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¿Qué hará la mayoría republicana en el Congreso?

11-11-2014
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Luego de las elecciones de medio término en Estados Unidos, los demócratas quedaron muy debilitados. Perdieron, después de muchos años, el control del Senado. Hoy el Partido Republicano domina el Congreso, la mayoría de las gobernaciones y las legislaturas estaduales. Es el partido más fuerte del país. Sólo les falta llegar a la Casa Blanca y quedaron en buena posición para alcanzar ese objetivo en 2016.

Causas y consecuencias

Las lecturas de los resultados y sus consecuencias han sido múltiples. Quizás la pregunta más escuchada fue cómo puede ser que Barack Obama, que había generado tanta expectativa, se haya convertido en un lastre para los candidatos de su partido.

Se han intentando diversas explicaciones. En primer lugar, no caben dudas de que Obama generó expectativas desmedidas que no pudo satisfacer, en parte, por sus errores pero también por razones estructurales. Las demandas de sociedades complejas son múltiples y difíciles de satisfacer por parte de gobiernos ? incluyendo al de Estados Unidos- que tienen menos poder del que se les suela atribuir. La polarización de la política estadounidense, que lleva a un bloqueo constante en los casos en los que una o las dos cámaras del Congreso están en manos de un partido y la Casa Blanca en las del otro, dificulta cualquier gestión. Obama hizo campaña en 2008 señalando que venía a unir a la sociedad norteamericana. Su mensaje, dada sus edad y su origen étnico mixto, resultaba creíble. Pero pocas veces la política del país mostró tanta confrontación como en los últimos años, más allá de que no se le pueda atribuir la responsabilidad por esa situación al Presidente.

A esos datos políticos cabe agregar un contexto económico global menos favorable lo cual hizo que la recuperación fuese muy lenta. Sin embargo, el desempeño económico de Estados Unidos fue muy superior al de los demás países desarrollados. Pero las expectativas eran superiores porque se esperaba una salida más vigorosa de la crisis sub-prime, sobre todo en materia de empleo e ingresos.

La renovación del GOP

Pero los resultados electorales no se explican solo por los errores del Gobierno y un contexto adverso. También cabe destacar los aciertos del Grand Old Party (GOP), como también se conoce al Partido Republicano.

El principal logro es que pudieron moderar la radicalización que les proponían los sectores internos enrolados en el Tea Party. La mayoría de los candidatos fueron de un perfil republicano más tradicional y menos populista, es decir, figuras provenientes, en muchos casos, del mundo empresario, ortodoxos en lo económico y conservadores en los temas sociales. También lograron entusiasmar a su base de votantes y ratificaron su preeminencia en organizaciones sociales clave de la vida estadounidense como la mayoría de las comunidades religiosas. A su vez, se vieron beneficiados por el hecho de que en las elecciones legislativas votan menos personas pero la participación tiende a caer más en los segmentos que suelen apoyar a los demócratas. De esa manera, crece la proporción del segmento del electorado más proclive a los republicanos, los hombres blancos.

Los próximos años

A partir del triunfo republicano, todos los actores políticos han manifestado su voluntad de diálogo para lograr acuerdos que permitan la sanción de algunas leyes. Sin embargo, más allá de las declaraciones políticamente correctas es poco probable que se logre un clima de cooperación entre poderes que están en manos de diferentes partidos. Las diferencias en temas esenciales como las políticas inmigratoria e impositiva dificultan lograr compromisos. Además, los intereses políticos son muy contrapuestos. Los republicanos quieren obtener la Presidencia en 2016 y para lograr ese objetivo, les conviene que Obama llegue lo más deteriorado posible al final de su mandato. ¿Hasta que punto les conviene que se compruebe que un esquema con un presidente demócrata y un Congreso republicano puede funcionar adecuadamente? Claro que tampoco pueden plantear un escenario de confrontación permanente porque ahora sus responsabilidades son mayores y todavía pesa el recuerdo negativo del virtual cierre de la administración (shutdown) y la negativa a permitir ampliar el límite del endeudamiento por parte del Gobierno federal, que la mayor parte de la sociedad atribuyó a la intransigencia de los republicanos.

De cara a las próximas elecciones presidenciales, deben pensar en algún candidato que resulte atractivo para algunos de los llamados grupos minoritarios, que en su mayoría se vuelcan por los demócratas. Las recientes elecciones anticiparon que los republicanos pueden mejorar sustancialmente su desempeño entre los latinos. Obama no produjo los avances que se esperaban en materia inmigratoria y eso le enajenó el apoyo de parte de los latinos que fueron importantes en sus triunfos de 2008 y 2012.

Los demócratas

Los demócratas tienen que esperar que la opinión sobre el gobierno de Obama mejore porque de lo contrario el deseo de cambio será muy fuerte en 2016. Aún con bloqueos mutuos entre el Ejecutivo y el Legislativo, los datos de la economía seguirán mejorando y se registrarán, tanto en 2015 como en 2016, buenas tasas de crecimiento y una reducción del desempleo, que generarán una visión más positiva del gobierno.

Es un factor clave para que un candidato demócrata pueda competir con alguna posibilidad de éxito dentro de dos años. Por eso hasta la popular Hillary Clinton deberá pensar muy bien si le conviene ser candidata.

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