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Scioli nunca estuvo más cerca de su objetivo

30-10-2014
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Daniel Scioli se jacta de ser previsible. Y tiene razón. Al menos es lo que demuestra su estrategia electoral. La puso en marcha hace cuatro años y no la alteró. Siempre tuvo claro que sería candidato del kirchnerismo o no lo sería. Los márgenes para diferenciarse son mínimos porque no se puede gobernar la mayor provincia del país sin una buena relación con la Casa Rosada. Esa es la debilidad política del gobernador de Buenos Aires por el déficit estructural de financiamiento que tiene el distrito.

Esto no quiere decir que sea el candidato preferido de Cristina ni que aspire a serlo. Sus ambiciones son menores: se limitan a que la Presidenta no lo vete y pueda competir en las primarias del FpV. Nunca estuvo más cerca de lograr ese objetivo.

En esa línea llamó la atención su apoyo explícito a leyes que generaron muchas resistencias en el sector privado como la Ley de Abastecimiento. También lo fue el hecho que se acercase a figuras de La Cámpora y compartiese actividades con Axel Kicillof, el ministro al que la Presidenta más escucha.

Se sumó al mensaje de los sectores más duros del oficialismo que sostiene que las principales conquistas de estos últimos años corren el riesgo de perderse si triunfa la oposición. En un estilo desconocido, preguntó "¿Van a derogar la AUH?". Es cierto que muchos opositores proponen modificar leyes aprobadas en los últimos años. Pero en el caso específico de la AUH, el gobernador bonaerense sabe que la propuesta opositora es establecerla por la ley y no por un decreto como en la actualidad. Es decir, darle aún más fuerza legal. Pero es un discurso que prende en sectores a los que les preocupa perder beneficios.

Antes había minimizado las experiencias como gobernantes de Mauricio Macri y Sergio Massa. A su juicio, administrar la CABA o la intendencia de Tigre no se puede comparar con estar al frente de la mayor provincia del país. Scioli está dispuesto a pagar algunos precios ?como utilizar chicanas poco habituales en él? para seguir recuperando terreno en el oficialismo. Es una apuesta razonable. El kirchnerismo tiene un piso electoral del 25%, que es un buen punto de partida. Por otra parte, aunque crezcan las críticas a su gestión, la imagen personal de la Presidenta se mantiene en buenos niveles. A esta altura, el gobernador bonaerense ya no tiene margen para disputar votos en los sectores antikirchneristas como alguna vez supusieron varios de sus asesores. Ese lugar ya está ocupado con varias ofertas. Sus críticos están básicamente en el kirchnerismo de origen no PJ. El peronismo tradicional lo considera una figura propia.

El acercamiento de los candidatos radicales a Macri y Massa también lo ayudan a Scioli. Muchos candidatos a gobernadores peronistas que se sienten desafiados por candidatos de la UCR que tendrán el apoyo de Massa y Macri, querrán que su boleta ?en el caso de elecciones simultáneas? esté encabezada por el candidato presidencial que más apoyo suscite. Y, por ahora y hace tiempo, es Scioli. Todas las encuestas lo muestran en uno de los tres primeros lugares en intención de voto. Además, ganaría holgadamente las primarias del FpV. Obtendría más del 50% de los votos y sólo el ministro Florencio Randazzo puede llegar a construir una candidatura competitiva pero por ahora está muy lejos de lograrlo.

El kirchnerismo duro no lo quiere a Scioli y tiene su razones. Allí se sostiene que el mayor logro de esta etapa es haber recuperado el predominio de la política por sobre las corporaciones. Pero el gobernador bonaerense es, sin duda, el político argentino con vínculos más fluidos con las diversas corporaciones. Sin embargo, todo indica que predominará la necesidad. Tal vez finalmente Cristina no haga nada para impedir que Scioli sea el candidato del oficialismo mientras que ella determinará su compañero de fórmula y los candidatos a legisladores. Todavía falta mucho y no habrá definiciones hasta los primeros meses del año que viene pero el oficialismo parece encaminarse en esa dirección.

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