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Escenario shockeado

¿A qué se enfrenta Argentina en el tablero internacional?

La necesidad de identificar las amenazas y establecer prioridades para la Defensa

Las principales amenazas que el país enfrenta devienen directamente de la zona del Atlántico Sur.
Las principales amenazas que el país enfrenta devienen directamente de la zona del Atlántico Sur.
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El actual escenario internacional, sacudido por la pandemia de Covid-19, la actual guerra entre Rusia y Ucrania, sumado a las tendencias preestablecidas antes del 2022, invita a pensar en las amenazas y oportunidades que este convulsionado Sistema Internacional supone para Argentina. Esto imprime una urgencia para la élite decisoria nacional, donde establecer cuáles son las amenazas que enfrenta el país se traduce en una necesidad constante para el resguardo de la integridad estatal. 

En este sentido, la Defensa Nacional, en el espíritu que la ley que rige su accionar demanda, tiene una relación intrínseca con el posicionamiento internacional de Argentina. En la Ley 23.554 se configura la siguiente conceptualización: "La Defensa Nacional es la integración y la acción coordinada de todas las fuerzas de la Nación para la solución de aquellos conflictos que requieran el empleo de las Fuerzas Armadas, en forma disuasiva o efectiva, para enfrentar las agresiones de origen externo". 

Lo "externo" en nuestro posicionamiento internacional afecta a las percepciones compartidas no solo de amenazas sino de cooperación con otros Estados o actores del Sistema Internacional. Esta relación de ambas esferas debería marcar un vínculo directo entre los dirigentes políticos y militares desde el área político-diplomática como la estratégica-operativa. 

En el exterior se encuentran los "amigos" y los "enemigos" que un Estado debe diferenciar. En la actualidad, puede tornarse complejo para un Estado identificar o predecir estos roles en otros actores del plano internacional. 

Si se toma en cuenta el posicionamiento político que deviene en las disposiciones estratégicas nacionales, en Argentina éste se nutre en la Dirección de Política de Defensa Nacional (DPDN). A su vez, ésta cuenta con un "diagnóstico y apreciación del escenario global y regional", en el cual se establecen los tableros "estratégico - militar", "económico-comercial" y "transnacional", lo que permite definir los cursos de acción de esta norma. Esta directiva marca las "Directrices para la Instrumentación de la Política de Defensa Nacional y de la Política Militar". 

En este documento se marca un contexto de alta competitividad entre los Estados, la preponderancia de las amenazas interestatales, la creciente brecha en el uso y empleo de las tecnologías en el campo de batalla y una incipiente carrera armamentística entre las principales potencias donde se ve y se expone un aumento exponencial de su presupuesto de Defensa. 

En los medios especializados en Defensa y, en menor medida, en los de mayor envergadura, muchas veces el debate se resigna en la pregunta: ¿para qué vamos a defender (entendido como el proceso de adquisición de material y capacidades militares)  si Argentina no tiene amenazas? 

Contrario a estas afirmaciones y a la supuesta "inexistencia de amenazas" se puede destacar que existe un consenso casi unánime[1] que sostiene que las principales amenazas que el país enfrenta devienen directamente de la zona del Atlántico Sur: la presencia de actores externos en los recursos naturales, la condición bicontinental del Estado y la cuestión Malvinas, que se mantiene en el tiempo. En este sentido, es necesario decir que las tres tienen componentes en los cuales se vinculan y entre estas se alteran y modifican por dicha relación. 

La presencia de agentes externos al país en los recursos naturales nacionales pone en manifiesto una gran preocupación en términos políticos, económicos y militares que enfrenta la Argentina. El Mar Argentino y los recursos que se encuentran en la zona del mar territorial del Atlántico Sur son de suma importancia para poder definir una estrategia de protección que permita mantener la soberanía sobre éstos.

 La DPND expone: "El ejercicio de la soberanía con relación a la preservación, control, uso y/o explotación de los recursos naturales constituye un interés estratégico de los países de América del Sur y de la República Argentina en particular. La región representa el 6% de la población global y posee el 17,6% de los recursos hídricos mundiales. América del Sur también es rica en recursos alimenticios y cuenta con el 25% de las tierras agro cultivables del planeta." 

La posición y condición bicontinental de Argentina imprime una serie de desafíos para el Estado. El cambio en la distribución del poder global genera una revitalizada importancia del territorio antártico para todos los países, lo que puede configurar un escenario de competitividad en el futuro. En ese punto, la amenaza se basa en que el país debe prepararse para defender lo que le pertenece.

Por último, la presencia militar ilegítima del Reino Unido en las Islas Malvinas presenta una vulnerabilidad en términos soberanos para el país. Mantenerse en las Islas le permite al Reino Unido el patrullaje, monitoreo y despliegue sobre las costas atlánticas de Sudamérica y África, contar con puntos de apoyo logístico necesarios para mantener su presencia en la Antártida y acceder a conexiones bioceánicas, tanto hacia el Pacífico como hacia el Océano Índico. Para Argentina, el enclave militar es una condición que desnuda las falencias de un sistema de Defensa que no es suficiente para proteger no solo los recursos del Atlántico Sur y todo lo que estos implican, sino también de la propia integridad territorial del país. 

Un primer paso a la hora de identificar y tratar de prevenir estas amenazas supondría preponderar las capacidades estatales dispuestas a la protección y defensa del Estado. Fundamentalmente, se habla de disuasión en pos de generar una política que permita revitalizar y adquirir nuevas capacidades militares. 

El Fondo Nacional para la Defensa (FONDEF) sancionado y promulgado en 2020 parece ser el puntapié para este objetivo, pero, como siempre, se necesitan planes a largo plazo, algo que en Argentina parece impensado, para realizar una estrategia y una proyección que sea efectiva y eficaz en el tiempo. 

Por otro lado, se necesita una "gran estrategia" que abarque no solo la Defensa, sino también la diplomacia, la economía, la cultura y el ámbito científico. La misma debería perseguir el objetivo común de recuperar de manera pacífica las Islas Malvinas, demostrando la relevancia que la causa tiene para el país y entendiendo que el instrumento militar debe ser pensado en esa clave. 

En ese sentido, los "malos" a quienes Argentina tiene que enfrentarse hoy, que operan en un contexto altamente volátil y convulsionado, imprimen un desafío para el país, que lo obligan a pensar en largo plazo, preponderar las capacidades estatales en pos de defender lo propio y, finalmente, ejercer poder soberano "plantando bandera" a las amenazas que atentan contra el Estado Nacional. 
 

[1] Las amenazas destacas y seleccionadas devienen del análisis desarrollado en el Ciclo de Consensos en Defensa Nacional de Zona Militar 2021. Zona Militar. (2021). Consensos en Defensa Nacional. Revista Zona Militar, 24. https://www.zona-militar.com/2021/06/07/revista-zona-militar-no24-ya-disponible-para-descarga/

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