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Milei: la emergencia de un liderazgo antisistema

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17-09-2021
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Por Hernán Toppi

Si uno observa la historia reciente de Europa en términos partidarios podrá ver la emergencia y/o crecimiento (en cuanto a su relevancia electoral) de diferentes fuerzas políticas consideradas como antisistema. Esto no es un fenómeno de un solo país, sino bastante generalizado. Algunos ejemplos: el Frente Nacional (en Francia); Alternativa por Alemania; Vox (en España) y La Lega (en Italia). Insisto con que son algunos ejemplos representativos de fuerzas políticas que expresan una impronta desafiante ante el establishment político-partidario. Como la literatura especializada ha planteado, son partidos que representan una oposición “semi-leal”, en tanto si bien no se opondrían a la democracia tienen la aspiración de modificar el conjunto de la élite política pues consideran a esta última como incapaz de hacer frente a los problemas de sus respectivos países. Por lo tanto, son partidos que presentan una postura triangular donde ellos serían los héroes (primer aspecto) que vendrían a rescatar a una ciudadanía maltratada (segundo aspecto) por una élite política ineficiente (tercer aspecto).

¿Por qué menciono lo anterior? Porque en la Ciudad de Buenos Aires y en el contexto de las PASO del Domingo 12 de septiembre, la fuerza llamada “La Libertad Avanza” salió tercera por detrás de las que representaban a dos oficialismos: al capitalino y al nacional. Su principal referente es el economista Javier Milei quien se ha hecho conocido principalmente a partir de sus apariciones en los medios de comunicación, las cuales tendencialmente siempre han sido críticas respecto a las acciones de aquellos que se encuentran en el poder. Lo interesante es que en el último tiempo de cara a la campaña electoral ha incorporado todo el vocabulario y accionar típico de un antisistema: ha criticado (incluso con insultos) a representantes de todas las alternativas mayoritarias y las ha incluido dentro de la idea de “casta”; en línea con esto último se ha presentado como un rival del conjunto del sistema (aunque dejando claro su respeto a las instituciones democráticas); ha buscado incorporar temáticas en la agenda que aparentemente no serían consideradas por el establishment partidario como la problemática de la libertad; ha planteado la dificultad de generar acuerdos con las fuerzas del establishment salvo que adhieran a sus principios; ha tenido poder de chantaje llevando a que otras fuerzas políticas tengan que incorporar esas temáticas en sus respectivas agendas (la temática de la libertad así lo demuestra). En otras palabras, Milei se ha representado a sí mismo como un referente diferente a la élite política tradicional y a la cual aspira a desafiar. El dato desde el que se ha generado debate en este tiempo y quiero seguir la discusión, es el que tiene como un punto de inicio en el poco más del 13% que esta fuerza obtuvo en las PASO.

El presente y el futuro de la alternativa de Milei

Lo que sucedió nos brinda información de momento y deja interrogantes a futuro. Comenzaré con lo primero que es donde hay certezas. La incertidumbre (y los interrogantes que de ella surge) respecto a lo segundo se encuentra en las características propias de esta alternativa electoral.

Entonces vamos por parte. Una elección es siempre una foto de momento en cuanto a los resultados que de ella devienen. Estos últimos son el resultado de la generación y manifestación de parte del electorado de preferencias electorales volcadas sobre las diferentes opciones con las que el anterior contó el día de la elección. En ese aspecto sabemos que la fuerza de Milei sacó poco más del 13% de los votos y que esto lo hizo en la Ciudad de Buenos Aires. Este es un dato relevante, en tanto es una fuerza política que hoy no está nacionalizada sino que cuenta con un carácter territorializado. Por lo tanto, el fenómeno Milei lo tenemos que leer como uno enmarcado (hoy) en tierras porteñas. Hoy no lo podemos nacionalizar.

¿Por qué subrayo que la elección es una foto de momento? No solo porque las preferencias pueden cambiar, sino por la naturaleza de aquella que se enmarca en el fenómeno Milei. Siguiendo a la literatura, podemos decir que “La Libertad Avanza” es un frente coalicional pero personalista, centrado en el liderazgo de Milei. La consecuencia de esto tiene más de una arista. Por un lado, en espacios de este tipo las preferencias electorales suelen también generarse a partir del personalismo que le da origen, por lo que podemos suponer que la ciudadanía que votó a esta alternativa puede haberlo hecho por lo que “expresa” Milei y no la fuerza política (es más, me animaría a poner en duda que muchos de sus votantes sepan bien cómo se llama esta última). Esto implica que es un voto personalista y no referido a una fuerza política en sí. Por otro, relacionado a esto último el sentido de “La Libertad Avanza” se encuentra en el mismo liderazgo de Milei y no en su propia existencia. Es decir, esta coalición no tiene “sentido propio” e independiente de su principal referente. Por lo tanto, su futuro depende de su líder. Así pues la foto del otro día nos otorga esta información: una fuerza territorializada sin sentido propio pero que sale tercera y que se encuentra centrada en un liderazgo personalista.

De lo dicho en el párrafo anterior y resumido en la última oración, surgen los desafíos para esta fuerza política emergente. Desafíos que expresan una incertidumbre sobre su futuro. Voy con un punteo: 1) el carácter territorializado: Milei ha expresado ya su interés de apuntar a la presidencia. Para hacerlo deberá primero incrementar la nacionalización de su espacio, ya que solo desde la Ciudad de Buenos Aires le será imposible; 2) su performance electoral: el voto personalista es volátil (muchos de los líderes políticos argentinos han sufrido de este mal) y depende de la popularidad del liderazgo que lo impulsa. Por lo tanto, el fenómeno Milei puede ser transitorio si es que la relevancia de su presencia en el espacio político no se sostiene en el tiempo; 3) su fuerza política: al comienzo hicimos referencia a partidos políticos antisistema europeos que han logrado cierta continuidad en sus países (por eso la referencia no fue accidental). Esto no es menor para “La Libertad Avanza” pues un partido sin sentido propio, no se encuentra institucionalizado y puede desaparecer si la relevancia de su referente también lo hace. En otros términos, la continuidad en el tiempo de este espacio depende (actualmente) de lo que suceda con Milei (como en cualquier partido personalista). Su desafío pasa por la institucionalización y alcanzar un sentido que logre ser independiente de su fundador. De esta manera, los desafíos e incertidumbres futuras las podemos resumir así: ¿se nacionalizará? ¿podrá sostener o incrementar su relevancia el liderazgo de Milei? ¿será transitorio el apoyo electoral de Milei? ¿podrá institucionalizarse La Libertad Avanza o como otras terceras fuerzas emergentes su presencia electoral será de corto plazo?

El análisis que he tratado de proponer refiere a un fenómeno interesante para todos quienes estudiamos la política. Interesante por su aparición, por lo que implica (en términos de su agenda) pero también por su futuro (hoy con más interrogantes que certezas).

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