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Mendoza: sol, vino y votos

20-09-2011
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La elección del gobernador mendocino es una de las más reñidas que habrá en el país y su resultado trascenderá los límites de la provincia.

De todas las provincias que elegirán a su gobernador el 23 de octubre, Mendoza es la que aparece con el escenario más competitivo. A ese atractivo, se suma que el resultado afectará significativamente a las principales fuerzas políticas nacionales. Hasta hace poco tiempo, como consecuencia de la cuestionada gestión del gobernador Celso Jaque y la gran cantidad de figuras que tiene la UCR, todo parecía indicar que volvería darse la casi natural alternancia política en la provincia. Hoy eso no es tan seguro.

El peronismo local encontró un candidato competitivo y el arrastre de la candidatura de Cristina, que ganó las primarias en Mendoza obteniendo el 47% de los votos, puede alterar el escenario local. Según las encuestas, el ex gobernador radical Roberto Iglesias, cuya anterior gestión es muy bien recordada, marcha al frente en la intención de voto pero sintió el impacto de la floja elección que hizo Ricardo Alfonsín en las primarias en las que obtuvo el 11% de los votos.

A partir de ese momento, Iglesias hizo una campaña centrada exclusivamente en su candidatura y apostando al corte de boleta por parte de quienes prefieren otras alternativas presidenciales. Esto le valió inicialmente algún conflicto en el partido pero su estrategia resulta lógica en el actual contexto político provincial. Más aún, su diferenciación con la candidatura de Alfonsín es menor que la mostrada en su campaña por el recientemente reelecto intendente de la capital provincial, Víctor Fayad, un radical que siempre tuvo una muy buena relación con el kirchnerismo.

Para la UCR, a nivel nacional, ganar Mendoza sería decisivo por cuanto podría llegar a ser el único gobierno provincial claramente identificado con el partido. En una época en la cual tener inserción en las estructuras institucionales es clave para construir una alternativa política, gobernar Mendoza no es un dato menor y proyectará políticamente no sólo a Iglesias sino también a otras figuras de la provincia como, por ejemplo, Ernesto Sanz.

En tanto, en el oficialismo local renacieron las esperanzas con la candidatura de Francisco “Paco” Pérez, que si bien fue ministro en el gobierno de Jaque, intenta tomar distancia de la actual gestión. Pero la gran apuesta es el arrastre que puede producir la boleta presidencial. En el peronismo mendocino creen que la Presidenta puede sacar más votos en octubre, superando el 50% y, por lo tanto, buscan nacionalizar la elección. Exactamente al revés que Iglesias, que trata de provincializarla dado que la intención de voto a Alfonsín esta declinando.

Para el kirchnerismo, un triunfo en Mendoza le permitiría decir que en este ciclo electoral no perdió ninguno de sus gobiernos provinciales y, de paso, ganar en el territorio de Julio Cobos lo cual siempre constituye una satisfacción adicional. Sobre el final, irrumpió el candidato del Partido Demócrata, Luis Rosales, que irá con la boleta presidencial de Rodríguez Saá quien hizo, como en casi todas las provincias lindantes

con San Luis, una muy buena elección en Mendoza, obteniendo el 20% de los votos

y el segundo lugar.

Rosales, sin presencia política reciente en la provincia, tiene el apoyo del Pro, que si bien no se pronunciará oficialmente a favor de ningún candidato presidencial, sus intereses objetivos coinciden en Mendoza con los de Rodríguez Saá. Un buen desempeño electoral del Partido Demócrata le dará al macrismo un sustento a la estructura nacional que intentará armar a partir de diciembre con miras a 2015. La candidatura de Rosales le puede restar votos a Iglesias ya que compiten por el sector

del electorado que es fuertemente crítico de la gestión provincial.

Por eso, la aparición de un tercer candidato que complica al radicalismo alimenta la ilusión del peronismo de conservar el gobierno. Uno de los temas más relevantes de la

campaña será el de la actividad minera dado que por distintas restricciones legales en

Mendoza no se pueden hacer las explotaciones que permiten otras provincias. En ese

sentido, Pérez ha sido muy enfático en sostener que la provincia debe comenzar un proceso ?que deberá recorrer varias instancias? que lleve a desarrollar plenamente su capacidad minera. Otra debate importante es sobre la actitud frente a los regímenes de promoción industrial con los que cuentan las provincias vecinas.

(De la edición impresa)

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