mar 07 Dic

BUE 27°C

mar 07 Dic

BUE 27°C

RESEÑA

Memoria y adrenalina

Podemos aventurar que las memorias de Juan Carlos Torre en su paso como miembro del equipo económico de Juan Vital Sourrouille durante el Gobierno de Alfonsín se convertirán en un clásico.

juan carlos torre
Christian Schwarz Christian Schwarz 04-11-2021
Compartir

Estamos ante un libro que, como los buenos vinos y whiskies, tendrá mejor sabor y será apreciado aún más con el paso del tiempo. Podemos aventurar que estas memorias de Juan Carlos Torre en su paso como miembro del equipo económico de Juan Vital Sourrouille durante el gobierno de Raúl Alfonsín se convertirán en un clásico argentino de la sociología de la administración pública y de la sociología de las organizaciones.

Torre, sociólogo emérito de la Universidad Torcuato di Tella y de paso fecundo por el instituto del cual surgió la universidad, se incorporó al equipo encabezado por Sourrouille de la mano de su amigo Adolfo Canitrot. Se sumó así a la secretaría de Planificación Económica en la cual descollaban, además de Sourrouille y Canitrot, José Luis Machinea y Mario Brodersohn.

El autor era, por tanto, el único sociólogo entre economistas. Su misión era dar una lectura más política de los proyectos y diagnósticos económicos que allí se realizaban. En la práctica esto se traducía en la redacción de discursos y de informes. Tarea nada fácil para quien haya tenido que cumplir tareas semejantes en alguna organización.

Hay momentos en la historia de un país que son particularmente cruciales. El gobierno de Alfonsín lo fue. Y la experiencia de haber estado allí es invalorable e imborrable para todos quienes tuvieron la oportunidad de haber participado. En este caso, un académico de brillante carrera en el horizonte decidió zambullirse en la política cruda y dura. Duro.

Torre tuvo el acierto de haber registrado sus vivencias. Y eso nos permite hoy acceder a un mundo por demás fascinante. Las observaciones filosas, el análisis de la administración alfonsinista como de la política argentina, son difícilmente igualables gracias a la maestría de Torre. Hay un aroma a thriller en sus páginas. Por momentos sentimos en el pecho el contexto de angustia y soledad que rodea al autor y al equipo del cual formó parte.

El libro describe y analiza a la vez con suma agudeza los conflictos entre el ala política y el ala técnica de la gestión de gobierno. En particular, durante los primeros meses de gestión son destacables los choques entre el grupo de Sourrouille y el ministro Bernardo Grinspun. Luego, el conflicto recurrente entre el sector de la Junta Coordinadora Nacional y el equipo del Sourrouille, ya ministro. Los enésimos intentos de renuncia al cargo por parte del ministro son elocuentes al respecto.

Hay dos situaciones singularmente interesantes en el libro: la construcción del exitoso ? a corto plazo ? Plan Austral y el proyecto del traslado de la capital a Viedma.

El Plan Austral convirtió a Sourrouille en una persona de inestimable valía para Alfonsín. A tal punto que, como lo relata Torre, el presidente le adjudica al ministro haber salvado a su gobierno y a la democracia incipiente en Argentina.

Los zamarreos dentro del Gobierno a propósito del traslado de la capital a Viedma nos hacen recordar al clásico film de Sidney Lumet “Doce hombres en pugna”. El proyecto es vigorosamente impulsado por el Presidente y su entorno político y comunicacional hasta que los miembros del equipo económico son los que en soledad ponen los reparos. Esto lleva a que progresivamente sus impulsores empiecen a retroceder posiciones hasta caer en el desconcierto y la falta de motivación. Los técnicos asoman como quienes tienen los pies más firmes sobre el suelo que los políticos.

El final es vertiginoso. Lo tiempos se aceleran a partir del Plan Primavera y el comienzo del fin en febrero de 1989 con el estallido hiperinflacionario que acabó con los jirones de una gestión económica desgastada.

El sabor amargo que nos deja el libro es lo poco que se ha aprendido en estos años en la política argentina. Los errores se reiteran y asoman a la superficie una y otra vez como corsi e ricorsi, como nuevos vinos en viejos odres. Las epopeyas del pasado son hoy letanías cuyo sentido se ha perdido con el paso del tiempo. Quizás por eso el libro sea tan valioso. Quizás.

Comentario del libro “Diario de una temporada en el Quinto Piso. Episodios de política económica en los años de Alfonsín, de Juan Carlos Torre. 

La columna fue publicada originalmente en la revista digital de ACDE