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Apostar no es creer

Así Cristina como Mauricio, por acción u omisión, no han logrado generar herederos por encima de sus propias personalidades. ¿Es un hecho adrede o es una incapacidad de pensar colectivamente?

Como nunca, los apoyos políticos no significan votos.
Como nunca, los apoyos políticos no significan votos. ee
Federico Recagno 28 octubre de 2023

Cualquier toma de decisiones implica arriesgar. Sea por azar o de forma racional, elegir algo incluye la posibilidad de ganar o perder.

En esos momentos de escoger se podrán poner los puntos a favor o en contra de la elección, pero nadie conoce lo que se gesta en las preferencias del otro.

Podemos intentar persuadir, convencer, obligar, pero en cada opción de la persona hay un espacio de intimidad inalcanzable para el extraño. 

En primera vuelta de las elecciones presidenciales, un proceso que hay que decir es agotador en una sociedad por demás fatigada, los números de los distintos espacios políticos se movieron de un modo complejo del que tardaremos bastante tiempo en sacar conclusiones precisas.

Hubo provincias y municipios en los que en la elección para gobernador o intendente las preferencias se volcaron hacia un color político, a la vez que, en esos mismos territorios, a la hora de elegir presidente el color varió.

Es decir que un mismo votante pudo haber elegido personas de espacios antagónicos de acuerdo al cargo que se estaba definiendo en la elección.

Es por ello que difícilmente, tal vez como nunca, algún político aislado o, incluso, un espacio partidario pueda decirle a la persona, al elector, a quién debe votar en el balotaje.

Habrá, para cada uno de nosotros, ciudadanos, nuevas razones, viejas tradiciones, e inesperadas realidades que puedan hacer variar la boleta que elegimos hace poco tiempo. La Argentina política genera todo el tiempo la dinámica de la contradicción y del arrepentimiento.

Unos párrafos especiales habrá que dedicar a las conductas que adoptan los ex presidentes recientes. Por un lado, el mutismo de Cristina Fernández del que es difícil sacar conclusiones pero se esperan, a la hora de romper el voto de silencio, palabras que marquen agenda, posturas y nuevos debates. ¿Estará satisfecha con los números de Massa? ¿Pensará que Massa, si supera ganador el balotaje, viene por un relato que borre cada letra escrita en sus diversas gestiones? ¿Massa irá por el kirchnerismo?

En el caso de Mauricio Macri, en contraposición del silencio de Cristina, apela a una verborragia escueta pero elocuente, dañando su propio espacio, el PRO, y el más amplio de JxC, sin medir las consecuencias que puedan sufrir tanto gobernadores, intendentes, y legisladores electos. 

Así Cristina como Mauricio, por acción u omisión, no han logrado generar herederos por encima de sus propias personalidades. ¿Es un hecho adrede o es una incapacidad de pensar colectivamente?

Mientras tanto, la Argentina aún no ha terminado de elegir su Presidente, y es posible que surjan nuevas preguntas sin respuesta, nuevos actores, y la realidad, que es empedernida, siga mostrando cifras de pobreza, inflación y postergación.

La esperanza no puede construirse desde el egoísmo, desde la codicia, ni desde la negación. San Agustín decía "cree para entender y entiende para creer". Por ahora, los argentinos solo creemos para entender, pero todavía no logramos entender para creer.

 

Recagno es Convencional Nacional UCR

 

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