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Qué ?y cómo? comunicar en épocas de crisis

22-02-2012
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Nueve autores de la academia y la consultoría caracterizan la comunicación gubernamental en contextos adversos.

El año eleccionario que pasó dejó un ejemplo de manual de cómo un gobierno con buena imagen y percepción exitosa en la mayoría de la opinión pública puede poner su estrategia comunicacional al servicio de una campaña proselitista. Con un diseño preciso y conciso, el kirchnerismo leyó el clima de época y preparó desde lo discursivo los cimientos para la victoria por más del 54% que obtuvo el 23 de octubre. Pero el mismo gobierno, sin embargo, había sido el contraejemplo perfecto en los meses previos a la derrota en las legislativas de junio de 2009 cuando, tras una recesión mundial generalizada que llegaba al país (contexto internacional) luego del conflicto por la resolución 125 (contexto local), ambos factores se combinaron en un durísimo traspié para el kirchnerismo, el primero desde su llegada al poder en mayo de 2003. Y buena parte de las culpas de esa derrota se cargaron sobre “la comunicación”, “el estilo” , con el que el Gobierno de Cristina Fernández expuso las políticas más controvertidas de su primera época (conflicto por la 125 y primeros síntomas de suba

de la inflación, especialmente).

Es que las políticas comunicacionales en épocas de crisis son cruciales para muchos gobiernos a la hora de tratar de revertir esos contextos. Más allá de cuando la idea de que la política es esencialmente conflicto y lucha de intereses llega a la sociedad tamizada por el filtro peyorativo de muchas de las voces mediáticas. Con esa idea, en “La gestión del disenso”, Luciano H. Elizalde (profesor de Asuntos públicos y comunicación de crisis en la maestría en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral), Damián Fernández Pedemonte (decano de la misma) y el reconocido consultor Mario Riorda, ex decano en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Córdoba, completan el aporte que resultó tan novedoso en “La construcción del consenso”, pero enfocando ahora las pautas comunicacionales en épocas de poca bonanza política para los respectivos gobiernos.

Con invitados internacionales provenientes de la academia y la consultoría, son nueve

los autores reunidos en este volumen ocupados en caracterizar el campo de la comunicación de gobierno en contextos de disenso. Así, plantea la definición, modelización y discriminación semántica sobre comunicación electoral, gubernamental o de riesgo o las tipologías de disensos o de escándalo. En la obra, subtitulada “ La comunicación gubernamental en problemas” , el kirchnerismo, con sus matices en la materia en los últimos ocho años, aparece proveyendo el material de estudio para la mayoría de los trabajos, que proponen nuevas ópticas por las cuales acercarse al complejo fenómeno que supone la comunicación gubernamental desde 2003 en adelante.

Así se suceden análisis de situaciones conflictivas argentinas como las suscitadas entre la Argentina y Uruguay a propósito de las “papeleras” o entre el Gobierno Nacional y las entidades del campo, durante el primer mandato de Cristina Fernández. ¿Qué se comunicó? ¿Por qué? Pero también hay ejemplos procedentes de España, México o Colombia. Estos estudios no persiguen sólo la comprensión del caso sino también sistematizar un campo de acción y generar ideas para la solución de problemas.

“Podemos decir que en estos tiempos el disenso es el estado real de la política ?advierten los autores?. El consenso es la excepción; ya que en general se confunde el autoritarismo con el consentimiento. En este sentido, la comunicación es relevante para alcanzar el estado de acuerdo general limando las asperezas del desacuerdo. Para ello es necesario comprender los mecanismos del disenso y así encontrar caminos que lleven a acciones para contener efectos no deseados”.

Porque además del “cómo”, se analiza el “qué” . Y lo hacen desde un enfoque que combina un marco teórico amplio (en el que se hilvanan la sociología del riesgo, el framing y la semiótica, entre otras perspectivas) con todos esos estudios de casos y ejemplificación abundante. Es que el disenso no es crisis, como bien marcan con precisión los autores... aunque para poder explicarlo comienzan describiendo las características de una crisis. “El disenso encuentra varios tipos de gravedad, varios escalones antes de convertirse en una situación de crisis. Poder establecer este tipo de distinción permite aplicar con mayor éxito las estrategias de respuesta”.

La comunicación de estos temas, remarcan los compiladores, resulta crucial teniendo

en cuenta que la mediatización de las formas de disenso aumenta su visibilidad y eficacia simbólica, “complejizando la acción estratégica por parte de los gobiernos”.

Estos conceptos y otros se tratan en este texto de importancia para comprender la comunicación gubernamental actual. Desde distintos enfoques, que combinan un marco teórico amplio, casos de estudio, ejemplificaciones y diferenciaciones de conceptos como el de riesgo, conflicto, crisis, escándalos, ayudan a entender y profundizar el estudio y la práctica de la comunicación.

Para los autores, esta nueva obra “aporta conceptos que permiten entender mejor la dinámica de la realidad y llevan más lejos la comprensión de la comunicación gubernamental, que muchas veces es reducida al marketing político”. Para el lector, es una excelente herramienta para acercarse con nuevos elementos al “detrás de la cocina” de los discursos y estrategias políticas y gubernamentales.

(De la edición impresa)

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