abstención. En el caso de los subtes, el argumento de Lozano y De Gennaro fue que no quisieron quedar atrapados en una puja que les es ajena entre la Presidenta y Mauricio Macri. De todas maneras, nadie quiere hacer muy ostensibles las diferencias por cuanto creen que el objetivo central en esta etapa es mantener unido al espacio.Habrá que ver lo que ocurra en la votación para el caso YPF. Binner quiere que haya unanimidad, pero hay diferencias.

Pero las diferencias en el Congreso seguirán en la medida en que haya cinco bloques separados. Lograr que todos los legisladores del FAP integren un bloque común con una conducción unificada es otra tarea pendiente de ese espacio. En cuanto a la relación con el radicalismo también hay diferencias que se pueden incrementar teniendo en cuenta que las estrategias para las elecciones legislativas de 2013 tendrán un claro sesgo provincial. En Santa Fe, socialistas y radicales integran el Frente que viene gobernando la provincia en los últimos años. Pero en Córdoba las relaciones de Luis Juez con la UCR local es muy mala y sin posibilidades de mejorar. Entre ambas situaciones extremas, se ubica la provincia de Buenos Aires, que será clave para determinar cuánto se puede avanzar en acuerdos entre el FAP y la UCR pensando en 2015.

En el caso de la Coalición Cívica, en el FAP consideran que la mayoría de sus figuras ?en particular Adrián Pérez y María Eugenia Estenssoro? serán sus aliados en el futuro.

Pero mientras se mira a potenciales aliados fuera del espacio, también hay algunas dudas puertas adentro. El Partido Socialista es el más grande entre los que integran el Frente pero sus aliados muestran alguna molestia con relación a sus vínculos con el oficialismo. Ven a Antonio Bonfatti muy próximo al Gobierno Nacional y consideran que debe haber una diferencia más clara entre las necesarias relaciones institucionales y la cercanía política. Pero los socialistas recuerdan que, a diferencia de sus socios, tienen la responsabilidad de gobernar y consecuentemente mantienen una amplia agenda de temas que deben tratar con la Casa Rosada.

Sus aliados en el FAP pretenden que el gobierno de Santa Fe sea una referencia para su proyecto nacional y no una gestión provincial más. Aspiran a que cumpla un papel similar al que tiene el gobierno de la CABA para el PRO. La duda política que persiste es si el socialismo tiene verdadera vocación de liderar un espacio con posibilidades de competir contra el peronismo en el ámbito nacional o si prefiere consolidarse como el partido dominante de la política santafesina. Esa indefinición es la que subyace en el comportamiento de los legisladores socialistas en el Congreso, según la visión de sus aliados.

La actual conformación del mapa político del país, en el cual muchas de las figuras con mayor proyección para los próximos años provienen del centroderecha, le deja un importante espacio libre al FAP pero, para poder ocuparlo, antes deberá poner la casa en orden.

(De la edición impresa)

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