El autor de la "Marcha Peronista", que contiene el estribillo del título, es anónimo. Igual que anónimo es el autor del artículo de la ley de reforma laboral que achicó los pagos por enfermedad y que generó un conflicto al interior de la familia libertaria y que está en camino de reparación. Es lo que pasa habitualmente con los "anonimatos": tiran la piedra y esconden la mano.
Pero en el caso del artículo que castiga la enfermedad bien puede haber sido una estrategia de disimulo. ¿Por qué? Porque esa distracción, muy mediática, tapó el artículo más espantoso que es el de la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), sobre lo que volveré.
"Combatiendo al capital" es una frase estúpida, carente de juicio y de sentido común. Puedo entender que enemigos del capitalismo canten "combatiendo al capitalista" no al "capital": "el capital" es -junto al trabajo y la organización- la clave de cualquier sistema productivo. "Sin capital" cualquier sistema naufraga. Autor anónimo sí, pero no lo son los que al cantarla la hicieron propia.
Nunca fue más cierta la afirmación de J.L. Borges: "El tiempo se bifurca perpetuamente hacia innumerables futuros. En uno de ellos soy su enemigo; en otro, su amigo" (El jardín de senderos que se bifurcan).
Veamos, de los millones de cantores del estribillo, los hoy más famosos son claves entre los que nos gobiernan en el rumbo anarcocapitalista:
- Patricia Bullrich (a quien Javier amorosamente llamó "montonera asesina") la recuerdo cantando "La Marcha", en 1984 (¡qué año!) en el Luna Park, alzando el brazo derecho y con puño amenazante, junto al vocero de Pepe Firmenich, Pablo Unamuno y acompañando a Erman Gonzalez como diputada menemista en los '90.
- A Daniel Scioli, de la mano de C. Zaninni, llamado "El Chino" por su militancia maoísta, haciendo campaña en la fórmula presidencial del kirchnerismo (con asesores de la coherencia de G. Franco y J. Milei).
- A Cristian Ritondo, que me dicen fue "barrabrava" de Nueva Chicago y pasó a acompañar a Carlos Grosso en la Intendencia.
- A Diego Santilli saltando en las tribunas peronistas; a todos los Menem, habidos y por haber y -destacado por la ferocidad de su lengua- al chirolita en Jefe.
- Carlos Ruckauf, sí, el "casta" de la casta: el gobernador que repartía, con dinero público, zapatillas impresas con su nombre haciendo campaña sobre la necesidad (peor imposible) y guardapolvos, con cartita en el bolsillo aclarando "te lo regalo yo" (¿en LN+ nadie se lo recuerda?), el que fuera abogado de Lorenzo Miguel y por eso ministro de Isabel y López Rega, el que huyó de la gobernación en la crisis de 2001 y que está en la foto que, años ha, publicó V. Villaruel y de la que no querrá acordarse. En fin. Vergüenza ajena: los niños cantores de "combatiendo al capital".
Todos estos personajes pasaron de cantar "la marchita" a militar una política liberal que, el mismísimo R. Arriazu, padre de la criatura, anticipó, sería de destrucción...del capital en tanto herramienta de trabajo.
Aclaremos: el capital como herramienta de trabajo es una acepción de la palabra y otra es la de capital flujo o "financiero". La suerte distinta de ambos capitales define el alma "caputista" del programa de exterminio de unos y exaltación de otros.
Veamos los caminos del exterminio que marcan el sendero del futuro.
Federico Poli señala, ante la noticia del cierre de Fate, que la importación tomó el 85% del mercado y eso determinó una reducción del 70% de la producción. TN Platex, despidió 900 empleados, por la importación del producto terminado; Whirpool cerró su planta despidiendo 220 trabajadores; Ledesma realizó un ajuste de más de 200 empleados, con pérdidas $25.000 millones; Techint acaba de perder una licitación por acero chino subsidiado (60% del costo); Ilva cerámicos (300 empleados); quiebra de La Suipachense (143 empleados); paralización de Acindar y suspensión para todo el año de 2.500 empleados; cierre de Magnera (140 empleados) y empresas líderes de autopartes, textil, línea blanca, alimentos, productos de la construcción, médicos, metalúrgica y siderurgia.
No hay un problema sectorial o microeconómico focalizado, sino una orientación de las políticas macroeconómicas. Imagínense que ocurre con las pymes. El tipo de cambio bajo, con bandas establecidas por los funcionarios, sostenido ficticiamente, a partir de altas tasas de interés, determinan, como estamos presenciando, un cuadro de precios relativos incompatibles con un funcionamiento virtuoso del aparato productivo.
El atraso cambiario funciona como un impuesto a las exportaciones y un subsidio a las importaciones. Como decía, Elon Musk 'si no se establecen barreras comerciales los fabricantes chinos de autos eléctricos demolerán a la mayoría de las empresas automovilísticas del mundo". Marcos Galperín pide un marco regulatorio que impida la competencia desleal de la plataforma china de ventas online. (Vision Desarrollista, 19/2). Una síntesis que cito porque no cabe agregarle una palabra.
Quien calificó a este exterminio de la industria, para sorpresa de los Caputo boys, fue Marco Rubio, Secretario de Estado de EE.UU. en Munich: "La desindustrialización no era inevitable. Fue una elección política consciente. Fue una tontería. Fue una transformación tonta, pero voluntaria, de nuestra economía que nos dejó dependientes de otros para satisfacer nuestras necesidades y peligrosamente vulnerables a las crisis" (16/2).
No tan tontos en estas pampas, porque consiguieron la estrategia de armonizar la destrucción del aparato productivo y del empleo, con una metodología de fuertes ganancias que se "autoprestigia" con la desaceleración de la inflación.
Es cierto la "desaceleración" de la inflación (dejando de lado los costos irreparables) merece una consideración más profunda con la que no quiero agobiar; y el mismo considerando le cabe a la horrible concesión que los colegas le realizan al "programa en marcha" cuando repiten, antes de aclarar los horrores, que "la macro está en orden". Una afirmación equivocada: si el consumo baja, la inversión está ausente -sin contar la desinversión como las enormes de FATE o Whirlpool- y el empleo formal se extingue, la macro obviamente no está en orden.
Puede que haya equilibrio de caja en el sector público. ¿Pero el sector público cumple con sus obligaciones o las posterga para cuando pueda? Hablemos en serio. No hace bien decir "la macro está bien" y "la micro está mal" y, menos que menos, cuando un torrente de micros se despeña por el precipicio de la crisis ahogando el empleo, los salarios y el consumo, generando capacidad ociosa y ahuyentando la inversión. ¿Quién gana?
Dice Agustín Maza (LN, 16/2): "Esa combinación —dólar estable y tasas elevadas— reactivó el carry trade. GMA Capital lo sintetizó como 'reservas en alza, dólar calmo y carry imbatible', con un retorno en dólares que acumula 16% desde las elecciones. La consultora 1816 calcula que la estrategia de invertir en pesos sin duración suma un rendimiento del 88% en dólares desde la asunción de Javier Milei".
Ganancia para "el pedal" de los que cuentan con el salvataje de EE.UU., en manos de expertos en el mercado de monedas como el secretario Scott Bessent. Mucha más sumará con la creación del FAL. ¿Pero le va tan bien al resto?
F. Poli hizo un inventario de lo más conocido y M. Rubio explicó esta "tontería". Los números son estos: según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) a febrero de 2026, los puestos de trabajo perdidos se estiman en el orden de los 290.600 a 300.000 empleos registrados de asalariados formales en los primeros dos años de gestión, con un cierre de empresas que se estima en aproximadamente 22.000.
Desde que asumió Milei, cálculo a mano alzada, perdimos 374 puestos de trabajo formal y cierran 27 empresas por día calendario; y los que hicieron carry, que se basa y a la vez garantiza el tipo de cambio bajo y existe por el tipo de interés alto, dando lugar al festival de importaciones, a la baja de la tasa de inflación y al exterminio del capital reproductivo, han ganado 88% en dólares con Javier. ¿Tontería? ¿Crueldad? ¿Viveza? ¿Mala praxis? En política las intenciones no cuentan, lo que vale son las consecuencias.
Como vimos, la media sanción de la Reforma Laboral creó el Fondo de Asistencia Laboral, un régimen obligatorio para todas las empresas para que los empleadores financien de forma anticipada las indemnizaciones por despido como un sistema de capitalización individual del empleador: acumulando fondos mes a mes en una cuenta especial que se alimenta con una contribución mensual obligatoria, calculada sobre el salario bruto del trabajador. La gran empresa aporta 1% y la pyme, 2,5%. Los fondos serán administrados por entidades habilitadas por la Comisión Nacional de Valores (CNV). No es un aporte "adicional" sino que se descuenta de las cargas previsionales.
La decisión estratégica es desfinanciar el sistema previsional (los jubilados) y armar un negocio financiero de hoy aproximadamente 2MM de US por año, para que un grupo de "elegidos" lo "administre" por "pequeña comisión". Dado que están dispuestos a que algunos despidos los pague el sistema previsional (estrategia) ¿no habría sido menos guarango dejar que lo administre Anses o el Banco Nación?
Es que la "nueva canción" de los peronistas conversos (siempre "son conversos" y como dice Julio Bárbaro necesitan tener al menos en el año un día de lealtad) ahora en libertarios (los mencionados más los gobernadores, senadores y diputados necesarios) es "combatiendo al capital" reproductivo, al que produce y da trabajo, pero no al "financiero" que con tipo de cambio bajo funde al que produce con importaciones y con la tasa de interés alta liquida el patrimonio productivo.
Eso si en agosto, no olvidar, la inflación empezará con 0. Y el frío polar de la economía nos informará que finalmente, combatiendo, hemos liquidado al capital reproductivo.